Con la información de Moodys que mantendrá la calificación de la deuda del país en Baa1 y con perspectiva estable, cuando estiman que la economía se contraerá al 10% al finalizar el 2020, el panorama es bueno muy a pesar de los negativistas del país, que piensan más políticamente que en la economía.

Una economía se basa en la confianza. Es obvio que no todo esta bien en el país, que existe la corrupción, y que hay gente que piensa que está por encima de la Ley. ¿Hay algo nuevo en esto? Si usted abre un periódico de 1900, 1910, 1920, 1930 a 1990, usted va a encontrar noticias similares. La única diferencia es que ahora lo sabemos más rápido, y hasta casi instantáneamente, ademas ahora recibimos también mas “fake news” que antes, y que todos podemos ser reporteros (más no periodistas).

Ya esto lo vivimos en el quinquenio pasado, donde un presidente chambón, fue atacado inmisericordemente – más que nada por su incapacidad – y en vez de concentrarnos en seguir adelante, nos ensañamos con el tipo y ayudamos a destruir lo que habíamos ganado en los últimos 15 años.

Esta desconfianza en un gobierno lo que crea es que la empresa privada no vea las condiciones correctas para la inversión y decida aguantar todo hasta que venga un nuevo gobierno, y empezamos el ciclo de nuevo. Criticar por criticar es muy fácil, pero la inmensa mayoría de los críticos nunca ofrecen una solución o alternativa para su critica.

Por eso es por lo que aquí nos dedicamos a destruir en vez de construir, y ese es nuestro principal problema. No es la OCDE, no es las GAFI’s, no es la UE, no es Colombia con sus impuestos a los textiles y zapatos de la Zona Libre, ni es Costa Rica con su turismo ecológico. Nuestro problema somos los panameños que no podemos ver lo bueno (poco o mucho), ni podemos ver el vaso medio lleno.

Después de esta “catarsis”, vamos a explicar dónde están nuestras bondades y por que nos ven con buenos ojos. Debemos recordar que somos una economía basada en el US$ oficialmente desde 1904, única en Latinoamérica y en el mundo, y no somos una economía dolarizada como El Salvador y Ecuador, y esto nos da una ventaja significativa, que se refleja en como los mercados internacionales nos ven (obviamente no es lo único, pero definitivamente ayuda). Recuerden que nuestro país ha estado haciendo emisiones de deuda en los mercados internacionales con muchísimo éxito, con sobre oferta sobre el papel que se emita y tasas de interés sumamente bajas. Lo mismo pasó con las emisiones del Banco Nacional de Panama y de Banistmo, con los mismos resultados.

También debemos recordar que tenemos nuestro Canal de Panamá, el cual tenemos ya 20 años de estarlo manejándolo desde su reversión a nuestro país el 31 de diciembre de 1999. Esto ha significado ingresos adicionales al fisco, que, con todo y la pandemia, al final del año fiscal que termina en septiembre de 2020, nos debe brindar un mínimo de US$1,500 millones (bajando de US$1,800 millones del año anterior).

Manejamos un crecimiento del PIB promedio por encima del 5% en los últimos 20 años, crecimiento que se fundamenta en 5 sectores económicos, y no solamente en el Canal de Panamá. Estos sectores los encabeza el sector construcción e inmobiliario, el comercio (al detal, al por mayor y las Zonas Libres), el transporte (que incluye el Canal de Panamá, los puertos, los aeropuertos, el transporte terrestre, aéreo y marítimo, entre otros), la intermediación financiera (encabezada por los bancos, las empresas de seguros, y el mercado de valores) y la manufactura.

Analicemos un poco estos sectores. El sector construcción esta muy golpeado, y no es hasta la otra semana que se pondrá en marcha. Lo interesante es que el gobierno subió el monto de las casas preferenciales a US$70,000 para recibir el bono solidario de vivienda de US$10,000. Esto, de alguna manera, podrá servir como motor para la construcción de este tipo de vivienda, que son realmente las que tienen más demanda en el país, y donde sigue existiendo un déficit habitacional.

El sector comercio es el otro sector que esta golpeado, y no veo como pudieran recuperarse, a menos que el desempleo baje drásticamente. Aquí, los empresarios tienen que reducir costos, sin cortar músculo para su operación, ser innovadores, trabajar mejor con sus ventas por internet y por apps, y hacer del delivery la nueva forma de entregar sus productos a sus clientes.

