Comencemos con un breve análisis del contexto histórico que llevó al estallido de la primera guerra, en 1914 nada podía evitar la guerra. Debido a un desarrollo industrial excepcional, casi todas las naciones europeas disponían de enormes cantidades de armas mortales y flotas militares cada vez mas agresivas. Francia e Inglaterra querían detener el expansionismo alemán y su creciente e imparable hegemonía industrial y científica. Francia quería vengarse de los acontecimientos armados de 1870 y quería recuperar Alsacia y Lorena. Austria y Rusia esperaban resolver sus dificultades con una política exterior particularmente agresiva y expansionista.

El pretexto de Sarajevo

La chispa de la guerra estalló el 28 de junio de 1914 en Sarajevo, la capital de Bosnia. Cuando Gavrilo Princip, un joven de nacionalidad serbo-bosnia, en un atentado mató al Archiduque Francisco Fernando Carlos Luis-José de Habsburgo-Este, heredero del trono de Austria-Hungría, y a su esposa Sofía Chotek von Chotkowa, Duquesa de Hohenberg, donde estaban de visita oficial durante un desfile. La situación se calentó y Austria-Hungría pidió una investigación exhaustiva en territorio serbio, dando así un ultimátum a Serbia. Ante la negativa de Serbia a realizar investigaciones en territorio serbio, Austria atribuyó la complicidad del ataque al gobierno serbio, por lo que el 28 de julio de 1914 Austria declaró la guerra a Serbia.

En este punto se formaron dos alianzas (la Triple Entente y la Triple Alianza), que marcaron el destino del conflicto, Rusia y Francia entraron con Serbia y, después de unos días, también Inglaterra (después de que Alemania, para atacar a Francia, no la golpeó en la frontera, sino que pasó por Bélgica, que era un estado neutral). También se añadirá Japón, para oponerse a Alemania, que tenía objetivos en el Pacífico eran parte de la Triple Entente. Junto con Alemania, Austria se puso del lado de Turquía y Bulgaria, mientras que Italia decidió declararse neutral porque los acuerdos de la Triple Alianza eran un pacto defensivo, y como Austria y Alemania no habían sido atacadas, sino que habían declarado la guerra primero, Italia afirmó que no tenía obligación de ponerse del lado de ellos. Y también porque una intervención junto a Austria no habría sido ventajosa, ya que los intereses italianos en el Trentino, Friul-Venecia y Julia y en el Adriático estaban en conflicto con los propios austriacos.

Inicialmente Italia intentó acercamientos diplomáticos con Austria, para obtener las tierras en Trentino y Friuli-Venezia y Giulia, pero Austria se negó. En 1915 se hicieron acuerdos secretos con el acuerdo (Pacto de Londres) de que en caso de victoria, Italia obtendría las tierras irredentas y los territorios balcánicos de Istria excluyendo el río Dalmacia. Y así, el 24 de mayo de 1915 Italia declaró la guerra a Austria, más tarde Italia declaró la guerra al Imperio Otomano el 21 de agosto de 1915, al Reino de Bulgaria el 19 de octubre de 1915 y al Imperio Alemán el 27 de agosto de 1916.

la Primera Guerra Mundial, termina el 11 de noviembre de 1918 una guerra que parecía durar para siempre. Europa fue devastada. Pero lo peor era que se habían sentado las bases para una serie de nuevos conflictos. Conflictos que llevarían, unas décadas más tarde, a una nueva guerra mundial.
 
Al final de la guerra las cifras son implacables: un total de 9,7 millones de hombres encontraron la muerte, unos dos millones de alemanes, un millón ochocientos mil rusos, un millón cuatrocientos mil franceses, un millón cien mil austro-húngaros, 885.000 británicos, 650.000 italianos y 116.000 americanos y muchos de otros estados beligerantes.
20 millones de personas resultaron heridas (12 millones para los países de la Entente y 8 millones para los de la Triple Alianza).

Italia tuvo un millón de heridos, entre ellos 500.000 mutilados, 74.620 lisiados, 21.200 sin ojo, 1.940 sin ojos, 120 sin manos, 3.260 mudos, 6.760 sordos, discapacitados, cuya vida se rompió definitivamente.

Al final de las hostilidades había unos 7,5 millones de soldados capturados y desaparecidos.

La Primera Guerra Mundial generó un fenómeno sin precedentes en la historia de los conflictos: 4,2 millones de viudas. El número de huérfanos era de unos 8 millones.

El número de civiles que perdieron la vida alcanzó la considerable cifra de 8,9 millones.
 
A partir de 1915, debido a todo tipo de carencias, la vida se hizo difícil en Europa.

El final de la guerra fue testigo de una paz precaria y de una Europa desestabilizada: el carácter radical de los tratados celebrados con los imperios centrales, en plena desintegración, generó sentimientos de resentimiento y de venganza que servirán de sustrato a los movimientos extremistas de izquierda y de derecha.

El mapa de Europa fue profundamente redibujado para la creación de nuevos países, como Polonia, Checoslovaquia, el reino de los serbios, croatas y eslovenos, el núcleo de la futura Yugoslavia.