CONTRA EL TRABAJO INFANTIL

En el marco del 12 de junio, Día Mundial contra el Trabajo Infantil, queremos reconocer la incansable labor de Casa Esperanza, organismo no gubernamental dedicado a la prevención y erradicación del trabajo infantil en Panamá y la protección de niños y adolescentes de nuestro país.

En Panamá hay actualmente aproximadamente 800 organizaciones no gubernamentales (ONGs) dedicadas a dar apoyo a quienes más lo necesitan y a favor de diferentes causas, en la mayoría orientadas hacia niños en alguna situación de riesgo, este es un común denominador de la labor humanitaria a la  que se vinculan cientos de panameños en su afán de ayuda al prójimo. 

Casa Esperanza es una de las ONGs presentes en Panamá y está conformada por una Junta Directiva presidida actualmente por María Alejandra Eisenmann.

Su labor es respaldada por los 10 integrantes de la Junta Directiva, una dirección Ejecutiva a cargo de Angélica La Vitola con 13 años de labor incansable y 3 Direcciones Regionales que instruyen permanentemente a sus 140 colaboradores, en su mayoría docentes y promotores comunitarios, 50 maestros tutores eventuales y 350 voluntarios.

Casa Esperanza más que una ONG para muchos ya es una marca institucional muy bien identificada en todo el país por su gran labor humanitaria en erradicar el trabajo infantil. Es una Organización con más de 27 años de experiencia trabajando en pro de la niñez y adolescencia en Panamá.

Nació en 1992 con el objetivo de brindar oportunidades de desarrollo a niños y adolescentes en condiciones de riesgo social especialmente aquellos que generan ingresos para ellos y sus familias.

Casa Esperanza ha promovido la prevención y erradicación del trabajo infantil y la explotación laboral de niños, niñas y adolescentes.

El trabajo infantil es considerado ilegal. Es el tipo de trabajo que pone en riesgo la vida, honra, seguridad, educación y salud de niños y adolescentes. Es aquel tipo de trabajo que priva a los niños de su infancia y desarrollo pleno. 

La organización inició en las zonas urbanas de Panamá y Colón, y fue ampliando su radio de intervención hacia las zonas agrícolas de Chiriquí, Coclé y la Comarca Ngäbe Buglé. Hoy extiende sus servicios a Herrera, Los Santos y Veraguas cubriendo casi en su totalidad el país. 

Casa Esperanza en la actualidad beneficia con sus programas a más de 3500 niños y adolescentes. Así como también a 1500 padres participantes, distribuidos en 7 centros de atención a nivel nacional a través de 30 programas comunitarios y 14 programas ubicados en fincas. 

En sus 27 años ha beneficiado a:

  • Más de 40.000 niños, niñas y adolescentes retirados de la condición de trabajo infantil
  • Más de 20.000 padres y madres que han sido beneficiados con programas de orientación familiar y generación de ingresos.
  • Más de 5.000 adolescentes beneficiados con programas de fortalecimiento de habilidades, emprendedurismo juvenil y cultura laboral, incentivando el empleo juvenil seguro.
  • Ha apoyado a más de 200 centros educativos, fortaleciendo sus procesos de enseñanza para niños en condición de vulnerabilidad.

Gracias a la gestión de Casa Esperanza y al apoyo de cientos de panameños desprendidos hacia una causa meritoria hoy en día muchos de estos jóvenes han podido realizar sus sueños y convertirse en profesionales en diferentes especialidades siendo así recíprocos con la comunidad que les dio la oportunidad de crecer. 

Impacto del Covid-19 en Casa Esperanza 

En Panamá actualmente se vive una crisis sanitaria que tiene efectos graves para la economía del país, como consecuencia la situación de pobreza en la que viven muchas de las familias del programa se ha agudizado.    

Según recientes estudios, la pobreza en Latinoamérica aumentará dramáticamente y se espera que el trabajo infantil se incremente en un 150% a nivel mundial. La realidad que hoy vivimos es grave, el futuro incierto y los más afectados son las poblaciones vulnerables de nuestros campos y barrios. En la actualidad muchos han perdido sus trabajos y las medidas de restricción establecidas les impiden desarrollar sus actividades informarles necesarias para llevar el pan a sus casas.

Mientras se desarrollan acciones sostenibles que permitan mitigar el impacto económico de esta crisis, las necesidades de miles de niños no desaparecen. Hay hambre, ansiedad y frustración. Por eso, hoy más que nunca, se necesita concientizar a todos los panameños para que conozcan que es Casa Esperanza y porque necesita el apoyo de todos.

En estos momentos un aporte mínimo puede hacer la diferencia en la vida de la población más desvalida ya que gracias a su apoyo se entregarán más de 3 mil bolsas de alimentos a familias indígenas de Chiriquí y Veraguas. 

Cada bolsa de alimentos y artículos de higiene está costando 50 balboas.

Si te interesa ser padrino de Casa Esperanza o simplemente patrocinar con tu donación a alguna de las tantas familias que necesitan comer se están recibiendo donaciones a través de la

cuenta corriente del Banco General Casa Esperanza # 03 03 01 002627 7 o escribiendo al correo casaesperanzaproyectos@gmail.com

Artículo realizado con la colaboración de Angélica La Vitola, Directora Ejecutiva a nivel nacional de Casa Esperanza.