En Panamá, desde 1970, con la promulgación de una nueva ley bancaria, se modernizó el sistema y Panamá se convirtió en una plaza bancaria regional, donde los mejores bancos del mundo se pudieron instalar, aún cuando teníamos un régimen totalitario establecido por el golpe militar de 1968 (una total incongruencia).De hecho, con el peor de todos, MAN, el sistema aceptó dos bancos que pertenecían a los Carteles de la droga de la época, bajo la aprobación de los funcionarios de turno y del mandamás del cuartel de Avenida A. Aún así, todos los bancos se mantenían en el sistema, y nadie decía nada de Panamá. Para los que tienen memoria corta, muchos (por no decir la inmensa mayoría) de los documentos que se “descubrieron” con el robo de lo que luego fueron los mal llamados “Papeles de Panamá”, pertenecían a esta época negra.Aún así, el sistema bancario de Panamá ha ido creciendo al margen de estos días oscuros (aclaro, la inmensa mayoría de los banqueros eran buenos banqueros), y desde 1990 hemos visto como se ha ido desarrollando de una forma correcta, lo cual resulta también en mejores productos y servicios para los clientes. Panamá tiene un sistema bancario envidiable, que responde a las necesidades de los tiempos, y aún cuando hacen faltan productos y servicios que ya se ofrecen en los países más desarrollados, Panamá sigue a la vanguardia de la región, compitiendo con los países más grandes de la misma.

Ahora, después de la pandemia y la cuarentena estricta en la que hemos tenido que estar por decisión del gobierno, las condiciones del sistema bancario han cambiado radicalmente. Los clientes, naturales y jurídicos, se han visto damnificados por la falta de trabajo/negocios, lo cual afecta el flujo de caja de todos, y, por ende, resulta en que los clientes no puedan asumir algunos o todos sus compromisos.

Se planteó la posibilidad desde la Asamblea de obligar a los bancos a tomar acciones forzadas, mientras el Ejecutivo decidió negociar con la Asociación Bancaria. Panamá no tiene política monetaria, al no tener un Banco Central, sin embargo, a través del Banco Nacional puede tomar acciones para poner a disposición de los bancos recursos para que salgan adelante, si fuese necesario, tal cual y como sucedió en el 2008 con Martin Torrijos (recursos que no se utilizaron en ese tiempo). Pero la Superintendencia de Bancos de Panamá si ejerce cierto control sobre los mismos, y puede suavizar medidas para que, por el lado de los créditos, los bancos puedan aliviar la situación a los clientes.

Hay medidas que no deben ser forzadas a los bancos que incluyen las siguientes que la Asamblea de Diputados quiere imponer a la banca local:

.Imponer un máximo en la tasa de interés que los bancos y financieras quieren cobrar en los prestamos (incluyendo comisiones y otros cargos).
.Imponer una mal llamada moratoria, condonando capital e intereses.
.Bajar la condonación de deuda en APC de 7 a 3 años, reduciendo el número de años del historial de crédito de los clientes.

Todas estas propuestas, parecieran que son buenas para los clientes, en detrimento de los bancos “que ya han ganado mucho dinero”, como dicen los diputados que defienden estas iniciativas. Lo que no entienden, o no les da la gana de entender es que estas iniciativas lo que harán es que el sistema bancario quiebre en masa y desaparezca. Me gustaría saber si los diputados ¿tienen idea de lo que esto significaría?

Lo que tenemos que hacer es lograr un consenso con la banca, donde los bancos, financieras y Cooperativas de Ahorros y Créditos deberían ser capaces de refinanciar las deudas – más plazo y bajar las tasas de interés. Para esto se necesitará que los reguladores estén de acuerdo con esto, por un tiempo perentorio, emitiendo los acuerdos necesarios para suavizar las políticas de crédito y cobros y que no afecten sus reservas y capital. Ahora bien, esto solamente le sirve a los que todavía manejan cierto grado de ingresos, sin embargo, los que están sin trabajo o sin algún tipo de iniciativa de emprendimiento, entonces si están totalmente desprotegidos y, a menos que el gobierno decida crear algún tipo de alivio financiero para este tipo de clientes (que lo dudo), esta masa de clientes si se verá totalmente afectada (por lo menos hasta que le entren ingresos).

