El Coronavirus se ha constituido como un acontecimiento global, a partir de ello surgen muchas preguntas frente a la situación provocada por el virus y al momento la más usual es cómo quedará el mundo cuando la pandemia pase?, cómo será nuestra “nueva normalidad” ya que hay cambios que llegaron para quedarse y hablamos de muchos aspectos.



         
    • En lo político: la resurrección de las fronteras, el nuevo localismo donde la globalización retrocede. La valoración efectiva de la rapidez, la organización y la toma de decisiones por parte de los gobernantes y donde no pocos ven un dejo autoritarista en las acciones, ya que la enfermedad pone en juego las libertades individuales, esperando que las medidas que hemos aceptado, por responsabilidad, no acaben en lo cotidiano y mejor no tocar el tema del Big Data.

         
  • En lo económico: la detención del consumo, en casi todos los sectores y que afecta más profundamente al empresario pequeño que a las grandes corporaciones que tienen mayor capacidad para superar la crisis y que aprovecharán el tiempo y aprenderán cómo hacerse menos dependientes de los trabajadores. De pronto el trabajador que se creía indispensable puede ver cómo la sociedad continúa su marcha sin necesitarlo.                                El virus provocó el mayor experimento del teletrabajo en la historia, pero no es solo trabajo, se aceleró el cambio a todo en remoto: colegios, universidades, reuniones de negocios, formaciones, hasta teleasistencias médicas por nombrar algunas, también nuevas y mejoradas formas de consumo.                                                                                     

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  • En lo social: agregamos expresiones a nuestro lenguaje como cuarentena, confinamiento, pandemia, distanciamiento social. Durante el confinamiento se replantearon los vínculos familiares, en relación al tipo de vivienda y la capacidad económica de cada familia. Estamos aislados en una vida virtual. El espacio público es el gran perdedor, la calle y los parques son vistos como lugares amenazantes y el otro un peligroso portador del virus! No mas besos ni apretones de manos.


Estas son solo algunas de las novedades con las que deberemos disputarnos la nueva normalidad para hacerla habitable, esperando siempre que sea provisional, el grado de estos cambios dependerá sobre todo del tiempo en que se tarde en controlar la pandemia y encontrar una vacuna que nos permita reconstruir nuestra vieja normalidad que nos resistimos a dar por perdida.