El comportamiento de los bancos por un lado y como poder repagar las deudas a los mismos si no hemos podido trabajar por varios meses por el otro.

Estas son preguntas validas, especialmente para el grueso de la población, especialmente aquellos con deudas bancarias de cualquier tipo, las cuales hay que pagar mensualmente.

Primero, pongamos en contexto a Panamá. Panamá no tiene un Banco Central. No emitimos moneda, y mucho menos podemos establecer una política monetaria. El Banco Nacional tiene algunas funciones de Banca Central, como por ejemplo es el tránsito de los cheques del sistema bancario local para su compensación, recoge los billetes mutilados y los cambia por billetes nuevos, entre las más importantes. Su otra principal misión es la de llevar los servicios de banca comercial a los lugares más recónditos del país (junto con la Caja de Ahorros).

Pero a pesar de que es un banco del estado, compite con los bancos comerciales del sistema bancario, obtiene la mayoría de sus fondos del gobierno central (incluyendo una gran parte de los fondos de la Caja de Seguro Social, por lo cual paga muy pocos intereses y de allí uno de los primordiales problemas financieros del programa IVM, pero esto es harina de otro costal).

Salvo en situaciones de extrema urgencia, como por ejemplo en la crisis del 2008 y ahora bajo la pandemia, el gobierno nacional, a través del Banco Nacional, pone a disposición de los bancos del sistema bancario, fondos en caso de que los necesiten por las particularidades de la crisis. En el 2009, no fueron utilizados (si mal no recuerdo fueron unos US$700 millones que Martin Torrijos puso a disposición de la banca local), y para el 2020 se han puesto unos US$1,000 millones disponibles (pero dudo mucho que alguien los utilice).

Debido a lo anterior, el costo de fondos de Panamá no está dado por ningún tipo de tasa de interés, como Fed Funds Rate o LIBOR. Por el contrario, es una combinación del costo de fondos, que en un banco local se da por una combinación de patrimonio (tanto el capital aportado por los accionistas como las utilidades retenidas que se van engordando de las ganancias de cada periodo y se reinvierten en el negocio), depósitos de los clientes (cuentas corrientes – a las cuales no se les paga intereses, cuentas de ahorros y depósitos a plazo fijo), y los préstamos y líneas de crédito (locales y extranjeras) que los bancos obtienen en caso de ser necesarios.

Ahora bien, si los bancos extranjeros (especialmente de USA) otorgan préstamos o líneas de crédito a los bancos locales, esta sería la única relación que los bancos locales tuvieran con el movimiento de los Fed Funds Rates. Pero como el % de las obligaciones extranjeras del total de activos del sistema es de solo el 11%, su incidencia en el costo total de fondos es mínima (de hecho, los depósitos llegan a 72%, y el patrimonio otro 11% (el 6% restante corresponde a otros pasivos).

Esto hace que el costo de los depósitos esté entre un 3% al 4% (3.80% al finalizar el primer semestre del 2020), y el costo total de fondos se mantiene entre 2.25% al 3.25% (2.73% al finalizar el primer semestre del 2020). Ahora, estos costos totales de fondos son promediados del sistema, y no necesariamente reflejan la realidad de los bancos privados. Por otro lado, el rendimiento de los préstamos se encuentra entre el 6.75% y 8.20% (8.18% al finalizar el primer semestre del 2020) y un rendimiento total de activos productivos de 6.02% al finalizar el primer semestre del 2020.

Contrario a lo que se ha venido diciendo últimamente en las redes sociales, las tasas de interés en los diferentes productos bancarios, con todo y nuestro costo de fondos de más de 200 puntos base con respecto a los de USA (les debo recordar que estas diferencias han bajado radicalmente por la calificación de riesgo soberano de Panamá, la cual ha ido mejorando y nos pone como un país con grado de inversión), nos encontramos que en Panamá los préstamos personales pueden oscilar entre un 7% a un 18% (30% para financieras) de interés, mientras que en USA los mismos varían de 6% a 36%.

En el caso de los préstamos de auto, las tasas varían de un 6% a un 12%, mientras que en USA varían de un 3.5% a un 18%. Donde si encontramos grandes diferencias es en los préstamos hipotecarios donde en Panamá varias de un 4% a un 8% (pero existen tasas de interés subsidiadas que las bajarían de 0% a un 6%), en contraposición a los Estados Unidos donde las mismas van de un 2.5% a un 5%, dependiendo del tamaño de la hipoteca.

En las tarjetas de crédito estamos en una situación bastante parecida, cuando en Panamá las mismas van desde un 12% a un 28%, mientras que en Estados Unidos van de 12% a 24% (aunque existen tarjetas de crédito para clientes de alto riesgo que llegan arriba del 30%).

Debemos hacer una aclaración, las tasas de interés dependen mucho del riesgo de crédito de la persona, y existen bancos que juegan con las tasas para atraer a los mejores clientes. Recuerden que un cliente de alto riesgo puede llegar a pagar tasas de interés por encima de las tasas de mercado.

Panamá tiene buenos plazos para préstamos hipotecarios que llegan a 30 años, préstamos personales y prestamos de auto que pueden llegar hasta 10 años, y las tarjetas de crédito que las tienen pagando capital en 3 a 5 años.

En cuanto a los productos, tenemos una amplia gama de productos bancarios que responden a las necesidades locales. La población bancarizada puede encontrar las respuestas rápidas en la banca, dependiendo del riesgo individual, el problema está en la población no bancarizada, y la población informal.

Este es el problema real, ya que no puede demostrar sus ingresos, y no ve ningún tipo de atractivo al depositar su dinero en el banco. Las Fintech, y su efecto en la banca, pueden acabar con esto, y en este momento estamos viendo resultados favorables con Nequi y Yappy, dos Fintech de bancos locales.

¿Qué productos nos faltan para los clientes bancarizados? Leasing financiero real, donde puedas comprar un carro (o mejor dicho alquilarlos a un precio mensual razonable, usarlos por 3 años, y cambiar de carro por un modelo nuevo) y el reverse mortgage. La hipoteca reversada es un concepto interesante, que se puede vender como una jubilación. Para esto necesitas tener una propiedad totalmente paga, la cual vas a hacerle un reverse mortgage – “vendiéndole” tu casa al banco, con un % de descuento, y el banco te la pagara en una cantidad de meses X a una tasa de interés adicional. Una vez te paga la propiedad, el banco la “adquiere”. Hay una modalidad donde te quedas viviendo en la propiedad y el alquiler lo negocias con el banco, y la otra modalidad es donde no vives en la propiedad, y el banco puede hacer uso de la misma.

La banca esta hecha para ayudar la economía y los habitantes de la misma. Los entornos lo sufren igual. El tema de esta pandemia es que la gente quiere ver a los bancos que les regalen todo, pero esto es imposible. Sin embargo, el banco si puede (y va a tener que) restructurar los préstamos de manera que los clientes puedan pagar sus deudas para el beneficio de todos. Panamá tiene buenas tasas de intereses, buenos plazos y términos en general, las cuales están basadas en nuestra realidad y nuestro entorno. Y tenemos un sistema bancario que está bastante solvente y fuerte, y que ha demostrado año tras año que se mantiene vigente y sólido.