Hoy, partiendo desde la Calabria y “escalando” la península, un poco más al norte nos adentramos en el territorio de la Campania, otra hermosa región del sur de Italia.


Su nombre deriva del latín Campania Felix, “campo feliz”. Es tierra famosa y reconocida tanto en Italia como mundialmente por múltiples aspectos. Gran parte de sus oriundos han emigrado y se han esparcido por el mundo entero, dando a conocer el arte, la cultura y las costumbres de Italia pero sobre todo las de Campania. Su historia y tradición están muy vinculadas a la de su famosa capital, la ciudad de Nápoles.

Primatos de La Campania.

Al igual que las restantes Regiones de Italia, la Campania se enorgullece de primatos y en éste caso son numerosos e importantes.

Posee importantes sitios reconocidos como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, como la "Reggia de Caserta" y su complejo; el área arqueológica de Pompei, Hercolano y Torre Annunziata; la Costa Amalfitana; el Parque Nacional del Cilento con los sitios arqueológicos de Paestum, Velia y la Certosa de Padula. Y por supuesto el centro histórico de Nápoles, considerado el más grande de Europa, con 17 km2 o el 14,5% de toda la zona urbana.

En la ciudad de Salerno, surgió en el siglo IX d.C, la primera Universidad de medicina al mundo, que a su vez dio origen a otro importante ícono, se trata de la primera mujer medico al mundo, Trotula De Ruggiero. A ella se le deben importantes protocolos relacionados con el tratamiento de las mujeres en estado de gravidez.

Siempre en el campo de la medicina, Nápoles fue sede del primer hospital psiquiátrico de Italia, el “Real Casa de’ Matti di Napoli”. Sumado a éste, encontramos también sin duda el primer hospital moderno de la historia, es decir,  el “Ospedale degli Incurabili di Napoli”, que surgió por iniciativa de una dama de la nobleza española que ofreció asistencia sanitaria gratuita a los necesitados de la ciudad.

Con la cátedra de Comercio y Mecánica, instituida en 1754 por Antonio Genovesi, Nápoles fue la primera ciudad al mundo en tener la carrera con licenciatura en Economía.

El 3 de octubre de 1839 se celebró la inauguración de la linea Nápoles-Portici y así nació en Campania la primera línea ferroviaria de Italia.

En 1841, abrió sus puertas en la ciudad de Hercolano el Observatorio Vesuviano, primer observatorio vulcanológico al mundo.

El primer cuerpo de Bomberos de Italia tuvo sede en 1860 en Nápoles.

En los primeros años del Reino de Italia, la moneda de la unidad, la Lira, era acuñada por el “Banco di Napoli”, la primera institución bancaria moderna del mundo.

En 1923, en Pozzuoli el mundo vio nacer la primera academia aeronáutica.

En la localidad de Castellammare di Stabia surgió el más grande astillero naval del sur de Italia, por voluntad del Rey Fernando IV de Borbon. Allí fueron construidas algunas de las naves más importantes como el buque escuela “Amerigo Vespucci”.

Hijos célebres de Campania.

Como si esto fuera poco, Campania y especialmente Nápoles, fue el lugar de nacimiento de reconocidos personajes italianos. En el ámbito de la música encabeza la lista Enrico Caruso, uno de los más grandes tenores de todos los tiempos, pionero de la música grabada y Primer Tenor del Metropolitan Opera de Nueva York, durante casi 20 años. Junto a él encontramos nada más y nada menos que Lucio Dalla, Massimo Ranieri, Pino Daniele, Edoardo Bennato y Gigi D’Alessio. Además del director de orquesta Riccardo Muti.  En el campo del espectáculo lidera la escena Antonio De Curtis, en origen Antonio Clemente, en arte “Totó” quien en los años treinta era ya una celebridad del teatro romano y luego, desde 1945, se convirtió en el actor más rentable y prolífico del cine italiano. Rodó en total 97 películas. Le acompañan como hijos ilustres de Nápoles, los no menos famosos Vittorio De Sica, Sofia Loren, Marcello Mastroianni, Edoardo Di Filippo, Massimo Troisi, Marisa Laurito y el célebre Carlo Pedersoli, en arte “Bud Spencer”. Además del director cinematográfico Pier Paolo Pasolini. En el mundo del arte encontramos ilustres napolitanos como los celebérrimos escultor Gian Lorenzo Bernini, los pintores Caravaggio y Luca Giordano y el poeta Virgilio. En el ámbito del deporte destaca el famoso jugador, capitán de la Selección Nacional de fútbol Italiana, campeón mundial de 2006, Fabio Cannavaro. Y por lo que a personajes de la política se refiere, Nápoles vió nacer al Rey de Italia Victorio Emanuel III y a dos Presidentes de la República Italiana: Giovanni Leone y  Giorgio Napolitano.

