Italia tiene el patrimonio agroalimentario más apreciado del mundo y, lamentablemente, también tiene los productos más falsificados con la estrategia del Italian Sounding, por parte de muchos "tramposos" extranjeros.

Como sabemos, el Made in Italy es uno de los motores de nuestra economía, y su popularidad es directamente proporcional al crecimiento de una economía paralela, especialmente en el sector de la alimentación y el vino, que, aprovechando las similitudes de famosos nombres italianos como Parmigiano Reggiano, Mozzarella o Salame Napoli, roba continuamente importantes cuotas de mercado a las empresas italianas, con una facturación anual de unos 60.000 millones de euros.

Los extranjeros adoran el producto italiano, pero en realidad no lo conocen.

Desafortunadamente, esta fuerte demanda es interceptada por perspicaz “productores" extranjeros que, aprovechan esta "ignorancia" y, conscientes del enorme atractivo de la comida y el vino italianos, ponen en el mercado imitaciones que recuerdan presuntos conceptos italianos a través de la asonancia del nombre, origen o de gráficos tricolores.

Se estima que al menos 2 de cada 3 productos comercializados en el exterior son imitaciones. Para el consumidor extranjero es complicado tomar la decisión correcta, también porque estos productos se mezclan con los pocos productos reales Made in Italy que están presentes en la misma estantería del supermercado, y la compra de un producto imitado puede generar una decepción en el consumidor, cuando no cumple con las expectativas que tenía, sin darse cuenta de haber comprado un producto no auténtico. Este es un fenómeno colateral muy serio porque puede comprometer la reputación de excelencia Made in Italy.

El Italian Sounding utiliza nombres geográficos, imágenes y marcas que evocan a Italia, para promocionar y comercializar productos que, por otro lado, no tienen ingredientes atribuibles a nuestro hermoso país. El fenómeno está cada vez más extendido y es difícil de limitar.

La asociación de agricultores italianos, Coldiretti, ha comprobado que entre los alimentos italianos más imitados se encuentran los quesos, algunos de nuestros prestigiosos embutidos, aceite de oliva virgen extra y frutas y verduras frescas, como el famoso tomate San Marzano.

El ranking de los más imitados es:

  • Parmigiano Reggiano (Queso parmesano)

  • Mozzarella di bufala (Mozarela de búfala)

  • Prosecco

  • Pecorino (Queso pecorino)

  • Gorgonzola

  • Grana Padano

  • Prosciutto San Daniele (Jamón San Daniele)

  • Asiago

  • Chianti

  • Salame (Salami)

Así, en las estanterías americanas encontramos Parmesano, o Parmesao si estamos en Brasil, Zottarella, Kressecco, Romanello, Cambozola, Grana Parrano, Jamón San Daniele, Queso Asiago, Chianticella, Salama Napoli.

Desafortunadamente, en los mercados fuera de la UE (Unión Europea) no existen reglas para proteger las marcas típicas de productos alimenticios y vinícolas de países extranjeros. Por ejemplo, en EE. UU. No hay diferencia entre el aceite de oliva y el aceite de oliva virgen extra.

Este fenómeno es claramente, y así hay que llamarlo, una estafa contra los amantes de la comida italiana, y más aún, una forma de competencia desleal contra nuestras empresas que producen y exportan sus propios productos auténticos, y es por esto motivo que siguen perdiendo cuotas importantes del mercado internacional.

¿Cómo podemos luchar contra la competencia desleal del fenómeno del Italian Sounding? En primer lugar, es fundamental sensibilizar y concientizar a los consumidores de lo que están a punto de comprar y poner sobre la mesa, y la transparencia y la trazabilidad son valores añadidos imprescindibles en el etiquetado de los productos.

La investigación ha demostrado que los consumidores extranjeros aman las excelencias italianas, pero solo conocen el 5% de una canasta mucho más rica. Lo que llega al exterior, a las mesas de los consumidores internacionales en busca del auténtico Made in Italy, es solo un porcentaje mínimo, unos 200 productos de casi 6000 referencias.

Así que todas las iniciativas llevadas a cabo para hacer conocer nuestra comida y nuestra Cocina, desde la Semana de Cocina Italiana, a seminarios, a programas de televisión, a artículos en periódicos, como el nuestro Corriere di Panamá, en definitiva, todo lo que puede dar a conocer nuestra cultura gastronómica y enológica, y sobre todo, me dirijo a los numerosos italianos en el exterior que tienen un restaurante , o un negocio en este sector, de no para comprar imitaciones, sino solo productos genuinos italianos. De esta forma, además de no ser parte de esta estafa, podemos ofrecer a los clientes platos con el auténtico “Sapore Italiano”.

Buon appetito!