¿Qué es lo primero que nos viene a la mente cuando escuchamos la palabra “presupuesto”? Por lo general cuando pensamos en esta palabra inmediatamente pensamos en calificativos como “apretado”, “restringido”, “limitado”. Pensamos que hacer un presupuesto es ponernos una camisa de once varas, apretada e incómoda que nos hará la vida triste y difícil….siendo éste un pensamiento errado, pues uno de los secretos de los millonarios es que son excelentes presupuestando.

En términos sencillos, un presupuesto es el mapa que trazamos para decirle al dinero a dónde debe ir. Sin este mapa, el dinero está perdido y viaja sin rumbo, sin propósito fuera de nuestros bolsillos a lugares que no necesariamente son los que nos convienen. Recuerda siempre que nosotros somos los jefes de nuestro dinero y tenemos que decirle que hacer y a donde ir. Si no existe un presupuesto el dinero es el jefe. Sin un presupuesto el dinero decide si sufrimos o no al final del mes y lo peor es que sin un presupuesto seguiremos sufriendo por el resto de la vida.

¿Por dónde empezar? Lo primero que tenemos que hacer es una lista, lo más honesta y completa posible de todas las entradas (ingresos) y todas las salidas (gastos y/o inversiones) de dinero. Es importante anotar si estas entradas o salidas son montos fijos o variables, si son mensuales, semestrales o anuales. Esto lo podemos hacer en una hoja de cálculo (Excel), libreta, cuaderno, hoja, etc., lo que sea más cómodo. La idea es sacar la suma de todos los rubros y saber realmente cuanto entra y cuanto sale, tanto anual como mensual.

Esto tiene dos propósitos fundamentales, primero saber cuánto tenemos que generar de ingresos para estar bien y segundo descubrir realmente a donde va nuestro dinero. Saber esto es el primer paso hacia una verdadera libertad financiera.

El siguiente paso es agrupar todas las salidas de dinero en seis categorías las cuales son:

  • Necesidades •Inversiones
  • Educación •Lujos •Otros Gastos
  • Regalos, ayuda y/o caridad

El paso final es destinar un porcentaje de los ingresos para cubrir todos los gastos en cada una de estas categorías, de la siguiente manera:

Necesidades son todas aquellas cosas que no podemos dejar de pagar, como la hipoteca, cuota del auto, supermercado, teléfono, gasolina, citas médicas, medicinas, seguros. En fin lo básico para vivir cómodos. Las necesidades no deben sobrepasar el 55% de los ingresos.

Inversiones es la gallina de los huevos de oro. Este es el boleto a la libertad financiera. El dinero de esta categoría solo puede ser utilizado para las inversiones y la creación de flujos de ingresos adicionales. Ejemplos de un buen uso de este dinero son fondos de jubilación, bienes raíces que generen renta, acciones, negocios, franquicias, en fin todo aquello que genere más dinero.

Por lo menos el 10% de todos los ingresos debe ser destinado en esta categoría.

Educación es el dinero destinado para nuestro crecimiento intelectual y personal. La mente es nuestro activo más valioso… ¡Nunca olvidemos esto! Este dinero debe ser utilizado para la compra de libros, CD’s, cursos o cualquier otra cosa que tenga un valor educativo.

Es imperativo destinar entre 5% y 10% de los ingresos para cumplir con este objetivo. Lujos es el dinero que se puede gastar en compras que normalmente no se hacen. El propósito de este dinero es para consentirse uno mismo. Con este dinero se puede comprar una costosa botella de vino en la cena, disfrutar de un masaje o ir en una escapada lujosa de fin de semana. Puede ser cualquier cosa que tu corazón desea. Este dinero está destinado para ser gastado en disfrutarlo sin miramientos ni reproches.

Esta es una de las claves de todo buen presupuesto y depende de los ingresos se puede destinar hasta un 20% en este rubro. Otros Gastos es el dinero destinado para compras mayores y cosas agradables de tener. No son ni necesidades ni lujos, podrían ser por ejemplo unas vacaciones, un televisor de pantalla plana de alta definición, emergencias, el abono para una casa de playa o metas a corto o largo plazo. Este gasto no debe sobrepasar el 10% de todos los ingresos.

Regalos, ayuda y/o caridad es el dinero destinado para regalar o donar. El propósito de este rubro ayudar sin que sea una carga financiera ni emocional. Este dinero sirve para ayudar a familiares y amigos y para donar a asociaciones benéficas y/o religiosas.

Destinar entre el 5% y 10% es considerado saludable. Si seguimos estos pasos al pie de la letra de seguro obtendremos cosas buenas y poderosas: Un total control sobre el dinero y la libertad financiera que todos ansiamos y que todos nos merecemos.