Ya podemos salir a la calle, y aún cuando se mantiene un toque de queda de 11 p.m. a 5 a.m. y durante todo el día el domingo, ahora podemos salir a cualquier hora y sin distinción de sexo lo cual puede resultar en más actividad de la economía.

Se nota más movimiento del que había anteriormente, pero no todo ha abierto todavía, por lo que no se puede medir un impacto – aún. De cualquier manera, si hay movimiento, que se pudiera convertir en empleo, en riqueza, y que al final nos puede dar un final de año interesante.

Pero, quisiera hablarles a los empresarios que están en serios problemas. Esos que la pandemia los tumbó, pero que sienten que todavía pueden revivir. Aquellos que no se quieren dar por vencido. Los que no quieren perder años de trabajar en un proyecto. Veamos los problemas que nos podemos encontrar:

Flujo de Caja: Este será el principal problema que nos deja la pandemia. Recuperarse de esto no es fácil. Sobre todo, si solo existe un único dueño. ¿Cuánto más estaría dispuesto a invertir un empresario en su empresa bajo un clima de incertidumbre?

En este tema lo importante es saber con cuánto dinero cuenta para seguir adelante, y si todavía quiere seguir adelante con el proyecto. Es obvio que muchos empresarios/emprendedores quisieran seguir adelante con su proyecto que le ha costado mucho tiempo y dinero para llegar a donde están. Pero ¿realmente tiene algún tipo de oportunidad para salir adelante? Probablemente la mejor herramienta a utilizar es la de hacer un flujo de caja financiera, que le permita determinar cuánto flujo necesita/obtendrá el flujo de caja apropiado para seguir adelante.

Pero para tomar decisiones de flujo de caja, tenemos que desarrollar los otros dos puntos siguientes en la agenda.

Gastos. Si tiene un local comercial, lo más probable es que el mantener el local implica un egreso de dinero extraordinario bajo este clima de incertidumbre. ¿Qué se puede hacer?

Es evidente que la pandemia nos ha llevado tan atrás como el año 2015. El haber tenido que cerrar operaciones por más de 5 meses, le ha costado a la economía muchísimo. Y aunque no todas las empresas se vieron afectadas, una gran cantidad de ellas si, y lo peor del caso, es que no estaban preparadas para algo como esto. Las que pudieron abrir a medias o mantenerse operando “normalmente” han sentido el impacto de la cuarentena y pandemia de alguna forma u otra, pero las que no pudieron hacer nada, por las razones que fueran, han llegado a un punto de no retorno.

Por lo anterior, es que el primer análisis que se debe hacer es el de costos y gastos, el cual determinara las posibilidades que va a tener la empresa de continuar si puede recortar costos y gastos.

Obviamente no es algo fácil, pero tampoco imposible. Calcule cuántos empleados necesita bajos las condiciones actuales, esto le bajara sustancialmente la planilla y las prestaciones. ¿Cuánta gente puede mandar a trabajar desde la casa? Esto le permitirá alquilar un local más pequeño o trabajar sin local del todo, y estos ahorros se traducen en menos gastos de servicios públicos, cafeterías, etc. Y puede vender el mobiliario y equipo o se lo puede “prestar” a sus empleados para que trabajen en casa.

Ventas. ¿Existirá la demanda apropiada para abrir los negocios?

Esta es la pregunta del millón. ¿Tendremos demanda? ¿Seguiremos vendiendo nuestros productos o servicios? Aquí tiene dos opciones. O realiza encuestas, lo cual puede costarle algo de dinero, pero tiene algo de efectividad para tomar decisiones, o abrimos con mucho cuidado y vamos evaluando cuánto personal e inventario y sucursales necesitamos para vender. Un ejemplo lo tenemos en los bancos, los cuales han optado con funcionar con una cantidad limitada de sucursales (excepto los bancos del estado, que para ellos no hay crisis), pero siguen prestando el servicio (ya que la mayoría de los clientes están usando las opciones electrónicas de banca en línea que hacen obsoletas las sucursales). Pero esta no es la opción de todas las empresas, y no todas tienen que usar las mismas formulas, lo importante es que haga algo.

Estas fórmulas funcionan para algunas empresas. Otras deben tomar otras decisiones. Por ejemplo, o vendo, o compro o me fusiono. Estas son palabras, y acciones, muy interesantes. Para esto va a necesitar algo de ayuda financiera, ya que necesita hacer algún tipo de valuación, para tener idea de cuánto vale su empresa o la empresa que quiere adquirir o con la cual quiere fusionarse.

Si va a vender, la decisión está basada en el precio que a usted el quieran pagar. Recuerde que estamos en un mercado de compradores, ya que estamos en una crisis económica. Si necesita vender en este momento, tenga en cuenta que lo más probable es que va a recibir algo menos de lo que su empresa vale, así que tendrá que tomar la decisión de vender ahora o después. Y es obvio que, si no quiere seguir perdiendo dinero, lo más probable es que vender ahora sea lo mejor que pueda hacer.

Si va a comprar, tiene que tomar varias decisiones. Tiene que elegir qué comprar. Lo primordial es saber algo del negocio que quiere comprar. Lo otro importante es que este negocio complemente lo que tenga en este momento o que haga sentido su compra. Recuerde las integraciones verticales y horizontales, las cuales tienen mucho sentido.

Ahora, para fusionarse, lo principal es que el negocio a fusionar te traiga clientela que no tienes, o que te complemente el negocio actual. Otra cosa importante en las fusiones es el poder fusionar la empresa de una forma correcta, sin que se afectan las operaciones de ninguna de las empresas a fusionar. Aquí también le recomiendo ayuda de profesionales.

En compra o fusión, tiene que hacer una valuación, para poder determinar el precio de fusión o adquisición. De nuevo, recuerde que estamos en un mercado de compradores, por lo que podemos obtener un buen precio sobre la empresa a compra o a fusionar.

Si nada de esto funciona, entonces, antes de cerrar la empresa piense en entrar en el Chapter 11 panameño, que, a pesar de que no es igual al gringo, por lo menos da algo de esperanza a una empresa para que se reorganice antes que cualquier acreedor la quiera embargar. Aquí hay que hacer una parte legal, y una restructuración financiera. Y obviamente, necesita asesores legales y financieros.

Y si no puede hacer nada, entonces, lamentablemente, no queda otra que cerrar. Pero agote todas las opciones anteriores, llame a consultores/asesores para que lo ayuden antes de tomar esta decisión. No sienta que ha fracasado, por el contrario, muchas veces hay que tomar decisiones difíciles que van a tener resultados más adelante. Y muy probablemente este es el caso. Hay que cortar las perdidas en el negocio actual y buscar nuevos horizontes.