Sentado en un café de Milán, donde comenzó nuestro viaje anterior, me robó la atención una edición del New York Times de finales de 2019.



En la selección "52 Places to Go”, es decir, lugares de ensueño para visitar cada semana del año, me encuentro la región de la Puglia. Posicionada por segundo año consecutivo dentro de las veinte regiones más bellas del mundo.



Esto hace meritorio nuestro viaje de ésta semana hasta el sur para conocer una espectacular región de la maravillosa

Nuestra Italia.


El talón de la “bota”.


La Puglia es una  región del extremo sur de Italia que forma el talón de la “la bota”.



Al norte limita con la Región del Molise. Al noroeste la encierran las regiones de Campania y Basilicata. En el resto y mayor parte de su perímetro geográfico, se asoma sobre el mar Mediterráneo.



Tiene todo lo que anhelamos, arquitectura e historia, tierras de antiguos cultivos y una gastronomía memorable.



Además, cientos de kilómetros de costa mediterránea entre las playas de arena del mar Iónico y la costa abrupta del Adriático.



Pero, quizás, lo mejor de todo es que aún conserva una vida cotidiana, gran parte rural y genuina, no alterada por los circuitos turísticos masivos.



Por su territorio pasaron griegos, romanos, bizantinos y españoles. Todos ellos dejaron marcadas huellas de su cultura en la arquitectura de sus ciudades, en los usos, costumbres y en la gastronomía de ésta región.


Sus ciudades.


La Puglia es reconocida por sus ciudades y poblaciones montañosas encaladas.



Iniciamos nuestro viaje desde

Foggia,

la provincia más septentrional. Ubicada en el corazón del “

Tavoliere delle Puglie

” la conocida llanura y a los pies del “

Promontorio del Gargano

”. Ciudad de construcciones contemporáneas dado que fue muy castigada por los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial. Allí apreciamos la Catedral dedicada a la “

Madonna dei Sette Veli

”, levantada en 1170 y reconstruida tras el terremoto que la destruyó parcialmente.



En nuestra ruta hacia el sur llegamos a

Barletta-Andria-Trani

, una provincia recientemente formada por la unión de estas tres ciudades.

Barletta

, tiene un bellissimo Duomo románico. Espléndida es la catedral de

Trani

y muy bello el centro de

Andria

. No muy distante de aquí está el célebre “

Castel del Monte

” construido por el Emperador Federico II de Svevia.



Continuamos el viaje hasta orillas del Mar Adriático y llegamos a la capital,

Bari

. Es una animada ciudad portuaria y universitaria. Tiene un interesante casco antiguo lleno de callejuelas, plazas e iglesias. Destacan un imponente castillo normando-suevo del siglo XII y la basílica de “

San Nicola

”, edificada para albergar las reliquias del Patrono.



Seguimos nuestro recorrido y cambiamos a la vertiente del Mar Ionico. Aquí, frente al Golfo del mismo nombre hallamos la ciudad de

Taranto

. De origen griego, ofrece unos de los panoramas arquitectónicos más ricos y variados de la entera península. Destacan la necrópolis griego-romana, la Iglesia de "

San Domenico Maggiore

” de estilo románico, varios palacios renacentistas, iglesias góticas y barrocas, los restos de estructuras medievales y elegantes palacios de estilo liberty y neoclásico.



Procedemos a lo largo de la península salentina, con destino a

Brindisi

, antigua ciudad romana, que se asoma sobre la vertiente Adriática. Esta alberga el complejo termal, las columnas romanas al final de la “

Via Appia

” y la iglesia románica de “

San Giovanni al Sepolcro

”, hecha construir por los Caballeros Templares.



Recorriendo la maravillosa costa abrupta, aún más al sur, llegamos a

Lecce

. Es conocida como la “Florencia del sur”, porque al igual que la ciudad de los “

Médici

” es un auténtico museo a cielo abierto. Su impresionante inventario arquitectónico incluye más de cuarenta iglesias, un centenar de palacios, un anfiteatro y un teatro romano.


Datos curiosos.


Como dato curioso vale la pena citar que la ciudad de

Brindisi

fue una de las paradas del señor Fogg en el libro "La vuelta delmundoen ochenta días" de Julio Verne.  Además, ésta ciudad de la Puglia fue capital interina del Reino de Italia entre septiembre de 1943 y febrero de 1944.


 Un poco de historia para entender La Puglia.


Fue originalmente ocupada por los pueblos balcánicos y griegos, las huellas de estos últimos se encuentran en la fundación de Taranto.



