Adaptarse, transformarse y evolucionar para avanzar. Así nos ponemos en marcha en esta nueva etapa del Corriere di Panamá y nos estrenamos en esta coyuntura tan compleja de distanciamiento físico, pero de acercamiento social. De esta manera nos mantendremos junto a nuestros lectores diariamente, interactuando, conociéndonos y esperando abrir debates interesantes. También quiero informarles que esta versión digital no deja de lado a la analógica que les haremos llegar bimestralmente.

Y aunque estemos muy felices por este logro, parece inevitable no hablar de COVID-19 y en cómo llevamos esta amenaza que nos toca enfrentar, sin haberlo querido y ante un enemigo invisible. 

En tiempo de redes sociales y de exceso de información aunque de pocas fuentes rigurosas, aunado a la falta de confianza en los gobernantes y con la necesidad de proteger nuestro núcleo familiar, el COVID-19 pone a prueba no solo sistemas de salud, sino también estructuras sociales y comportamientos individuales que muchas veces corresponden al miedo y al desconocimiento que permite la supresión de la moral y la relación con la ley. Son tiempos difíciles.

Como lo vivimos?, que hemos ganado?, que soltamos? que recuperamos y que hemos aprendido? son preguntas en las que reflexiono. Que huella psicológica individual nos dejará depende de cómo cada uno gestione esta experiencia y de la red de apoyo con la que cuente.

La pandemia nos sacudió de nuestra comodidad, donde nos escondemos diariamente para dejar pasar los días. Dejó al descubierto los valores sobre los que edificamos nuestras vidas, nos recordó lo vulnerables que somos, que los otros también existen en este planeta y que estamos todos en un mismo barco. Y así también nos devolvió la capacidad de imaginar un futuro más humano y seguro en el que deseemos vivir. 

Lo que es indudable es que nos dotará de más recursos y estrategias para superar otras situaciones complicadas. Ya nos dimos cuenta que somos capaces de realizar grandes cambios en tiempo récord. En desarrollar nuevas formas para realizar nuestras actividades diarias. Reinventarnos. Quizás hasta lograr que lo cotidiano se convierta en un refugio donde hallar la felicidad sin exigencias instagramers.

CM

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