Muchos de la nueva generación no recordarán su nombre, ciertamente no sabrán quién era, pero aún hoy su marca está en todo el mundo.

Nació en una familia que era dueña de una tienda de zapatos y zapatillas y se involucró totalmente en ella, totalmente inspirado desde el principio a los 14 años; puso en marcha una creatividad diferente que lo llevó mucho más lejos de lo que él mismo probablemente pensaba, se dedicó a explorar el mundo del calzado hasta que en 1962 se le ocurrio’ hacer botas de plástico en colores vivos y manejar personalmente una tienda de reventa. Desde el momento en que se publican en un semanario de moda local, Elio emprende el vuelo sin volver atrás.

Tras un primer viaje a Londres en 1965 donde quiso imbuirse de todo ese mundo vanguardista de Carnaby Street, en 1967 abre su primera tienda en Milán en la Galleria Passerella, incluso inaugurada por Adriano Celentano. Inmediatamente le dio un carácter preciso a su estilo incluso a su punto de venta; los colores estridentes de las paredes, la iluminación tipo discoteca, la música fuerte lo hacían un lugar alegre, donde los jóvenes entraban en su mundo y se encontraban a la moda que los identificaba; la tienda de Nueva York, la favorita de Mark Jacobs, que declaro que fue como entrar en un desfile de moda en el que querías participar sin cesar. No hay que olvidar que tres años después Italo Lupi finalmente creó el famoso logo de los dos ángeles victorianos que serán la marca más reconocida del mundo, además de ser una de las más copiadas.

En Fiorucci se reconoce de inmediato no solo a un estilista, sino a un comunicador creativo que escudriña la vida real, en la calle, con una curiosidad infinita por todo lo que es arte en todas sus versiones. Apasionado de las exposiciones de arte, las consideraba una fuente de inspiración ya que sabia captar las diferentes formas de expresión, mezclas de colores, siempre en una constante sorpresa. La juventud vuelve a ser su abanderada porque es entendida por un personaje mucho mayor en edad pero que conoce muy bien las emociones y deseos de romper moldes que los jóvenes siempre han intentado hacer con éxito o no, pero en el contexto de la escisión generacional que sobre todo a lo largo de los años 70-80 se respiraba en todos los rincones del mundo.

La marca Fiorucci se lanza así a todas las posibilidades de una marca completa; sus elementos de mobiliario laqueados en blanco, o las escaleras pintadas de azul, o las lámparas de cuarzo yodo; se lanza de lleno en la búsqueda de materiales siempre nuevos y extraños, Se enamora de las telas plastificadas, de colores fuertes y estridentes y sin miedo a su vitalidad explosiva; abarca el ramo de los complementos, bolsos de cilicio, excéntricos lentes, perfumes, etc. Su incursión creativa no tiene límites y saborea plenamente la esencia de la vida.

En su contundente carrera en el mundo de la moda, Fiorucci llega a Londres en 1975, donde abre una tienda llena de sorpresas; abrigos afganos, perlas de colores, transformaron el "animal print" en un estampado más popular y no tan exclusivo de cierta clase social como lo había impuesto Elsa Schaiaparelli, la muy famosa y refinada diseñadora de alta costura.

En Nueva York fue recibida con tal entusiasmo que ninguno de los artistas, cantantes, actores y gente de la alta sociedad escapó a su profanador encanto. Su tienda era una lista continua de eventos llenos de licra, plástico, música y locura divertida. Aquí también lanzo’ la línea con la cara de Micky Mouse con concesión de Disney en la serie de línea infantil de Jean Paul Gaultier, o en los jeans de Wrangler. Como guinda del pastel, diseño’ el interior del Studio 54, el muy famoso y exclusivo club nocturno de Nueva York, por eso su tienda fue apodada " Studio 54 diurno".

La enorme expansión de la marca Fiorucci llegó hasta los años 90, tras lo cual fue vendida a la vanguardista empresa japonesa Edwin International, líder en la producción de jeans japoneses y que en todo caso siguió el mismo camino que el diseñador. Entonces nació la propuesta T-art, que era una colección de camisetas inspiradas en dibujos y cuentos de hadas y que inmediatamente se convirtió en un best-seller.

En 2003 inició el proyecto "Love Therapy" y patrocinó el manifiesto "Animal Consciousness", que incluye complementos, suéteres y vestidos. En los años siguientes se convertio’ en vegetariano por convicción ética y contrario al abuso animal. En 2014 finalmente colaboro’ en la defensa y apoyo del proyecto Amazónico de WWF contra el uso de pelo de conejo de Angora.

Hoy en día, los museos de arte contemporáneo estadounidenses y británicos compiten por comprar cualquier objeto de Fiorucci, porque ahora se los considera no solo iconos de una era específicamente revolucionaria, sino también como preciosos objetos de arte por su extravagancia y originalidad, tanto así’ que su shopping bag usado para la venta al publico, esta’ expuesta en el Victoria and Albert Museum de Londres.

Elio Fiorucci le regalo’ al mundo su profunda inquietud y sus ganas de romper barreras y como todos los que se atreven a lanzarse en este juego de la vida luego son considerados iconos universales cada quien en su campo.

Fiorucci cuyos ángeles victorianos lo llevaron muy alto dos veces.