Encaminémonos entonces a conocer mucho más de otra de las veinte regiones de nuestra maravillosa “Bella Italia”.

El territorio Campano.

La Campania es una región del sur que se encuentra delimitada por las regiones de Lazio al noroeste, Molise al norte, Puglia al sureste, Basilicata al sur y bañadas sus costas, al oeste. por el mar Tirreno.


Se caracteriza por la suavidad de su clima y la belleza de sus costas, plagadas de bahías, calas y paredes rocosas. El mar con sus colores intensos, las islas del golfo de Nápoles: Capri, Ischia y Procida; son auténticas obras maestras de la naturalza. 

Todo ello aún más fascinante gracias a la rica vegetación mediterránea, entorno de pequeños y encantadores pueblos donde pasar momentos inolvidables, inmersos en la historia y en las tradiciones de la región.

El monumento natural que domina de forma imponente esta tierra es el Vesuvio, un volcán oscuro y misterioso, amado por su belleza y temido por su potencia, que cobró la vida de Pompei y Hercolano. Otro ícono es Sorrento, que está situada sobre una terraza de toba (roca volcánica) sobre un acantilado. En este rincón del paraíso, costas abruptas e inaccesibles se alternan con pequeñas y escondidas playas que dan vida a un paisaje único. Aquí la obra del hombre ha sido grandiosa. Hoy las zonas más inaccesibles están formadas por una serie de terrazas que van descendiendo hacia el mar, utilizadas para cultivar cítricos, olivos y vides. Son los jardines de los que emanan los embriagadores perfumes de naranjos, limones y azahar.

Las provincias de La Campania.

Su capital es Nápoles que  junto a Avellino, Benevento, Caserta y Salerno, representan las cinco provincias del territorio.


Nápoles es una ciudad rica en historia, enigmas y bellezas artísticas. Basta pensar en las obras que se encuentran conservadas en su Palacio Real y en el Teatro San Carlos. Su famosa y tal vez más importante via, la llamada “Spaccanapoli”, una larga avenida que nos permite atravesar la entera historia de la ciudad. En sus calles aledañas se encuentran el Duomo (Catedral de San Gennaro), el complejo de Santa Clara, además de numerosas plazas y callecitas llenas de negocios interesantes. Imperdibles son los castillos de la ciudad: el llamado “Maschi Angioino” y sobre todo el mágico “Castillo Dell’Ovo”, ubicados en la costa. La Plaza del Plebiscito, es la más grande la ciudad. Muy cercana a ésta se encuentra la “Galleria Umberto I” una de las más hermosas e imponentes de toda Italia. La Capilla de Sansevero merece una visita por la escultura el “Cristo Velado” que es una de las obras más fascinantes y misteriosas que se pueden ver en Nápoles, de efecto sorprendente gracias al talento de su escultor Giuseppe Sanmartino.

El patrono de Nápoles, pero al tiempo véscovo de Benevento, es San Gennaro. Protagonista de una singular manifestación de santidad y religión. Periodicamente, en el mes de Abril, su sangre, contenida y recolectada en una ampolla desde su martirio en el siglo III d.C., se diluye en el ámbito de un ritual solemne que se celebra en el Duomo de Nápoles y que exalta la fe y la admiración de los napolitanos.


