Es parte de la tradición campesina piamontesa, típica de la zona de Langhe. Sus orígenes no están claros, sin duda se trata de una preparación muy antigua que probablemente se remonta a la Edad Media o la antigua Roma, cuando aún no se disponía de métodos modernos de conservación y se utilizaba principalmente sal o vinagre, como en el caso del carpione, para asegurarse de que los alimentos duren el mayor tiempo posible. También es un excelente "truco" para reducir el sabor a barro en muchos peces de agua dulce.

Como tantas recetas típicas de la tradición piamontesa, también existen innumerables variaciones del carpione.



Por un lado, está la composición clásica por excelencia, calabacines, huevo, escalfados o fritos, y ternera a la milanesa, pero no faltan, sobre todo en las zonas lacustres, variaciones basadas en el pescado.

La versión que presentamos intenta apegarse al máximo de la tradición "original", utilizando pollo.

Ingredientes

  • 8 calabacines.
  • 4 rebanadas de pechuga de pollo.
  • 6 huevos.
  • Pan rallado q.s.
  • Harina de arroz q.s. (o harina normal)
  • Sal q.s.
  • aceite para freír q.s.
  • algunas hojas de salvia
  • 2 dientes de ajo.
  • 2 vasos de vino blanco o vinagre de vino blanco.
  • 1 cebolla blanca pequeña

Preparación: Empezamos por rebozar las rodajas de pollo, que se cubren con una fina capa de harina de arroz, luego se pasan por el huevo ligeramente batido con una pizca de sal, y finalmente se pasa por el pan rallado, asegurándose que el empanizado se adhiera bien.

Freímos nuestras pechugas en una sartén con la cantidad justa de aceite, primero por un lado y luego por el otro, asegurándonos de escurrirlas del exceso de aceite. Dejémoslas a un lado y las volveremos a tomar tan pronto como nuestro Carpione esté listo.

Seguimos preparando los calabacines, que después de lavarlos y quitarles las puntas, se cortaran en tiras, procurando no hacer trozos demasiado pequeños.

En la sartén calentamos tres cucharadas de aceite de oliva virgen extra, un diente de ajo finamente picado y una hoja de salvia, y pasados ​​unos minutos, cuando el aceite esté caliente, añadimos nuestros calabacines cortados en trozos, dejándolo cocer durante unos 11- 12 minutos. Los retiramos del fuego, los secamos del exceso de aceite presionándolas entre dos hojas de papel absorbente, y las dejamos enfriar.

Siempre en la sartén, freímos los huevos, cuidando, después de sacarlos, de quitar el aceite de fritura y los enfriamos antes de colocarlos en el plato, junto con las pechugas y los calabacines, ya enfriados.

Obviamente, el carpione va serido con el Arneis, un vino blanco del Piemonte. ¡no hay mejor maridaje de vinos!

Buon Appetito!