La Moda en el país itálico nació y fue portabandera desde muy atrás en el tiempo más precisamente desde la época del Imperio Romano pasando por la Edad Media, el Renacimiento y luego aterrizar en los  cincuenta con más fuerza que nunca, transformándose de allí en adelante en un referente casi único en el mundo.

La historia de la moda italiana empieza en la época de los romanos, en la que se dictaban estilo y modelos hechos con telas y cinturones, manteles y túnicas; a fines de la Edad Media el lujo oriental entró con los Cruzados que al regresar a Occidente desde Tierra Santa trajeron tejidos y accesorios usados en los países orientales, sedas y muselinas que luego eran bordadas con perlas y joyas al estilo persa. Se utilizaban terciopelos y brocados o purpuras de color escarlata, azul, verde.

La ventaja que siempre tuvo Italia en cuanto a su posición geográfica, fue que al estar en todo el medio del Mar Mediterráneo podía recibir con facilidad cualquier cosa llegara de otros países y así convertirse en el más fuerte  puente de comercio entre Oriente y Occidente. 

En Italia fue donde se utilizaron primero los abanicos, algunos de los cuales eran decorados con plumas de avestruz o de pavo real, con mangos de oro o de marfil. El mejor brocado se hacía en Sicilia y la gran demanda de la más fina seda determinó la instalación de la primera fábrica en Palermo en 1148.

Otros famosos centros de comercio fueron los puertos de Génova y Venecia, allí llegaban todas las mercaderías para luego distribuirse al resto de Europa. En 1300 Venecia alcanzó’ una enorme prosperidad y la moda veneciana  ejerció una gran influencia en todo el continente; en Florencia la familia reinante los De Medici así como todas las familias aristocráticas  estaban obsesionados con la moda por una cuestión de estado social así que invertían grandes presupuestos en ella.

En 1950 época del postguerra, Estados Unidos con el Plan Marshall destinó ayuda económica a muchas empresas textiles de origen familiar que empezaron poco a poco a desarrollarse hasta volverse las grandes casas de moda conocidas; la cultura y los diseños italianos se volvieron vanguardistas y abrieron una brecha hacia la modernidad. En esa misma época el primer desfile en Italia fue en Florencia gracias al Conde Giovanni Battista Giorgini; este evento transformaría la moda en algo más popular y como consecuencia empezaron los grandes desfiles, las Semanas de la Moda, principalmente en Milán donde además se formó' el llamado “Quadrilatero della Moda”que serían las cuatro avenidas más famosas del centro de la ciudad en las que se encuentran las tiendas de las marcas más famosas; lo mismo sucede en Roma en la que se realizan importantes desfiles y las firmas más conocidas están situadas en las tres arterias mas refinadas de la Ciudad Eterna. No podemos olvidar que en Florencia anualmente también se realiza el desfile Pitti Immagine que es exclusivamente para moda masculina. El cine autóctono y el de Hollywood en la época de la Dolce Vita romana ayudaron mucho para que la moda italiana fuera conocida en el mundo y copiada; las actrices americanas iban a Italia y vestían pantalones capri, blusas muy escotadas y aros combinado con el pelo corto, vestidos de cocktail cortos y sobrios, vestidos de fiesta suntuosos pero estilizados de casas como Ungaro, Ferragamo y Bulgari y los hombres vestían trajes de seda de corte perfecto con gafas oscuras y bufandas.

Ya en la década de los 70 la moda se había transformado en una fuerte industria pululante de marcas como la de Emilio Pucci, Missoni, Ferre’, Rocco Barocco,Krizia  que se especializaban en Alta Costura y en el famoso Pret-a-porter que significa “moda lista” por lo que consideraba la moda no solo un hecho de estilo y elegancia sino también de practicidad y comodidad; empezaron a surgir las producciones de zapatos y bolsos del cuero mejor trabajado y curado del mundo, así como los accesorios más refinados.

No obstante la moda italiana no se compone solo de las grandes casas sino de un sin fin de  empresas artesanales que al igual que una constelación distribuida por todo el País producen una variada y maravillosa gama de modelos que pueden competir con las empresas mayores, como por ejemplo en Capri, Positano, Forte dei Marmi para ropa veraniega y Cortina D’Ampezzo, Cevinia, Madonna di Campiglio para las tendencias invernales.

Aún hoy día la moda italiana sigue siendo el cometa más grandes  a nivel internacional, muy requerida por su simplicidad, sobriedad y elegancia; grandes casas como Gucci y Valentino estimulan los nuevos diseñadores que quieren incursionar en este mundo dándoles becas y otros como Ermenegildo Zegna y Armani les facilitan pasarelas gratis para sus exhibiciones. Todo esto nos hace entender que el famoso Made in Italy no se hace solo por cuestiones de negocios sino porque el italiano realmente ama crear y producir lo que hace, lo hace con verdadera pasión, lo tiene en la sangre y por ello sabemos que ha nacido para quedarse.