Una muerte en vida que dejó no sólo el ambiente del circuito sino también al público italiano e internacional consternado. Basta decir que a la ceremonia fúnebre, transmitida en tiempo real por televisión, asistieron más de 25.000 personas, mientras que el Coni proclamó un minuto de silencio en su memoria por todos los acontecimientos deportivos, ejemplo que también siguieron la Cámara de Diputados y diversas instituciones locales. El Milan, un equipo del que era fan, jugó con luto en el brazo el siguiente partido del campeonato. En el Gran Premio de Fórmula 1 de India, celebrado la semana siguiente a la tragedia, varios pilotos honraron a Simoncelli colocando el número 58 en sus cascos y monoplazas, y el ganador de la carrera, Sebastián Vettel, le dedicó su éxito. La MotoGP recordó antes del Gran Premio de la Comunidad Valenciana, la última prueba de la temporada, en la que los pilotos de todas las clases, además de colocar el número 58 en cascos, trajes y motos, dieron una vuelta a la pista juntos detrás de la Honda de Simoncelli, conducida para la ocasión por el ex campeón del mundo Kevin Schwantz, amigo del piloto e ídolo de su infancia.