El sector manufacturero me gusta mucho al igual que el sector agrícola. Y es que si para algo sirvió este encierro es para despertarnos acerca de la comida fresca y sus bendiciones. Definitivamente que el agro se va a convertir en una estrella de la economía, y las nuevas formas de reparto y de venta (ventas móviles a la antigua) han revivido el sector. Si logramos aumentar las hectáreas sembradas, meter más tecnología e innovación a los cultivos, podemos tener una mayor producción por hectárea y mejorar los costos y por ende los precios a los consumidores. Y para los agroindustriales existen una gran cantidad de oportunidades que se pueden atacar para fundar nuevos negocios, desde pequeños hasta grandes, dependiendo del capital con que se cuente.

Con el sector de Intermediación Financiera, tengo “mixed feelings”, y es que no estoy claro que todos los bancos entienden la gravedad del estado de la economía personal y lo frágil que estarían los bancos si no saben lo que tienen que hacer. He visto que algunos bancos han empezado a restructurar deudas, bajando tasas de interés y mejorando los plazos de repago. Con esto se aseguran de que el cliente les pueda pagar, sin tener que perder dinero tirando capital a perdida. Mientras que otros bancos solo le ofrecen al cliente la moratoria, cobrando los altos intereses, y esperan un milagro en diciembre. Les aseguro que, si siguen esperando a diciembre, no van a conseguir que nadie les pague y vana estar en problemas tratando de cobrarle a sus clientes.

Si los bancos y entidades financieras pueden arreglar su futuro y el de sus clientes, este sector será uno de los mejores de la economía. Mientras tanto, millo y soda esperando a ver qué pasa para el final del año.

Y deje de último al sector transporte, que va a ser la estrella de la economía, sin lugar a duda. El Canal ha seguido operando bastante bien, y a pesar de todo los tránsitos de los Panamax, los tránsitos de los Neo Panamax han sacado la cara por el sector, y con sus peajes han mantenido los ingresos del Canal de Panamá. Unido a esto, los puertos siguen haciendo negocios, contrario a lo que se hubiese pensado, y el transporte terrestre se ha mantenido trabajando de forma regular manteniendo abastecida nuestra economía.

A este crecimiento, que a pesar de que se va a ver afectado por la pandemia y resultara en un decrecimiento de entre el 10% al 15% para el 2020, proyectamos un crecimiento de entre el 4% al 5% para el 2021, y constante por encima del 5% del 2022 al 2024. Y acompañando a estas cifras mantendremos una deflación de un máximo del 2% para el 2020 y una inflación de menos del 1% entre 2021 y 2024.

Nuestra otra cifra macroeconómica envidiable es la Inversión Directa Extranjera, la cual decayó en el 2019 un 8.7%, bajado a US$4,835.2 millones, luego de venir creciendo sustancialmente por los últimos 15 años. De hecho, durante el primer trimestre, su decrecimiento fue de tan solo 5.1%, decrecimiento que será sustancialmente mayor en el segundo trimestre, pero que tenderá a volver a la normalidad para el segundo semestre del 2020.

Panamá tiene mucha competencia para la atracción de IED, sin embargo, el gobierno acaba de aprobar la EMMA, una nueva ley para empresas manufactureras, que no solo traerán inversión, sino empleo y educación técnica para los panameños. Si el gobierno no olvida la Zona Libre de Colon, el área de Panamá Pacífico, y la Ciudad del Saber podemos competir con los países del mundo, máxime que seguimos siendo considerados como uno de los mejores lugares para retirarse, y uno de los mejores lugares para vivir c on menos de US$2,000 mensuales.

Todavía falta mucha información por recabar, por ejemplo, no tenemos informes actualizados de la inflación, desde el mes de marzo, no tenemos información de desempleo desde el mes de marzo, y todos los informes del INEC están algo atrasados. Yo creo que llego el momento que el INEC empiece a utilizar la tecnología y la innovación para recabar sus datos, por medio de su página web, para que sea más interactiva con los sujetos muestra. Y por el otro lado, también puede empezar a hacer un Censo 2020 electrónico, donde cada familia pueda llenar su información, ya sea por internet, por una app, o que se les envíe a un empadronador a su casa (después que la familia no haya podido hacer su encuesta de forma electrónica, y que deben ser los menos).