El término "personalidad" deriva de la palabra latina "persona" que significa máscara, instrumento utilizado en la antigüedad clásica por los actores en el teatro, para hacer comprender a los espectadores los comportamientos y las actitudes que pretendían evocar en el escenario. La personalidad puede definirse como el conjunto de características psicológicas e intelectuales que representan el modo en que un individuo interactúa, piensa y responde a lo que sucede, como también se define en la novela de "Uno, ninguno y cien mil" de Luigi Pirandello. En este período particular de convivencia con las reglas cívicas de COVID-19, a menudo nos encontramos con algunos comportamientos nuevos y particulares de personalidad. Estos episodios, se caracterizan por algunas modificaciones parciales o totales, de la construcción del "psico estado interno" personal del sujeto. El individuo asume comportamientos totalmente nuevos en su personalidad, compartiéndolos en un sistema social con otros miembros o simplemente expresando su punto de desacuerdo, al destinatario que recibe este mensaje psíquico. Algunos "gurús o santones de la psique", confunden ese "trastorno" tratando de explicar el comportamiento "eufórico" de algunos individuos, usando otra teoría, la cual explica la esencia del mundo actual que se capta a través de la intuición que nace de la experiencia vivida por el sujeto en este período de limitación personal causada por la "pandemia", que forma el verso real de la vida del sujeto, el concreto y la experiencia personal modificando las posibles construcciones mentales del individuo.

Dilthey, autor de tal teoría, logró analizar a través de la "psicología analítica" este fenómeno, descrito como la observación y la experimentación donde se complementan con la comprensión para investigar la experiencia de la dimensión exterior y relación con la dimensión interna del sujeto, todos los sujetos que expresaban una indisposición física de naturaleza imprecisa, provocada por factores externos. En esta situación, expresada por Dilthey, la personalidad está constituida por particulares características individuales denominadas "rasgos", que definen el modo de pensar, los comportamientos y las actitudes propias de cada persona, lo que la caracteriza y la diferencia de otra. Estos rasgos son estables tanto en el tiempo como en las diferentes situaciones sociales. Cada persona tiene una personalidad diferente y única, siendo este el resultado de diferentes factores biológicos y ambientales que, al mismo tiempo, están relacionados entre sí:

  • Factores biológicos: la personalidad tiene una base genética que se origina en el momento del nacimiento. Esta sería la "materia prima" llamada temperamento, inmutable en el tiempo y que luego es modelada por el ambiente. La genética explica tanto los aspectos únicos del individuo (porque una persona es demasiado inteligente o tiene un talento especial o porque hay personas más curiosas y otras que son más tímidas) como los aspectos similares debidos a la herencia biológica (por ejemplo, porque padres e hijos muestran rasgos muy similares). Es difícil realizar un estudio para saber en qué cantidad la base genética tiene una influencia directa sobre la personalidad, ya que al mismo tiempo en ella está la influencia de factores ambientales.
 
  • Factores medioambientales: dentro de esta categoría se encuentran las experiencias de vida, la influencia de las personas importantes, la influencia de la cultura a la que pertenecen y la clase social, es decir, todo lo relacionado con los aspectos sociales, familiares, culturales y personales. Es importante destacar especialmente la importancia de la relación con los padres, el estilo afectivo, el vínculo de unión y las experiencias que se viven en la infancia y/o en la adolescencia, con especial atención a las posibles situaciones traumáticas como los abusos o los malos tratos.

