Si hay algo que estamos claros va a pasar después de la cuarentena es que todos seremos más pobres, de alguna manera a otra. El desempleo, por un lado, y la falta de movilidad por la cuarentena por el otro, hacen que sea muy difícil el poder obtener los ingresos necesarios para satisfacer las necesidades básicas de la familia y hasta de las empresas.

Imagínense si esto no es tan grave que el Banco Mundial alerta que 60 millones de personas podrían volver a extrema pobreza y la economía global se desplomará cerca de un 5 % este año. Yo todavía veo estas cifras algo positivas, ya que como vamos, creo que podríamos llegar a 100 millones más en pobreza extrema y una recesión mundial por encima del 8%. La institución sitúa el umbral de extrema pobreza en los US$1,90 al día. Y esto a pesar de que la pandemia nunca llego a entrar a África, que hubiese podido llevar estas cifras a mas del doble por las precarias condiciones que se viven en el continente, aun en los países “más ricos”.

Algo que también debemos tener en cuenta es que los países, al estar en cuarentena, se les imposibilita seguir produciendo, y por ende también se les imposibilita el poder recolectar impuestos. Y esto, aunado al hecho que hay que evitar que la gente se muera de hambre por no poder salir a trabajar, te lleva a pronosticar que necesitas dinero para alimentar al pueblo y para reactivar la economía. Y entonces, los países tienen que pedir prestado para poder hacer todas estas cosas.

Panamá, por ejemplo, que ya andaba por el 40% antes de la cuarentena, se ha endeudado unos $3,500 millones adicionales, que nos podrían llevar a 47.5%, contando con que el PIB caiga a $60 mil millones por la recesión del 2020. Pero hay tanta incertidumbre, que países que dependen muchísimo de la interacción internacional, se vean forzados a trabajar localmente de manera extendida.

Por ejemplo, Panamá tiene unos 2 millones de turistas al año, mas otros 16 millones que pasan en transito por el aeropuerto, más el incipiente negocio de los cruceros, temporada que empieza en el mes de noviembre cuando pasa la temporada de huracanes en el Caribe. Nada de esto lo vamos a recuperar rápido, máxime si los mercados grandes como Estados Unidos, Brasil y México tienen problemas severos de la pandemia.

¿Como hará la industria del turismo? Tendrá que depender del mercado local, que, a pesar de estar golpeado, no dejara pasar una buena oferta. El nombre del juego será el de sobrevivir, para esperar un 2021 mucho mejor y poder recobrarnos del todo. Hay que motivar al turista interno, que básicamente se mueve por ofertas, por lo que se tiene que olvidar de que exista utilidad neta, y recuerde que lo primordial es estar tablas para que no nos cueste al bolsillo.

El gobierno tendrá que meterse la mano en su bolsillo, a punta de endeudamiento, para poder sacar la economía a flote. Y cuando digo a flote, que la recesión del 2020 sea lo mas baja posible (yo la tengo calculada en 6.5%), y que el desempleo también sea el mas bajo posible (yo lo calculo en 15%), ya que la inflación, el mercado se encargara de mantenerla lo mas baja posible (menos del 0%). Veremos una razón de deuda de menos del 50%, y un déficit fiscal de menso del 5%. Pero nuestro caballo de batalla, la Inversión Extranjera Directa, volverá a números por los anos 90’s de menos de los $2,000 millones para el 2020.

A pesar de que estas cifras serán las peores de los últimos 30 anos de democracia, probablemente son de las mejores del mundo, y mi calculo del ultimo trimestre me inspira confianza en que para el primer trimestre del 2021 estaremos en negro nuevamente, y muy por encima de un crecimiento del 3%, para llegar a terminar el 2021 en 4.5%, con desempleo del 7% y sin inflación.

De cualquier manera, si hay algo seguro es que, si seremos más pobres, pero esto no quiere decir que no podamos encontrar trabajo, lo que significa es que muy probablemente tengamos que aceptar un salario muy por debajo del que teníamos, y que no podamos pagar nuestras deudas.

De lo anterior entonces entraríamos en el sistema financiero, el cual tendrá que sobrevivir a esta realidad, y la única forma es hacer una reestructuración masiva de los créditos, de manera que no caigan en una reestructuración del banco. Hay que entender la situación, que es extrema, que afecta a todo el mundo, y que nadie la vio llegar, y de allí a buscar las mejores formulas para restructurar las deudas (no que las perdonen, sino que se juegue con intereses y plazos) de manera que los deudores las puedan pagar.

También tendremos pobreza educativa, ya que muchas escuelas (oficiales y privadas) no han podido dar clases, y veo muy difícil a que podamos dar clases presenciales durante este año 2020. Yo creo que aquí el gobierno tiene que meter la mano (aunque a mi no me guste esto), y negociar tener internet abierto para los muchachos y dar tablets para que puedan recibir su educación virtual en vivo, que ha dado grandes resultados a la inmensa mayoría de las escuelas aprobadas por MEDUCA para este propósito.

Las clases virtuales llegaron para quedarse, no solo para poder salvar este año escolar, sino también para poder seguir educando a todo el que quiera educarse de manera efectiva y eficiente. Es un cambio radical a la educación virtual, pero se puede ejecutar la educación virtual en vivo como si estuviera en el salo de clases y todos compartiendo, de alguna manera, con sus compañeros y profesores. Y también tenemos que recordar que hay plataformas que te permiten hacer la educación virtual gratis, sin que ninguna escuela tenga que invertir en esto, manteniendo la calidad de la educación. Todo va a depender, mas que nada en los profesores, que son los que tienen que dar el salto tecnológico, y no los estudiantes que son los que están mas que dispuestos a educarse de esta manera.

Van a cerrar muchas empresas, ya veníamos de un quinquenio difícil y las que habían sobrevivido, la pandemia las termino de enterrar. Las que puedan abrir, tendrán unos meses muy duros, donde hay que ser fuerte para sobrevivir, donde la inventiva para recrear los negocios será primordial, hay que buscar nuevas oportunidades y quedarse con los empleados que realmente pueda pagar el negocio ( o negociar con todos para trabajar menos horas y que alcance para todos).

Lo importante de esta vuelta a la pobreza será que hagamos lo necesario para recuperarnos y salir de la pobreza. Y esto no depende del gobierno, sino que depende de nosotros. Estudie, lea, Instrúyase, entrénese, busque algo que hacer, invente, sea proactivo, innove, pregunte, pero no se queda acostado en un sillón como si ya estuviera muerto. Haga todo lo posible para cambiar su situación, que el mundo siempre ha podido solventar los problemas que se le vienen encima.

No espere que nadie lo ayude, ayúdese a usted mismo y vera los resultados. Esto mismo va con los empresarios, practique esto. Piense fuera de la caja, aproveche su capacidad instalada, y vera resultados. Pero no se deje vencer. ¡Recuerde que la pobreza esta siempre en el cerebro de cada uno de nosotros, y si queremos salir de ella, tenemos que sacarla de nuestras cabezas!