Cuando otros países necesitan dinero, solo imprimen, en nuestro país tenemos que ahorrar en gastos o tenemos que incrementar los ingresos o tenemos que salir a pedir prestado (generalmente hacemos esto último). Es una situación inusual, que muy pocos países tienen, pero que Panamá ha sabido manejar, de alguna manera, por más de 100 años de nuestra era como República.

En cuanto al desempeño económico y financiero del gobierno anterior vs. este, existen varias diferencias que van desde el expertise, hasta la experiencia en el manejo de las finanzas públicas del estado, pasando por la formación académica de un economista de la era de los Chicago Boys, discípulo de Milton Friedman, con muchos años de experiencia en el ministerio y bajo diferentes condiciones y épocas. El equipo del ministerio – gerencialmente hablando – cuando cambia de gobierno, también cambia. Y lamentablemente en el gobierno anterior no había ni experiencia ni expertise en los temas económicos per se, y de allí a que muchas veces nos encontrábamos dando tumbos y no se sabía manejar situaciones complejas, que con experiencia pudieran haberse resuelto fácilmente.

Ahora, si escondieron o no las cifras reales, es algo relativo, ya que siempre ha pasado en la mayoría de los gobiernos, cuando un gobierno no “contabiliza” todos las cuentas por pagar a la empresa privada panameña a tiempo. La cifra, que redondea los US$2,000 millones es menos del 10% del presupuesto del estado y menos del 5% del PIB, que es una cifra que raya en lo significativa, pero que no debería ser lo suficientemente alta como para que nuestra economía se viera totalmente afectada (de hecho, los mercados entienden esto mismo, y de allí su reacción a nuestras emisiones internacionales).

Por otro lado, el nuevo gobierno tiene que asumir el peor escenario al subir al poder, por lo que encontrarse con este tipo de escenario no debe ser excusa para no poder hacer cosas. Esto lo demuestra el hecho que lo primero que hicieron fue ir a NY a vender Panamá, cosa que cambio inmediatamente la percepción del país (de allí la experiencia del Dr. Alexander en el MEF y de su manejo en estas situaciones). En diciembre se habían colocado US$2,500 millones y se recibieron US$5,000 en ofertas, con una tasa de interés récord para Panamá, y luego en Marzo, el país volvió a acceder a los mercados por fondos para soportar la pandemia.

Ambos gobiernos han sido capaces de ir a los mercados a ofrecer deuda, y se ha vendido a buenos precios, y con mucha demanda por nuestro papel. Que si el gobierno de JCV fué un desastre en materia económica, sinceramente creo que sí (aunque desastre suena bastante feo). Y de hecho se pudo haber hecho mejor. Pero de la misma forma esperaba más del equipo económico del nuevo gobierno, y aunque a nivel internacional ha tenido éxito, todavía no veo claro que su gestión nos lleve a buen puerto (o por lo menos no lo han mostrado todavía), especialmente en el control de gastos/corrupción (no voy a hablar de recuperación, ya que en 6 meses no se podía recuperar el año, por un lado, y desde marzo estamos en modo pandemia, lo cual hace más difícil la recuperación económica).

En cuento a la razón Deuda/PIB, Panamá tiene establecido en sus leyes fiscales que esta razón no superará el 40% (no voy a hablar de déficits fiscales, ya que la pandemia tergiversará las cifras en 2020). Esto es algo que no es común en el mundo. De hecho, todos los países desarrollados, o en su inmensa mayoría, tiene una razón elevada, y no tienen restricción de deuda/PIB menor al 40%. Y japón tiene más de 200% y USA está ya en 100%. De hecho, Puerto Rico, cuando empezaron sus problemas (hace unos años) su razón estaba en 170%, y su situación monetaria es igual a Panamá. 