Salerno
, a orillas del mar, nos invita a visitar su barrio Medieval y la catedral de estilo normando. Aunque el origen de la ciudad se remonta a la época etrusca, sus mejores momentos los conoció durante la edad media, cuando era uno de los principales centros comerciales e intelectuales de Europa, gracias a su universidad y su escuela de medicina. Hermoso es su paseo marítimo como lo es el castillo medieval de Arechi que domina la ciudad desde lo alto.

Caserta es conocida por su majestuoso Palacio Real, obra de Luigi Vanvitelli, denominado “La Reggia”. Fue el palacio más grande edificado en Europa en el siglo XVIII. Fue construido para Carlos VII de Nápoles. El palacio tiene 1200 habitaciones y el parque tiene una superficie de 120 hectáreas y 3,3 km de largada. La Reggia de Caserta es una fusión ideal y original de otras dos residencias reales: El Palacio de Versailles de los reyes franceses y el Palacio del Escorial, sede de los reyes de España.


Avellino es famosa por su naturaleza de increíble belleza, que le ha dado a esta provincia el apodo de "Verde Irprinia”. En Avellino podemos ver montañas, extensas llanuras, magníficas reservas naturales, lagos y ríos que hacen de esta tierra la ideal para los amantes de los espacios abiertos. 


Benevento. que antiguamente era llamada Maleventum, ha sido una ciudad samnita, romana, lombarda y después pontificia. Cuenta con un impresionante patrimonio histórico y artístico y un interesante patrimonio arqueológico. La Iglesia de Santa Sofia, edificada en el 760 por el duque lombardo Arechis II, ha entrado a formar parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO-

Historia de la Campania.

En la Antigüedad los primeros habitantes de la Campania fueron tribus itálicas. El área fue parte de la “Magna Grecia”. Los colonos griegos fundaron las ciudades de Neápolis (Nápoles) y Posidonia (Paestum), entre otras. Los samnitas se trasladaron desde Italia central hasta Campania, desalojando a los griegos para luego enfrentarse a los romanos, quienes, a finales del siglo IV a. C., dominaron todo el sur de Italia.

En estas tierras los romanos combatieron contra Pirro de Epiro en la decisiva batalla de Benevento (275 a. C.) y también contra Aníbal en la batalla de Capua (211 a. C.) La zona gozó de un período de tranquilidad y prosperidad bajo el Imperio Romano, que se vio truncado con la erupción del Vesuvio en el año 79 a.C, que enterró las ciudades de Pompei y Hercolano.


Con el declive del Imperio Romano, se inició la Edad Media y la región pasó a tener muchos ducados y principados que estuvieron bajo el dominio del Imperio Bizantino unos y del Imperio Longobardo otros. Fue bajo los Normandos cuando los más pequeños estados independientes se unieron como parte de un significativo reino europeo, conocido como el Reino de Sicilia.


Posteriormente pasó bajo el dominio de los Suevos. Bajo el reinado de Federico II se fundó la Universidad de Nápoles, la más antigua universidad pública del mundo, lo que hizo de ésta ciudad el centro intelectual del reino.​ El conflicto entre los Suevos y el Papado llevó a que en 1266 el papa Inocencio IV coronase Rey al duque angevino Carlos que trasladó la capital de Palermo a Nápoles.

En 1281 el reino se dividió en dos: el angevino Reino de Nápoles que abarcaba la parte meridional de la península itálica; mientras que la isla de Sicilia se convirtió en el Reino de Sicilia aragonés. Durante este período Campania fue influenciada por la cultura española y francesa. A partir de 1458 el Reino de Nápoles siguió siendo una dependencia aragonesa y bajo la dinastía de los Ferrante se reforzaron las relaciones comerciales y culturales de Nápoles con España.

Después de la batalla del Garellano (1503), Nápoles pasó a formar parte del Imperio español. Se convirtió en un centro del Renacimiento y en la segunda ciudad más grande de Europa, superada solo por París. Fue un poderoso centro cultural en la época barroca. Una efímera revolución buscó dar origen a la República Napolitana (1647) que duró solo unos meses.

En la Edad Contemporáneaa finales del siglo XVIII se produjo en Nápoles una lucha entre los defensores de los Borbones y los partidarios de la República Francesa. El Rey Fernando IV tuvo que huir de Nápoles a Palermo, donde lo protegía la flota británica. