El Piemonte es quizás una de las regiones italianas con más historia, pasión y amor por el vino y la vid, con el mayor número de botellas DOC y DOCG de Italia, con y vides autóctonas que se caracterizan por sus intensos aromas y su extraordinario sabor, resultado de una combinación de suelo y clima que lleva a nuestra mesa vinos de calidad superior.

Las formas de cultivo más comunes son el guyot, el contraespalda, el maggiolino, la pérgola y la pergoletta, mientras que las vides cultivadas son principalmente de uva negra, como la Nebbiolo, que da vida a Barolo y Barbaresco, entre los vinos tintos italianos más famosos, el Barbera, en sus múltiples variantes regionales, el Dolcetto, el Croatina, el Freisa, el Bonarda, el Grignolino, el Brachetto, el Malvasie de bayas negras de Casorzo y Schierano, y el Nebbiolo. Entre las variedades de uva blanca a recordar están la Chardonnay, la Arneis, las autóctonas Cortese y Erbaluce y la Moscato bianco, que encuentra en la región algunas de sus mejores expresiones, sobre todo espumosas, como la Asti DOCG, pero también tranquilas, como la Moscato di Loazzolo DOC.

El cultivo de la vid en la región del Piemonte se practica en un 90% en las colinas, donde la fuerte pendiente del terreno hace que el "aterrazamiento" sea el mejor sistema de cultivo.

La superficie plantada de vid es de 48.100 hectáreas, de las cuales: Montaña: 43%, Colina: 30%, Llanura: 27%. Producción total de vino: 2.580.000 hectolitros de los cuales: Vinos DOP 81%. Producción de vinos tintos y rosados: 60%, vinos blancos 40%. Denominaciones de vino presentes en el Piemonte: Vinos DOCG: 16, Vinos DOC: 42.

El Barolo es un vino que debe envejecer al menos 38 meses, 18 de los cuales deben estar en barricas de madera. Caracterizado por un color rojo granate con cálidos reflejos anaranjados, tiene un aroma intenso y persistente, rico en complejas notas afrutadas, florales e incluso especiadas. En el paladar está muy bien equilibrado entre sus distintos componentes y es este equilibrio el que lo convierte en un vino potente, elegante y de gran personalidad, que cuenta con admiradores en todo el mundo, se puede servir con platos de carne roja asada, carnes estofadas, caza, aves de corral, que realzan el sabor fuerte y estructurado de este vino, pero también con quesos maduros o picantes, va bien con primeros platos ricos y potentes, con trufas blancas y setas porcini. Se disfruta mejor a 18 - 20° C.

En Montalcino nace el rey del Sangiovese, el Brunello, de ahí el nombre de Brunello di Montalcino. Color rojo rubí intenso que tiende al granate, en la versión Riserva puede adquirir ligeros matices anaranjados. La nariz rebosa intensidad y elegancia. Seco y cálido en boca, confirma su intensidad y persistencia sin perder la armonía. Su estructura es robusta, compleja y elegante, lo que va bien con platos muy estructurados, especialmente si se basan en aves de caza y pieles, guisos, jabalí estofado, pintada o pechuga de pato en salsa de Brunello, pero también ternera y cerdo asados, como primeros platos, Pici con salsa de salchichas y setas, salsa de jabalí, lasaña al horno, risotto con trufas, Scottiglia di Cinghiale con Polenta, con quesos curados con Pecorino di Pienza madurado en barricas. Temperatura óptima para degustar 18 - 20° C. Para las botellas muy envejecidas es aconsejable decantarlas en una jarra de cristal, para oxigenarlas mejor y proponerlas en su total pureza.

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