Si hay trabajo habrá demanda, y si hay demanda hay ventas, y si hay ventas se genera riqueza, se generan impuestos, y se genera mas consumo. Y poco a poco la rueda empieza a moverse y pudiéramos llegar a la velocidad necesaria para que la economía del país crezca a los niveles que deseamos. Cuanto tiempo nos puede tomar esto es difícil de estimar, ya que dependerá que cuando nos permitan volver a salir y volver a trabajar (el gobierno ya tomo decisiones en el camino correcto permitiendo las salidas de 3 días de acuerdo con el sexo, y sin restricción de horario por número de cédula. Esto puede permitir que el empleo informal se empiece a mover más, y pudiera crear más demanda.

Y me preguntaran, ¿cómo es que la empresa privada se va a preocupar por esto? Es evidente que la empresa privada va a buscar primero salvar las empresas antes de salvar empleos, sin embargo, también la empresa privada tiene que estar clara que su personal esta entrenado, se le invirtió dinero en esto, y sería ilógico botar esta inversión (a menos que el empleado no aporte nada, y es mejor dejarlo por fuera de esta etapa de recobro).

El gobierno paso una serie de medidas que permiten mantener la suspensión de contratos hasta el 31 de diciembre, cosa que le permitiría a muchas empresas empezar a recobrarse, con el mínimo de empleados posibles, levantar sus ventas para luego recuperar a todos sus empleados. Esta medida salva a las empresas, y a los empleados que, de alguna manera u otra podrían esperar hasta que les levanten la suspensión (difícil, pero no imposible). Es muy probable que este empleado salga a buscar trabajo, y renuncie a su antiguo trabajo una vez consiga trabajo (esto se produciría si empiezan a abrir el mercado de nuevo).

Otra opción que tiene la empresa es la de trabajar menos horas, todos, de manera que todos puedan trabajar, parcialmente y recibir el salario de acuerdo con las horas trabajadas; la otra opción es la de reducirse el salario todos en un % de manera que la empresa le pueda pagar a todos los empleados, una parte de su salario. Todo esto mientras que la economía se recupera, la demanda crezca y se necesite que todo el mundo vuelva a trabajar a tiempo completo.

Todo esto se consiguió mediante un decreto ley que modifica, perentoriamente, el Código de Trabajo dándole flexibilidad a todo el mundo – empleados y empleadores, con respecto a condiciones de trabajo, sin que se esté abusando del trabajador. Pero este es el momento de empezar a evaluar ciertos cambios al código de trabajo que le permitan la flexibilidad que se requiere para el aumento de los empleos, que es lo que nos permitirá que la oferta y demanda de empleos se estabilice y que crezca a favor de los empleados y sus salarios.

La idea de esto es generar empleo, y proteger a los empleados, pero no sobreprotegerlos con un código laboral vetusto e inoperativo, que trabaja hasta en contra de los buenos trabajadores, aquellos que salen a darlo todo por la empresa y que merecen sus aumentos de salarios, bonos de productividad, y mejorar su calidad de vida. En cambio, nuestro código lo que hace es que el mal trabajador sea premiado. Es obvio que este cambio va a generar ronchas, especialmente entre los seudo dirigentes sindicales, que, en vez de pensar en el largo plazo, y en el bienestar real de la clase trabajadora, están pensando en sus ganancias personales al ir en contra de cambios reales que aumenten el empleo y el salario de los buenos trabajadores, ya que les gusta proteger la mediocridad antes que la productividad.

Al gobierno también le toca incentivar las actividades donde se emplea la mayor cantidad de personas. Lo importante es poner a trabajar a la gente y que gane su dinero. Sectores como la construcción, la agricultura y ganadería, y el turismo (hoteles, restaurantes, líneas aéreas, agencias de turismo, etc.), son los mejores candidatos para estos incentivos, especialmente el agro y la construcción, mientras que el turismo necesita de reglas claras de bioseguridad, y estar claros que debemos enfatizar el turismo interno, mientras que el turismo externo se reanima en el mundo (que no creo que suceda hasta que la vacuna esté en funcionamiento).

También pudieran incentivar a las empresas a que vuelvan a su 100% de empleo antes del 31 de diciembre, e incentivarlas a llegar al 120% antes del 31 de marzo del 2021. Estas metas claras de empleo nos pudieran llevar a un desempleo del 10% para diciembre del 2020, y de 7% para marzo del 21%. Recordando que el empleo genera riquezas, aumenta la demanda y hace que la bola de nieve empiece a rodar para buscar un crecimiento del 5% para el 2021, y llegar a los US$70,000 millones en PIB para el 2022.

Como escribí la semana pasada, Panamá tiene todas las condiciones para recuperarse rápido, ya que no hemos perdido ninguno de nuestras ventajas fundamentales que nos han convertido en un país apto para la inversión local y extranjera. Y para esto, el VICOMEX debe seguir trabajando en levantar inversiones grandes para nuestro país, dándole mas aire a nuestros enclaves como la Zona Libre de Colón, Área Panamá Pacífico, Ciudad del Saber, y las SEM, pero también enfocándose en la nueva área EMMA para empresas manufactureras. Yo no olvidaría los aeropuertos de David, Colón, Río Hato y Panamá Pacífico, para atraer más aerolíneas a nuestro país, y por ende más turistas, y que estos aeropuertos pagaran su propia operación (además de generar riquezas para sus regiones especificas).

Esto nos pudiera catapultar a un desempleo de cerca del 4%, que es lo que deberíamos buscar, para mejorar salarios y que el estado pueda salir de unos 100,000 funcionarios que según mis cálculos están de más (para esto deben modernizar aun más, los ministerios, cosa que también permitiría combatir la corrupción). Estos funcionarios nos permitirían ahorrar un mínimo de US$750 millones en salarios por ano, más los gastos adicionales que generan estos funcionarios en sus entornos físicos (pudiendo llegar a los US$1,000 millones por año).

Y si el gobierno se decide acabar con las botellas y garrafones que existen todavía, en todos los órganos del estado, pudiéramos hablar de unos 50,000 nombres, que pudieran representar otros US$1,000 millones al año, en el presupuesto del estado. Y esto sí lo pueden hacer en este momento, ya que no se aumentaría el desempleo y haríamos justicia a las arcas del estado que necesitan robustecerse y no que ciertos políticos sigan metiendo la mano en la misma.

Al final todo dependerá de que el Presidente tenga la voluntad de hacer las cosas, olvidándose de acuerdos políticos, especialmente con hampones. Y si logra obtener resultados positivos en su gestión, tomando las decisiones correctas, podemos llevar este barco a los mejores puertos del mundo, y volver a hacer noticia como uno de los mejores países para invertir en el ¡mundo!