Está probado ya que cualquier tipo de control de precios es malo para cualquier economía. Los controles de precios pueden ser provocados por una guerra, como por ejemplo en la segunda guerra mundial; como parte de una política económica como lo hicieron Hitler cuando tomo el control de Alemania en los 30´s y Torrijos en los 70´s con su Oficina de Control de Precios; pueden ser parte de una política monetaria, como la tasa de cambio de 4.3 bolívares por US$ que llevó a Venezuela al Viernes Negro en 1983; y en la Venezuela de los Chávez y Maduro, hubo controles de precios que acabaron con la industria (así como las expropiaciones) entre otros ejemplos.

El control de precios desemboca entonces en una caída de la producción, es decir, la oferta se contrae debido a que muchos de los suplidores no pueden ofrecer estos precios forzados, sobre todo cuando el precio no cubre los costos y/o una ganancia razonable. Esto crea consigo un desabastecimiento, o cierre de empresas, con el consiguiente desempleo, y hasta inflación. Y también puede crearse un mercado negro por estos productos regulados.

Esta intromisión del estado en el libre mercado de oferta y demanda tiene muchas consecuencias, que son totalmente opuestas a lo que el estado “está tratando de hacer con el control de precios”, y a pesar de que existen muchos ejemplos acerca del control de precios, parece que la humanidad no aprende y seguimos cometiendo estos mismos errores.

Ahora, el pasado jueves 11 de marzo se aprobó en tercer debate el Proyecto de Ley 508, que atenta contra la seguridad jurídica, la administración y finanzas de los colegios particulares y contra la libertad de enseñanza. Y esto lo hace la Asamblea de Diputados basado en una premisa totalmente equivocada, que la educación virtual no es tan buena como la presencial.

No se sabe de dónde sacaron el estudio que demuestra esto, pero les voy a recordar un año de pandemia y de estar dictando clases a nivel virtual. Cuando se declara la pandemia mundial y aparece el primer caso conocido en ¨Panamá, las autoridades cierran el país, empezando por las escuelas. Pero un grupo de profesores de diferentes escuelas y niveles, a nivel individual, siguen con su enseñanza, de alguna manera, con el propósito de enseñarles a sus estudiantes de cualquier manera. De allí se empiezan a utilizar Zoom, Google Meets y Teams, para poder tener las clases virtuales, y el profesor tiene entonces la oportunidad de dictar sus clases con si fueran presenciales.

Es evidente que entre más pequeños son los estudiantes, es mucho más difícil la educación virtual, más no imposible. El problema es que requiere la ayuda de un padre de familia o de un familiar o de una nana, y esto complica la situación, ya que nadie está acostumbrado a esto. Pero esto no significa que la educación sea de menor calidad o que no pueda funcionar. Sin embargo, existen muchas aplicaciones que se pueden utilizar para mantener la atención de los estudiantes, especialmente los más pequeños, que hace las clases más entretenidas, haciéndole la vida más fácil a los estudiantes y a los profesores.

Muchas escuelas ya tenían aplicaciones por internet para que tanto los estudiantes, profesores y padres de familia estuvieran comunicados en tareas, exámenes, notas, escritos, etc. Adicionalmente las escuelas han destinado muchos recursos en mantener entrenando a los profesores en materias de virtualidad, otros han tomado diferentes cursos al respecto, y hasta maestrías y diplomados en educación virtual.

Por otro lado, ¿quién le dijo a la asamblea que los gastos de la escuela se eliminan o se rebajan sustancialmente con las clases virtuales? Les recuerdo que todas estas escuelas están hechas para la educación presencial, y por ende tienen gastos fijos que no se pueden eliminar, empezando por el espacio físico, que lo alquilan o son dueños de este, y este gasto, que es grande, no se elimina. Hay que seguir prendiendo los aires acondicionados, por menos tiempo, para poder mantenerlos funcionando correctamente y darles el debido mantenimiento, hay que seguir manteniendo el espacio físico de la escuela, hay que darle seguridad, y todo el recurso humano sigue trabajando igual (y este es el gasto más grande de una escuela).

No sé de dónde sacan los diputados que una escuela puede dar una rebaja obligada de un buen porcentaje de sus ingresos, sin que esto no signifique que la escuela no vaya a la quiebra. ¿O es que la pretensión de la Asamblea es que les paguen menos a los profesores, que no solo están utilizando, en la mayoría de los casos, sus propias herramientas como computadores, wifi, electricidad, etc. para dictar las clases, y que, además, en virtualidad, está claro, que se trabaja mucho más que presencialmente?

También me parece tan irresponsable esta medida por parte de los diputados, ya que lo que resultará es que las escuelas privadas cierren, y estos estudiantes tengan que migrar a la educación pública, y entonces sí se verá un cambio en la calidad de la educación de estos muchachos, lamentablemente.

El estado no puede jugar con la empresa privada. Tiene que entender que la empresa privada es el motor de una economía, no es el estado. El estado es un mero garante de que esto suceda. Este control de precios, por medio de una ley es nefasto y funesto para la empresa privada del país, máxime cuando estamos a punto de salir de las clases totalmente virtuales y entrar en clases híbridas, y muy probablemente en clases 100% presenciales antes de fin de año.

Por otro lado, si el presidente Cortizo no veta el proyecto de Ley, se sienta un precedente que pudiera llegar a cualquier sector de la economía, so pretexto de buscar el interés de los consumidores, cuando está claro que una acción como esta, lo que hace es atentar contra los intereses de los consumidores.

Por otro lado, esto pone otro clavo en el ataúd de la seguridad jurídica, que se ha venido afectando año tras año. Lo que necesitamos en este momento es más inversión que produzca más trabajo y no atentar contra la inversión de la empresa privada por medio de un control de precios totalmente innecesario en estos momentos que resultara en algo mucho peor para los padres de familia – obligarlos a emigrar con sus hijos a la educación pública. Y, por otro lado, al cerrar más escuelas, el desempleo entre maestros y profesores se incrementará en una economía que necesita más empleo.

¿Era necesaria una Ley como esta? No. Los controles de precios han probado, desde hace mucho tiempo, que no sirven para nada. Sin embargo, muchos estados los siguen utilizando, creyendo que van a obtener resultados diferentes. Adicionalmente la calidad de la educación depende muchísimo de los profesores, es decir, los profesores malos, serán siempre malos en educación virtual y presencial y los buenos serán buenos en educación virtual y presencial. Lo bueno es que existen muchísimos más profesores buenos que malos en nuestros sistemas educativos, así como existen escuelas y universidades que sí están claras en todo lo que hay que hacer para seguir dando una educación de calidad a sus estudiantes.

¿Qué quiere realmente la Asamblea? Como siempre, quiere gobernar por medio del populismo, bajando precios para que la ciudadanía golpeada por la pandemia tenga un break. Lo que no toma en cuenta, o no le importa, es la creación de empleos y las empresas, y esto eventualmente les revienta en la cara, ya que los estudiantes de las escuelas que cierren tendrán que ir a las escuelas públicas, y el resultado en la educación es malo.

¿Qué tiene que hacer el Presidente Cortizo? Vetar la ley. No hay más nada que discutir. No hay ningún elemento que pudiera salvar de este proyecto de Ley. Por el bien de la empresa privada, de los empleos, de la economía, de las inversiones, y por supuesto por el bien del país.

El estado tiene que aprender a velar por la economía, y no meterse en la economía. Debe procurar más inversión, pero no solo buscarla sino mantener las condiciones jurídicas necesarias para que la inversión no se asuste y se retire (local e internacional), si es que queremos más empleo.