Este fue un tiempo de “guerra”, donde la economía fue el principal afectado de una pandemia que nos tomó por sorpresa y todavía no se ha podido controlar. Nadie tiene la culpa de esta mala situación. Para recuperarnos necesitamos tiempo y empleos, y el que no entienda esto va camino al despeñadero.

Esta claro que la vida post Covid19 va a cambiar radicalmente, el uso de la tecnología será primordial para todos los negocios, y muy especialmente para los de servicios financieros. El que no se adapte va a tender a desaparecer. Aunque veo muy difícil que los bancos abran nuevas sucursales, ya que la tecnología nos permite realizar casi todas las transacciones sin necesidad de ir a ninguna sucursal: la banca en línea, los depósitos directos, la apertura de cuentas, pedir préstamos, hacer transferencias, entre otros, las fusiones y adquisiciones han ido acabando con la oferta bancaria consumidora, y ahora estamos a merced de pocos bancos, por lo que se hace necesario la apertura de otras opciones.

Obviamente, la primera opción sería la de buscar más bancos internacionales, en principio de primer nivel, no primerizos. Dicho lo anterior, también debemos tener en cuenta esos nuevos bancos, poco conocidos por estos rumbos, que han destacado en la banca europea y que pudiéramos atraer a Panamá. El otro tema que ha quedado en el tapete es la creación de bancos como Fintech, lo cual puede resultar en una baja considerable de los costos para los clientes debido a la automatización de procesos y los ahorros en costos para los bancos.

En este sentido se puede incentivar los bancos locales, especialmente los tecnológicos, sobre todo si pueden bancarizar a más panameños. La Superintendencia de Bancos debe hacer lo posible para que más panameños se bancaricen, pero mantener las reglas para extranjeros, donde se pida la documentación necesaria para mantener un buen control de KYC (conoce a tu cliente), y que se elimine el mal hábito de que se diga que las mal llamadas empresas “offshore” no tienen que hacer declaración de ISLR.

Hay que bancarizar a la mayor cantidad de gente posible. Esta bancarización sirve para ver los ingresos reales de los mismos y puedes prestarles en base a esto – si no se han formalizado todavía. Y esta bancarización, de alguna forma, ayuda a que los emprendedores informales se vuelvan formales más rápidamente.

Donde van a estar las oportunidades para el sistema bancario:

.Préstamos personales – para refinanciar deudas a mayor tiempo.
.Prestamos de auto – el auto es necesario en este país, con un abono inicial te aseguras algo de compromiso, plazos largos.
.Tarjetas de Crédito – se van a poder vender, sin embargo, no va a ser un boom, y hasta que no se controle el desempleo – formal e informal, implica algo de riesgo adicional.
.Préstamos hipotecarios – en segmento a viviendas con costos menores a US$180,000 se moverá bastante.
.Préstamos personales garantizados con hipotecas – puede ser el boom. Aquí hay que trabajar para realmente solucionar los problemas de flujo de caja de los clientes, con plazo, e intereses (el bien te baja el riesgo de alguna forma), y por otro lado, la asamblea pudiera declarar que los intereses de estos préstamos pudieran ser declarados como deducibles del ISLR.
.Este es el momento de vender cuentas de ahorro a los no bancarizados. La pandemia les enseñó a todos la necesidad de tener una cuenta, con acceso electrónico fácil para recibir y pagar cuentas. Las Fintech pueden ser la solución, pero todavía la Superintendencia no ofrece una alternativa correcta, hasta que esto no suceda, los bancos tienen que buscar como raspar la olla de 4.5 millones de habitantes para incrementar el número de clientes y su número de cuentas con el banco y hacerlos crecer.

Panamá puede revivir este sector, y no es que este muerto, sino que podemos convertirnos en un jugador más grande todavía del sector financiero. Esto no quiere decir que no tengamos reglas de juegos bien claras y enforzables, sino que además busquemos nuevos participantes para un mercado en una economía de US$, algo que no se encuentra fácilmente en el mundo. También podemos crecer el mercado de valores, a ser un mercado de valores regional, y a aprender el mercado de commodities, que cada vez se hace más valioso en el mundo y con mucha demanda.