El Covid-19 ha caído sobre el mundo del deporte como un fenómeno nunca antes visto, inimaginable para todos, que en un abrir y cerrar de ojos actuó inexorablemente apagando los motores de los bólidos, vaciando los estadios, silenciando los coros de los hinchas y la alegría de los aficionados.

Todos los eventos deportivos están detenidos.  Por ahora hay una gran incertidumbre sobre cómo y cuándo se pueden reanudar los desafíos deportivos, ya que, regresar a la normalidad dentro de las naciones y movilizar  todas las estructuras de los campeonatos, a través de países y continentes, plantea un gran riesgo para la salud colectiva hasta tanto no se encuentren las medidas sanitarias adecuadas para salvaguardarla.

La incidencia fue tan importante que incluso los Juegos Olímpicos de Tokio cambiaron el cartelón da 2020 a 2021. Como un hecho curioso reportamos que para los Juegos Olímpicos de 1940, se había originariamente previsto tuvieran lugar del 21 de septiembre al 6 de octubre de 1940, justo en Tokyo. Por motivos políticos de la época fueron reprogramadas a fin que tuvieran lugar en Helsinki, Finlandia, del 20 de julio al 4 de agosto 1940, pero al final los juegos fueron cancelados  a causa del inicio de la Segunda Guerra Mundial. Desde ese entonces no tenía lugar una suspensión de los Juegos Olímpicos de verano.

La esperanza descansa ahora en la evolución permanente de la situación actual y en la posibilidad de recomponer los calendarios dentro de las condiciones mínimas de salud colectiva. Hay un gran deseo de reanudar la celebración de eventos deportivos. Los estadios y circuitos ansían por recuperar el calor de los aficionados. Los equipos, los clubes y nuestros héroes deportivos no ven la hora de retomar los desafíos y brindarnos días enteros de emoción. Los podios no quieren permanecer vacíos por mucho tiempo. Las medallas alrededor de los cuellos, las copas levantadas, la espuma del champán y las banderas a cuadros, volverán a dar color a nuestras jornadas deportivos. La pandemia pasará y los campeones renacerán.