Endeudarse no es malo, lo malo es endeudarse sin razón, para pagar gastos operativos o para pagar corrupción. Si la deuda tiene un retorno, entonces el estado estaría buscando el bien de las mayorías, y generalmente cuando hacemos bien el trabajo, estos proyectos financiados le resuelven la calidad de vida a nuestros conciudadanos, y esto es algo muy positivo.

Dicho lo anterior, todo el mundo va a estar super endeudado durante y después de la pandemia. Esto es una realidad. Cuanto endeudados estemos va a depender del manejo de los recursos por cada gobierno. Nosotros vamos a llegar al 60%, no solo por el aumento de la deuda, sino por el decrecimiento del PIB. Aumentar 15% en deuda por la pandemia, no va a acabar con el país. De hecho, durante toda la era militar les recuerdo que estuvimos por encima del 70% y llegamos a bajar, la razón fue ya entrado el gobierno de Martín (venía decreciendo año tras año, especialmente después de la reversión del Canal). Pero el 2021 va a ser sustancialmente mejor, y vamos a poder recuperarnos, y mejorar nuestros resultados macroeconómicos a los niveles de antes de la pandemia.

Ahora, específicamente con respecto a la emisión internacional del Banco Nacional, tenemos varios puntos.

Banistmo salió un día antes al mercado y emitió US$400 millones en bonos (originalmente tenían planeado US$300 millones), luego de recibir ofertas por US$1,500 millones. Este hecho, es significativo en la banca local, sobre todo en la pandemia. La emisión fue a 7 años y con una tasa de 4.25%, y participaron 120 inversionistas.
BNP es un Banco Estatal con su propia calificación de riesgo - riesgo un poco más alto al de la República de Panamá.
La emisión fue por US$1,000 millones al 2.5%, tuvo demanda por US$5,000 millones, por 220 inversionistas internacionales, mayoritariamente gringos.
El costo de la emisión esta un poco por encima del costos de fondos del 2019 del BNP que estuvo por el orden del 1.0%, pero el plazo de 10 años es excelente ya que estabiliza los fondos (especialmente para responder a los problemas de la pandemia) y la tasa por este tiempo.
Esta no es deuda del país.
Tampoco se debe utilizar para pagar deudas del país.
Según el Gerente General Javier Carrizo, la emisión tiene el propósito de aumentar la liquidez del banco en estos momentos y poder fondear los programas del banco – agro, pymes, etc.
Es la primera vez que BNP sale al mercado.
Y si pienso que la reputación del país tiene que haber incidido en la demanda y el precio del bono.
Hay apetito en el mercado, es evidente, ya que no hay oferta de papel “seguro” y Panamá sigue teniendo los mismos fundamentos de antes de la pandemia.
Y todo esto, mientras nosotros los panameños seguimos enfocados en lo micro, y no en lo macro. Seguimos pensando que nuestro país no sirve, seguimos siendo negativos, y todo el mundo nos ve radicalmente de forma opuesta. Pensamos más en la política que lo que la empresa privada y nuestros esfuerzos como ciudadanos podemos hacer por el país, al margen de las actuaciones del gobierno de turno. Estamos mas enfocados en el drama, que en la realidad!

Y ojo, que no estoy diciendo que nos olvidemos de fiscalizar a los gobiernos, de criticar lo que tengamos que criticar, que nos callemos o que dejemos que los corruptos consuman al país. No digo nada de esto, lo que digo es que, a pesar de que hagamos estas cosas, sigamos pensando como panameños, como esos seres que han llevado el país adelante a pesar de las adversidades, que somos capaces de hacer de tripas corazón, y de llevar a cabo grandes proyectos.

Mientras tanto, los mercados internacionales nos siguen viendo como un país de mucha oportunidad y mucho futuro. Y las inversiones seguirán llegando. Recuerdan que nuestros fundamentos de la economía se mantienen iguales y que una vez que termine la pandemia, Panamá volverá a ser la misma, volviendo al “Business as Usual” como lo hemos hecho toda la vida.