Hasta hace unas semanas atrás, los estadios estaban llenos de aficionados, coros y banderas se escuchaban y ondeaban animando a sus equipos. Las competiciones de fútbol estaban al vértice del recorrido, en las etapas más emocionantes.

En la Serie A, el águila romana le pisaba los talones a una Juventus líder como no se había visto desde la década de los ´70 y se hacía candidata a participar en la más célebre de las  competición del fútbol europeo.

En el tercer lugar, la bien amada de Milán era perseguida por la más querida de Bérgamo, que realizaba un recorrido histórico y ya tenía el boleto en su bolsillo para participar de nuevo en la Europa League.

A sus espaldas, le respiraba sin rendirse, la loba de Roma y detrás de ésta, a corta distancia, como no ocurría desde hace mucho tiempo, Nápoles, Milán, Verona, Parma, Bolonia, Sassuolo, Cagliari, Fiorentina, Udinese, Turín, Sampdoria y Génova, todas en una persecución densa y desenfrenada.

Basta considerar que entre el equipo napolitano, en sexta posición y el equipo de Génova, en la décima séptima posición, había sólo 14 puntos de diferencia. De últimas Lecce, Spal y Brescia, luchaban para evitar  ser reenviadas.

En las gradas de la Champions League, al mismo tiempo, la emoción no era menos. PSG y Atlético de Madrid del grupo uno habían asegurado su entrada a los cuartos de final y esperaban a los supervivientes de los duelos entre el Bayern Múnich y el Chelsea, así como entre el Napoli y el Barcelona. En el segundo grupo Leipzig y el Atalante, dos equipos prácticamente desconocidos en esta competición, también habían alcanzado el ascenso y estaban a la espera de quién saldría de los enfrentamientos entre el famoso Real Madrid y el Manchester City y entre la Juventus y el Lyon, con resultados preliminares muy apretados.

Mientras tanto, se han adoptado una serie de medidas. En el Calcio, surgió la propuesta de reducir los salarios de los jugadores para compensar el balance y los compromisos financieros de los clubes. Esta propuesta fue la que más controversia causó, lo que llevó a enfrentamientos de opiniones entre la Federación de la Serie A y la Asociación Italiana de Futbolistas.  Por un lado, a los jugadores hay que dejarle bien en claro "que si no dan un paso atrás sus clubes saldrán de la emergencia con los huesos rotos" y por el otro se alega que sale a luz la intención de hacer sí que sólo los jugadores deban pagar por los eventuales daños que causará la crisis.

Según los expertos legales en la materia, los jugadores aceptan reducciones salariales, porque de esta manera ayudan a salvaguardar el equilibrio económico y en algunos casos la propia supervivencia del club. Pero debe ser un acuerdo, un acto voluntario. De lo contrario, no se puede sostener.

Más allá de una opción  "obligatoria" moral o racionalmente, se ha visualizado éste recorte también como una supuesta, invocada e inevitable intervención fiscal del Gobierno. Pero no está claro cómo el Estado puede obligar a estos empleados altamente calificados, que son muy buscados en el mercado y regulados por contratos especiales, a aceptar la reducción salarial.  Entonces, si existe el derecho del empleador a aplicar la medida establecida por el Estado, por otro lado el empleado, entiéndase al jugador que tenga alternativas, debe poder tener la facultad de ejercer el derecho constitucional de iniciativa económica libre, desvinculándose y vertiéndose en el mercado, por lo que podría rescindir del contrato por causa justificada y trasladarse a otro club, en Italia o en el extranjero.

La FIFA ha propuesto prorrogar los contratos de jugadores y entrenadores, que expirarán el 30 de junio, hasta el final de la temporada y también cambiará las fechas del mercado de transferencias para adaptarlos a la nueva situación. Además de esto, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, ha informado que el programa de becas "Forward" se está intensificando para que las Federaciones de Fútbol puedan cobrar  la segunda parte de los gastos operativos previstos para 2020.

Sin embargo, en los últimos días el pánico financiero se ha extendido por las Federaciones Europeas. La Bundesliga fue la primera en dar el aviso y prevé grandes pérdidas económicas debido a la cancelación del campeonato y la falta de promoción publicitaria.

En consecuencia, han apresurado la realización de reuniones gremiales para alcanzar el acuerdo que podría hacer retomar los entrenamientos en mayo y así permitir establecer un calendario para la reanudación del torneo alemán, que inevitablemente se jugará en estadios cerrados y con medidas y controles sanitarios, para los jugadores, muy rígidas,  visto que el fútbol es un deporte de contacto y sería casi impensable un partido sin faltas, empujones o abrazos eufóricos  para celebrar los goles.