Los romanos invadieron la región entre los siglos IV y III a. C. y fundaron Brindisi. Puglia gozó de gran importancia en la época romana. Era económicamente próspera, tanto para la agricultura como para el comercio, gracias principalmente a su ubicación estratégica entre Oriente y Roma, a la que la región estaba conectada por la “

Vía Appia

”.



Con la difusión del cristianismo, entre los siglos III y IV d.C., varias diócesis fueron fundadas en Puglia convirtiéndose en territorio bizantino que resistió las invasiones bárbaras del siglo V d.C.



Entre los siglos VII y IX, sin embargo, la región fue atacada por longobardos, francos y sarracenos, que poco a poco ocuparon los principales localidades de la región, dejando a Bizancio sólo el Salento.



Bari, se convirtió en sede de un emirato y con la ayuda de los venecianos, logró mantener cierta autonomía.



En el siglo IX d.C, con el renacer del Imperio de Oriente, Bari, Taranto y los otros puertos volvieron bajo el dominio bizantino y la región prosperó. Lecce se convirtió en un importante centro cultural y religioso y aumentó el comercio con el oriente bizantino y musulmán. Puglia experimentó un mayor desarrollo civil bajo Guillermo II que, manteniendo buenas relaciones con Venecia, facilitó a los comerciantes de la región.



En la Edad Media fue transitada  por peregrinos que se embarcaron hacia Tierra Santa y esta es una de las razones del extraordinario florecimiento del arte románico,



De 1264 a 1435 sintió la dominación del Reino de Nápoles y Sicilia, sufriendo, como las otras provincias conquistadas, una fuerte depresión por la propagación de la anarquía y una disminución significativa del comercio.



Bajo los aragoneses (1442-1503) el proceso feudal de la región fue aún más agresivo.



Hubo algún progreso con el rey Fernando I (1458-1494), pero la región todavía sufrió nuevas incursiones por parte de los turcos.



Con ocasión de la guerra entre Ferrara y Bari, a partir de 1464, se convirtió en la posesión de la poderosa Familia

Sforza

.



Fue la dominación borbónica del siglo XVIII la que finalmente aportó progreso, en particular la abolición del feudalismo. Durante el Reino de Nápoles Lecce vivó su época de mayor esplendor, período en el que se levantaron iglesias y palacios de un barroco prolijo.



Con la caída de los Borbones, Puglia pasó a ser parte del Reino de Italia (1860).


Patrimonio de la Humanidad.


No nos podemos referir a la Puglia sin citar su merecido reconocimiento internacional. Tierra adentro, 55 kilómetros al sureste de Bari, aguarda uno de los lugares más mágicos de la región.

Alberobello

y el

valle de Itria

que fue declarado por la UNESCO “Patrimonio de la Humanidad”. Ello se debe a los “

trulli

”, edificaciones típicas o chozas de piedra con techos cónicos característicos. La peculiar cúpula es coronada por pináculos místicos, y en sus techos también se pintaban símbolos, como los del zodiaco. La leyenda cuenta que cuando en el siglo XV se repobló esta tierra azotada por los turcos, el noble feudal

Guercio di Puglia

, mandó construir las casas con piedra pero sin argamasa para que parecieran inacabadas y así evitar el pago de impuestos al virrey español de Nápoles.


Dos parajes de particular belleza.


A lo largo de nuestro viaje encontramos dos lugares que merecen le hagamos especial referencia.


La Península Salentina.


Es tal vez la zona más fascinante de Puglia. La más septentrional. Sus dólmenes y menhires marcan el camino entre olivos hacia su capital,

Lecce

. Su costa ofrece paisajes con marcados contrastes. Magníficas playas de arena blanca en la costa iónica y acantilados y rocas de vértigo con cuevas marinas en la costa adriática. Joyas arquitectónicas como

Gallipoli

, una ciudad barroca con una muralla del siglo XIV, la blanca y legendaria ciudad de

Santa Maria di Leuca

, el punto más meridional de la península del Salento y otros pueblos pintorescos como

Otranto

, con su imponente castillo aragonés y las huellas de su pasado griego, turco y romano.


Ostuni, la verdadera capital


Tras un corto trecho de 8 km al norte de

Brindisi

, hacia la costa Adriática, aparece

Ostuni

. Como un espejismo entre olivares se vislumbran las calles laberínticas de esta «ciudad blanca». Suben los senderos hacia lo alto como en un pueblo andaluz encalado, pero en este caso medieval. Considerada la principal ciudad monumental de la Puglia, dicen que fue fundada durante la mítica guerra de Troia con el nombre de Sybar. Vivió su esplendor en el siglo XV, de cuando son el Duomo y la iglesia de “

la Santa Croce

”. Asimismo destaca la plaza de “

Sant’Oronzo

”, donde queda una columna que indicaba el cercano final de la Vía Appia.