El estudio de la euforia social en este período particular, según algunos investigadores, viene a través de la personalidad del individuo, especificando cómo se hace importante no sólo en el ámbito de la patología, pero también asume una variable importante a considerar durante el tratamiento, así como un factor útil para conocer la adherencia al tratamiento y la probabilidad de éxito del mismo. La personalidad es un concepto estudiado por diversas disciplinas y existe un amplio conocimiento de la misma, afirman. Personalmente, no comparto estos "gurús o santones de la psique", porque al hablar de libertades individuales e instituciones sociales, es necesario intuir cómo conciliar la libertad individual con un Estado que se eleve para garantizar la protección de los demás individuos. como Habbes afirmaba a través de su "tiempo absolutista" explica tal estado y su propia naturaleza con individuos aislados y "enemigos de todos", los cuales asumen un comportamiento de "poder absoluto" imponiendo sus propias decisiones y decisiones a los demás individuos provocando el "caos social". Este proceso y comportamiento limita todos los valores y principios étnicos que producen la "libertad del individuo" perteneciente a un determinado Estado, en el que cada uno de nosotros tiene el deber y el derecho de proteger la libertad personal respetando la vida de cada uno. El sujeto activo que se perfila en este marco no se limita a reaccionar ante las cosas o las situaciones, sino que puede transformarlas o crearlas nuevas. El problema es a la vez psicológico social y político social. Por esta razón en este período histórico particular que cada uno de nosotros está obligado a vivir, es de vital importancia que se sigan normas sociales en las que se reflejen, para poder iniciar el proceso de aceptación subjetiva y aplicar estas disposiciones por un interés colectivo. Tal trastorno "eufórico social" no es provocado por la teoría de Dilthey, como tratan de explicar "inexpertos de la psique", sino que surge en la personalidad del individuo a través de un "Trastorno oposicionista provocador" que se caracteriza por problemas de autocontrol, ira e irritación, junto con comportamientos polémicos y desafiantes. Es provocada y entra en la categoría de los "Trastornos por Comportamiento Perturbador", en la gestión del propio autocontrol y en la gestión de la propia conducta, que se caracterizan por algunos problemas de autocontrol de las propias emociones y de los comportamientos. En estos trastornos los problemas descritos se expresan a través de comportamientos que violan los derechos de los demás, manifestándose con un trastorno de personalidad a través de agresiones, destrucción de la propiedad, o que ponen a la persona en claro contraste con las normas sociales o con figuras que representan a la autoridad, donde la rabia y la irritación prevalecen sobre las emociones como, dando lugar a comportamientos de polémica y desafío. Este trastorno aparece en los sujetos que sufren del trastorno de "Peter Pan", es decir, en todos aquellos que rechazan la responsabilidad, que rechazan el sentido cívico y viven en un mundo construido sobre "ideologías infantiles". Este trastorno parece presentarse en la adolescencia con más frecuencia en los varones que en las mujeres, aunque a menudo en la edad madura son las mujeres las que presentan trastornos de rabia y agresividad superiores a los varones, asumiendo un comportamiento irrespetuoso y carente de fundamento social. La frecuencia del "Trastorno Oposicionista Provocador" resulta mayor en las familias en las que un "padre presenta un trastorno antisocial" (es decir, contrario a las reglas de un estado o gobierno o de un sistema social al cual pertenece) además de presentarse en todas las personas que sufren de adicción al alcoholtrastornos del estado de ánimoesquizofrenia, uso frecuente de "cannabis o drogas varias", de padres con antecedentes de trastorno por déficit de atención e hiperactividad o trastorno de la conducta. Se manifiesta siempre a través de un comportamiento polémico/provocador (a menudo pelea con personas que representan la autoridad, desafía a menudo abiertamente o se niega a respetar las reglas, irrita deliberadamente a los demás, acusa a los demás por sus propios errores), vengatividad. Estos síntomas deben aparecer al interactuar con al menos una persona distinta de un hermano y son, a menudo, parte de modos problemáticos de interacción con otros. A menudo el trastorno precede al desarrollo de un "Trastorno de la Conducta"; se asocia, además, al "Trastorno Oposicionista Provocador" el riesgo de desarrollar trastornos de ansiedad, trastorno depresivo, aunque en ausencia de un trastorno de la conducta, causando un trastorno de la personalidad con graves consecuencias en el individuo, impidiendo el crecimiento de la inteligencia. Las causas que provocan este "trastorno" pueden deberse a varios factores:

  • Factores individuales: pueden ocurrir con una interacción inadecuada entre el temperamento del niño y el temperamento del padre. A menudo los modos educativos caracterizados por la rigidez excesiva entran en contraste con el impulso a explorar del niño. Por esta razón en la edad evolutiva el sujeto tenderá a asumir un comportamiento de rebelión, rechazando todo lo que provoca tal experiencia negativa de su vida. De esta reacción resultarían comprometidos tanto el sistema de inhibición del comportamiento (que impide la acción cuando se intuye que podría conducir a experiencias desagradables) como el sistema de activación del comportamiento (que inicia una acción cuando se presenta la oportunidad). Además, se observan alteraciones en las funciones ejecutivas, es decir, en los procesos cognitivos implicados en el mantenimiento de la atención y el compromiso, en la inhibición de las respuestas inadecuadas y en la regulación de las respuestas emocionales y conductuales.
 
  • Factores contextuales: El estilo educativo de los padres alterna excesiva rigidez y coerción con incoherencia y negligencia. Los comportamientos problemáticos del niño se convierten en objeto constante de atención, mientras que los positivos se descuidan, conduciendo a un círculo vicioso que remite al niño una imagen negativa de sí mismo que refuerza y mantiene los comportamientos contrarios.

