Salvo ciertas actitudes yo diría, en principio, que nada ha cambiado. Hemos visto ciertos rasgos de solidaridad en una sociedad que siempre ha apoyado a los más necesitados.

De hecho, si no hubiese sido por una gran cantidad de personas y entidades cívicas, la labor  de llevar la comida hasta la mesa de quienes más lo necesitaban, no la hubiese podido hacer por si solo el gobierno.

La tecnología le ha permitido hacer un mejor trabajo con las ayudas monetarias, pero el reparto de las bolsas de comida requiere de mucha logística y le resultó difícil llevarlo a cabo.

Sin embargo mi pregunta va más allá de esto. ¿Realmente perdimos algo en la cuarentena?

Más allá del hecho que la economía casi desaparece, todo aquello que Panamá ofrecía a los inversionistas, antes de la pandemia, al parecer todavía lo tenemos. Veamos:

La oferta de Panamá.

Una economía basada en el Dólar U.S.A.

Desde 1904, gracias al acuerdo Taft. Este quizás es el mejor aliciente para el inversionista que busca una moneda dura.

Una ubicación geográfica privilegiada y el Canal

Ahora ampliado, y que a pesar de la pandemia sigue produciendo para el beneficio de todos los panameños. Existen muchas oportunidades dentro del Cluster del Canal, empezando por el turismo.

La estabilidad política.

Desde hace un poco más de 30 años, cada 5 hay elecciones, libres y democráticas, que nos permiten, eventualmente, corregir el rumbo rápidamente

El PIB/capital más alto de Latinoamérica.

El cual  no creo que cambie a causa de la pandemia. Es una economía grande, por encima de los US$ 60,000 millones al año, y que tiene las mejores posibilidades de recuperación de la región.

Un sistema fiscal territorial.

Aunque esto sea un dolor de cabeza para los países (desarrollados) que tienen muchas deficiencias en el cobro de sus impuestos (que son los más altos del mundo).

Un sistema financiero ponderado.

Conservador (en cuanto a riesgos), por un lado, pero al mismo tiempo innovador, que nos permite estar a la vanguardia. Este sistema ha sido capaz de superar diferentes tipos de crisis financieras. Estoy seguro que es también a prueba de pandemia.

Una población ideal.

No tan grande que haga que la economía del país se mueva lentamente, pero a la vez no tan pequeña como para no tener un PIB decente. Adicionalmente, tenemos una envidiable velocidad de circulación de dinero en la economía. Así, el dinero inyectado por el gobierno en la economía multiplica por diez sus efectos.

Zona Libre de Colon y Panamá Pacifico.

Tenemos dos enclaves. El primero necesita una modernización, que de ser exitosa producirá grandes beneficios. El segundo es avanzado, con una empresa privada que lo promueve y que aprovecha todas las prerrogativas gubernamentales establecidas para incentivar la inversión.

¿Donde se origina nuestro PIB?

Recordemos y revisemos los 5 sectores de la economía que más aportan al PIB:

El transporte (que incluye los puertos, aeropuertos, transporte marítimo, aéreo y terrestre, así como el Canal de Panamá); La construcción; Los servicios financieros; El comercio; y La manufactura.

El transporte, a excepción del aéreo de pasajeros, no ha dejado de aportar.

Los intermediarios financieros no han parado su actividad, aun cuando no operan al 100%. Han tenido que resguardar su personal e implementar reposos y teletrabajo.

La manufactura, básicamente enclavada en la industria de los alimentos y de los productos de limpieza, tampoco se ha detenido. Las otras  especies reiniciaron hace 2 semanas con la luz verde que se le dio al bloque 2.

La construcción, por ahora detenida, se puede reactivar rápidamente como indicaremos más adelante.

El comercio es el único sector crítico en condiciones económicas adversas. Su reactivación no será fácil, aquí se requiere intervención “quirúrgica”.

¿Como saldremos de la contingencia económica?

¿Dónde realmente tenemos buenas oportunidades para reactivar la economía, generar  empleo y riqueza?

  1. Obras públicas. Lo ideal sería asignar proyectos pequeños en todo el país, durante 18 y 24 meses.
  2. Obras privadas. Lo recomendable sería incentivar la construcción de casas y apartamentos de precio inferior a US$120,000, rango favorecido por el interés hipotecario y donde aplica la mayoría de la población.
  3. Turismo interno.  Es otro sector que genera mucho empleo. Se puede reactivar con subsidio directo y  por medio de publicidad para ofertas internas. Sería oportuno mover las fechas festivas para que se conviertan en fines de semana largos.
  4. El transporte aéreo de pasajeros abrirá. Pese a las amenazas del Covid 19 se pueden aplicar las medidas necesarias y mantener los controles bio sanitarios para no afectar a los ususarios.
  5. El comercio al detal tendrá que adaptarse a la nueva forma de vender, el e-commerce. Recibir pagos electrónicos, ayudar a sus clientes de forma virtual y enviar los productos por medio de servicio de delivery.
  6. La inversión extranjera. Hay que salir a buscarla visto que Panamá sigue siendo Panamá y sigue teniendo las características  que atrajeron a los inversionistas en el 2019.

Una mirada al futuro próximo.

En el segundo semestre del 2020, aun con ciertas dificultades, tendremos la oportunidad de poner a andar la economía. Si terminamos con una recesión no más arriba del 10%, con un desempleo máximo del 10% y una deflación del 2%, podremos estar satisfechos.

Este sería un escenario interesante para catapultar el 2021, que se pudiera comportar más o menos como el período 1990 - 91 posterior a la invasión.

Para que el análisis anterior se vea ejecutado, será necesario que el gobierno nos permita salir de la cuarentena en la que estamos.

Después de más de 3 meses de encierro, los daños a la economía son enormes. Lamentablemente en muchos corregimientos la gente hace caso omiso a las recomendaciones del MINSA y los contagios son aún muy altos.

Obviamente esto requiere una serie de medidas de precaución sanitarias que todos debemos seguir. El gobierno por su parte debe estar preparado, a todo evento, para mayor atención hospitalaria.

Al final, los negocios tendrán que aplicar las nuevas herramientas tecnológicas que están a su alcance, de manera que puedan buscar la normalidad en las ventas, aun cuando la gente no transite como antes. Es posible hacer negocios bajo nuevas reglas y así poder recuperar la salud financiera de las empresas, aumentar el empleo y reactivar la economía.