La leyenda de San Nicolás, Santa Claus o Babbo Natale.


Encontrándome en Bari, me relatan una leyenda fantástica que vincula el mito de Santa Claus con San Nicola di Bari, quien se convirtió en santo devoto y protector de los marineros bizantinos, el pueblo de la Puglia, entre los siglos VII y VIII, cuando éstos lucharon contra los árabes por la supremacía sobre el mar.



Su culto, propagado por los bizantinos, se expandió a lo largo de las rutas marítimas del Mediterráneo, llegando a Roma y Jerusalén, luego Constantinopla, Rusia y el resto de Occidente. En el siglo IX se extendió a Alemania.



Dos episodios de la vida de San Nicola, que ocurrieron antes de ser ordenado obispo, le dieron una reputación como un personaje generoso portador de regalos, protector de los niños, así como patrono de las vírgenes y garante de la fertilidad.



La leyenda cuenta que en una ocasión dio una dote a tres doncellas pobres para que pudieran casarse en lugar de prostituirse y en otra ocasión salvó a tres niños de la muerte.



En la Edad Media surgió el uso de la conmemoración de estos episodios con el intercambio de regalos en el día del santo (6 de diciembre)  y se extendió en Europa.



La costumbre sigue de moda en los Países Bajos, Alemania, Austria e Italia (en los puertos del Adriático, Trieste y Tirol del Sur)



En los países protestantes, San Nicola perdió la apariencia del obispo católico, pero mantuvo el papel beneficioso bajo el nombre de Samiklaus, Sinterclaus o Santa Claus. Las festividades se trasladaron a la fiesta más cercana, Navidad.



La representación actual de un hombre con barba blanca y vestido rojo bordeado de blanco con la bolsa llena de regalos, en cambio, nació en Norte América, de la pluma de Clement C. Moore, quien en 1822 escribió un poema

A Visit from St. Nicholas

, que lo describió como un caballero alegre y gordito, contribuyendo así a la difusión de la mítica figura folclórica de Santa Claus que en Italia es denominado Babbo Natale.


El presente de la Región.


El tacón de la bota es, quizá, la última región italiana que conserva casi intacta su autenticidad.



Ignorada hasta hace apenas una década, la región está viviendo en los últimos años un nuevo renacimiento. Las antiguas “Masserie” (construcciones de uso agrícola) y los “Trulli”, han sido cuidadosamente rehabilitadas y reconvertidas en encantadores alojamientos turísticos tipo boutique.



La Puglia se ha convertido en un destino de moda gracias a la visita de famosos, como George Clooney, Tom Hanks, Madonna o el matrimonio Macron.  A ello se le suma su cóctel imbatible de capitales monumentales, paisajes bellísimos, playas de postal y un catálogo de pueblos pintorescos de apasionante historia.


La gastronomía.


No podemos concluir este apasionante viaje, si no es sentándonos a degustar los platillos locales típicamente mediterráneos. Los Pugliesi se enorgullecen de su gastronomía y a los foráneos les encanta. Se trata de platos simples y rústicos, que derivan de la denominada “

Cucina povera

” (cocina pobre) elaborada con productos genuinos de sus campos.



El pan es de grano duro, el aceite de oliva es verdaderamente extra virgen, el queso fresco lo degustamos en la mozzarella y la burrata, típica del lugar.



Entre los platos más conocidos tenemos, las famosas

orecchiette con cime di rapa

(pasta en forma de orejitas con anchoas, ajo y hojas de nabo), el

riso con patate e cozze

(un guiso de arroz, mejillones y patatas al horno), la

zuppa di pesce

(sopa de pescado) y el

baccalà con patate e olive al forno

(bacalao con papas y aceitunas horneado). No falta la carne a la brasa o el cordero.



Estos platos riquísimos se acompañan con el vino corpulento, de cultura milenaria que tuvo origen con los viñedos griegos, de la zona de

le Murge

.



Entre ellos el

Locorotondo Bianco

,

Minutolo della Valle dell'Itria

o

della Murgia Centrale

, el  

Rosato del Salento

, el 

Primitivo di Manduria,

el

Salice Salentino Rosso

y el

Castel del Monte Nero di Troia.



Y para concluir con postre, los

dolcetti di pasta di mandorla (

dulce de pasta de almendras

)

o los

fichi secchi mandorlati (

higos secos recubiertos con capa de almendras

)

, acompañados por un

Moscato di Trani

, un

Primitivo di Manduria Dolce Naturale

  o por  un

Aleatico di Gioia del Colle

.



Es aquí cuando habitualmente levantamos las copas y brindamos para concluir en alegría.



Cin cin, salud y hasta pronto.