Durante los peores momentos de la pandemia del coronavirus, muchos de nosotros, diría casi todos nosotros, pensamos que la vida nunca volvería a ser la misma. Definitivamente tuvimos pesadillas con el uso eterno de mascarillas y gel antibacterial, visitas on line a familiares, adiós a esos hermosos saludos de besos y abrazos. Nos habíamos casi  convencido de que el estilo de vida al que estuvimos acostumbrados durante años, cambiaría a una "nueva normalidad". Es decir, a partir de ahora habría sido así, libertad suspendida, actividades diarias limitadas y distanciamiento social.

Luego, como suele suceder, incluso ante las situaciones más difíciles, se pudo comenzar a ver la luz al final del túnel. En primer lugar aprendimos a vivir con el virus. Aunque el estado de emergencia no se detuvo, el terror sí cesó. El Covid está presente, pero podemos derrotarlo y la esperanza reaparece.

Ahora somos mayoría los que atendemos ansiosamente el fin de las restricciones y el regreso a nuestro estilo de vida normal, ya no la transición a una "nueva normalidad".

Sin embargo, la inquietud de cómo será nuestra vida, cuando la emergencia finalmente haya cesado, permanece entre muchos. ¿Qué huella nos habrá dejado esta crisis?

Como individuos, probablemente apreciaremos más la libertad, las relaciones sociales y el estilo de vida que, hasta hace poco, dábamos por sentado. Pero, ¿qué más cambiará para siempre en el mundo post pandémico?

Una nueva forma de trabajar.

Un gran número de personas creen que la pandemia ha cambiado para siempre la forma en que operan las empresas de toda índole y en todos los sectores. Es probable que el impacto sea permanente y profundo. Los empleados podrían apreciar el trabajo a distancia, y muchas empresas, que tradicionalmente eran cautelosas sobre el teletrabajo, ahora que han tenido que adoptarlo, pueden encontrar que esta opción no necesariamente conduce a una caída de la productividad.

Millones de personas experimentan la posibilidad de trabajar durante días sin tener que viajar largas horas y sin verse obligados a permanecer lejos de casa. Podría ser el comienzo de una nueva y tal vez extraordinaria forma de trabajar.

La educación on line como solución.

Aunque los estudios on line ya estaban bastante en auge antes del Covid (al menos a nivel de especializaciones o maestrías), con el evento de la pandemia, estos también se aplicaron a niveles básicos como las escuelas primarias  y liceos. Muchos argumentan que esta forma de educación podría extenderse de la mano con el "teletrabajo" para el maestro.

Muchas naciones suelen enfrentar dificultades, estructurales y climáticas, para que sus estudiantes y maestros puedan llegar a las escuelas hoy en día. El confinamiento del Covid puede haber señalado que la solución a este problema está en la educación on line a todos los niveles.

Revalorización de lo que es importante.

Aunque es innegable que habrá cambios en las prácticas y el estilo de trabajo y estudio, por otro lado hay una gran porción de individuos que se sienten atrapados en sus propios hogares y están impacientes para volver a disfrutar de un ambiente de oficina tradicional o del entorno escolar al que estaban acostumbrados. Probablemente querrán conocer e interactuar presencialmente con otras personas, colegas y compañeros, en la medida de lo posible, con una nueva apreciación respecto de la importancia de la actividad de socialización.

Un cambio de jerarquía.

La epidemia ciertamente nos ha llevado a reconsiderar nuestra veneración por aquellos que consideramos nuestros héroes de la sociedad, a saber, futbolistas, celebridades del deporte, la cultura y el entretenimiento, tomándonos una pausa para reflexionar sobre lo que es realmente importante en nuestras vidas.

Hay una reevaluación de los recursos humanos cruciales para nuestra existencia, como médicos, enfermeros, miembros de la protección civil, así como de todas las categorías de trabajadores que sirvieron, durante la crisis, al funcionamiento de nuestra sociedad. Por ejemplo, los miembros del servicio de recolección de basura, los minoristas de víveres y los trabajadores del transporte. Todas estas profesiones, consideradas anteriormente de escasa cualificación, resultaron ser fundamentales en cada país durante la pandemia.

Abrazando la tecnología.

El Covid ciertamente ha empujado el acelerador en términos del uso de la tecnología. La forma de trabajar, la manera de estudiar, los mecanismos de compra e incluso la manera de poder relacionarnos con nuestros seres queridos, han requerido, desde que el Covid apareció, un uso excesivo de la tecnología.

Muchos de nosotros tuvimos que actualizarnos sobre éste tema y adaptarnos rápidamente, tal vez con dificultad, a reuniones remotas, a plataformas de videoconferencia, a comprar a través de aplicaciones, ver a nuestros seres queridos a través de una pantalla con el consiguiente uso de la tecnología tal vez ni siquiera imaginada antes. El teléfono móvil, la tableta, el ordenador se han convertido en herramientas verdaderamente fundamentales en nuestras vidas y lo más probable es que continúe siendo así incluso después del final de la pandemia.

Tiempo precioso.

Cuando finalmente volvamos a nuestra normalidad habitual, la gente, en primer lugar, querrá pasar el mayor tiempo posible con la familia, amigos y afectos que desde hace tiempo han visto sólo remotamente. No hay nada mejor que mirar de cerca a los seres queridos, saludarnos con el cariño que tan perfectamente se logra expresar con besos y abrazos, tomándolos de la mano o pudiendo acariciarlos sin miedo.

Seguramente muchos sueñan con revivir las multitudes de los estadios y los conciertos. Viajar con menos angustia sin límites. Apreciaremos sobremanera aspectos que ya no deberían darse por sentados. Hemos probado a un gran costo lo que significa distanciarse. Los cambios que han tenido lugar o están teniendo lugar, en términos de perspectivas y prioridades de la vida, probablemente serán uno de los resultados más significativos y positivos de este período extremadamente difícil.

No se cómo se imaginan Ustedes el regreso a la normalidad. Yo, personalmente, espero desechar definitivamente la mascarilla  y barrer para siempre esta tristeza de no poder ver la sonrisa en los rostros de la gente.