También es muy frecuente encontrar altos niveles de depresión en madres de niños con "Trastorno Oposicionista Provocador", mucho más que en la población general Esta observación se relaciona con la evidencia de las dificultades de cuidado y con las interacciones problemáticas de las madres deprimidas con sus hijos. También influyen factores como la desventaja socioeconómica, la exposición a modelos agresivos adultos, algunos eventos estresantes que pueden afectar a la familia, la falta de estímulos cognitivos, el deseo de alcanzar determinado estatus social. En el modelo cognitivo-conductual de la rabia y el comportamiento agresivo en la edad evolutiva las emociones y el comportamiento agresivo del niño se rigen por la forma en que el niño percibe, procesa y media los eventos ambientales, Por lo tanto, la ira se plantea como una reacción subjetiva a los problemas y acontecimientos frustrantes cotidianos. En efecto, en estos niños se manifiestan hipocontrol, escasa reflexividad, dificultad para asumir una perspectiva distinta de la propia, ausencia de "problem solving" y por lo tanto, un déficit cognitivo que impide la activación de procesos de pensamiento que guían de manera funcional el comportamiento. Todo esto provoca en el individuo, atribuir sus comportamientos problemáticos a causas externas y no dependientes de sí mismos, todo ello repercute aún más en las dificultades para evaluar de manera funcional las situaciones y los acontecimientos y seleccionar estrategias adecuadas para la resolución de conflictos. Por eso, una vez cumplidos los dieciocho años de edad, los sujetos eran llamados a la "palanca obligatoria" para delinear bases comunes basadas en algunos valores sociales, que permitirían al individuo fusionarse, vivir, respetar y aceptar la sociedad en la que pertenecían. Hoy sería de gran ayuda para el "sistema educativo nacional" introducir una propuesta de "lex unisex", en la que todos los niños a partir de la edad de 16 años, hasta la edad de 19 años, realizaran los estudios de la enseñanza secundaria, en las academias militares, para adquirir ese régimen educativo a través de un apoyo psicológico, basado en la formación cívica y respeto de la sociedad, para crecer y convertirse en los hombres y las mujeres del mañana, respetando el próximo y las reglas. "la libertad personal termina en el momento en que comienza la libertad de los demás, pero para poder ser aplicada debe primero ser aceptada en la psique del individuo para luego ser aplicada". Por eso la Terapia Cognitivo-Comportamental se centra en las percepciones y los pensamientos del niño con trastorno oposicionista provocador al afrontar situaciones que él percibe como frustrantes o provocadoras. Los objetivos fundamentales que guían el proceso terapéutico son la intervención sobre las distorsiones en la representación cognitiva de lo que sucede y la regulación emocional, en particular de la rabia. La intervención prevé, sobre el aspecto específico de la gestión de la rabia, la enseñanza de estrategias de autocontrol, que ayuden al niño a utilizar los procesos cognitivos para modificar los comportamientos disfuncionales y desarrollar estrategias alternativas para hacer frente a las situaciones. El enfoque cognitivo-conductual consiste en componentes múltiples e integrados:

  • Fase psicoeducativa: el objetivo es enseñar al niño a reconocer los mecanismos que activan la rabia. Es fundamental comprender la relación entre situaciones, pensamientos, emociones y comportamientos.
 
  • Fase de adquisición de capacidades: Se centra en el aprendizaje de nuevas estrategias cognitivas y conductuales que ayudarán al niño a afrontar y gestionar las situaciones que le provocan rabia. Los aprendizajes se refieren a la capacidad de hablar consigo mismo para reducir la ira (autodialogo), expresar adecuadamente sus emociones y demandas (Entrenamiento de Asequibilidad), encontrar las soluciones más útiles y funcionales para manejar y resolver situaciones problemáticas (resolución de problemas).
 
  • Fase de entrenamiento para la aplicación de las habilidades aprendidas: el objetivo es la puesta en práctica de las habilidades aprendidas, incluso mediante el uso de tareas en casa, con el fin de que, con el ejercicio, sean cada vez más habituales.

Para estos comportamientos es muy importante la intervención de las autoridades en los sujetos adultos mientras que de vital importancia la intervención de los padres, para todos aquellos sujetos en la edad adolescente, previendo también con ellos una fase psico-educación a través de la cual proporcionar los elementos para comprender plenamente el trastorno y los factores que favorecen su mantenimiento. Los objetivos de la intervención con los padres son:

  • Centrar su atención en el comportamiento positivo de los niños, con el fin de incentivar la frecuencia con la que se presentan y limitar la aparición de comportamientos no deseados. Adquirir conciencia, reconocer e interrumpir los círculos viciosos que mantienen y refuerzan el problema.
  • Desarrollar pensamientos más funcionales respecto a sí mismos y a las propias capacidades parentales. Aprendizaje de técnicas de comportamiento para crear un entorno familiar estable y coherente.

El COVID-19 asume para estos sujetos, sólo una excusa psíquica, para dejarse llevar por los propios deseos de rebelión y de disensión social, avalada por los "gurús y santones de la psique". Por eso es tan importante recordarles a todos ustedes: "

AYÚDENOS A SEGUIR LAS REGLAS, POR EL RESPETO DE TODOS" Les vuelvo a llamar su atención, una gran declaración de Rudyard Kiplingm y con esa frase, les invito a reflexionar sobre su comportamiento actual, por el bien de todos "la fuerza del lobo es la manada y la fuerza de la manada es el lobo".

¿Quiero ser un lobo... tú?