El General de Carabineros Carlo Alberto dalla Chiesa fue asesinado el 3 de septiembre de 1982 en Palermo, víctima de una emboscada de la mafia junto con su esposa Emanuela Setti Carraro y el agente de escolta Domenico Russo, de 32 años.

Hoy se cumple el 38º aniversario de la muerte del General y Prefecto Carlo Alberto dalla Chiesa. Hijo de un general de los Carabinieri, licenciado en Derecho y más tarde también en Ciencias Políticas, entró en el Cuerpo durante la Segunda Guerra Mundial y participó en la Resistencia.

Después de la guerra combatió el bandidaje primero en Campania y luego en Sicilia; después de varios períodos en Florencia, Como, Roma y Milán, entre 1966 y 1973 estuvo de nuevo de regreso en Sicilia donde, con el rango de coronel, comandante de la Legión de Carabineros de Palermo, investigó la Cosa Nostra. 

Se convirtió en general de brigada en Turín de 1973 a 1977, y fue protagonista de la lucha contra las Brigadas Rojas; fundó la Unidad Especial Antiterrorista, "el núcleo especial de la Policía Judicial", activa entre 1974 y 1976.

Ascendido a General de División, en 1978, fue nombrado Coordinador de las Fuerzas de Policía y Agentes de Información para la lucha contra el terrorismo, con poderes especiales. De 1979 a 1981 comandó la División Pastrengo en Milán; entre 1981 y 1982 fue vice Comandante General Adjunto de los Carabineros.

En 1982, el gobierno de Spadolini lo nombró Prefecto de Palermo con la intención de obtener contra la Cosa Nostra los mismos brillantes resultados obtenidos en la lucha contra el terrorismo. Fue asesinado el 3 de septiembre de 1982, en Palermo, unos meses después de su toma de posesión en un ataque mafioso donde también perecieron su esposa y el agente de escolta, Domenico Russo. Por los tres asesinatos, fueron condenados a cadena perpetua. los jefes de Cosa Nostra, Totò Riina, Bernardo Provenzano, Michele Greco, Pippo Calò, Bernardo Brusca y Nenè Geraci.

Carlo Alberto dalla Chiesa fue una figura que dedicó toda su vida a la protección del orden y la justicia. También fue un baluarte agotador contra toda la mafia y fue precisamente luchando contra la mafia que encontró una muerte trágica. Incluso 38 años después de los acontecimientos en Palermo, su memoria aparece más viva y luminosa que nunca.


Ciertas cosas no se hacen por valentía, se hacen sólo para mirar con más serenidad a los ojos de nuestros hijos y a los hijos de nuestros hijos. "Charles Albert de la Iglesia"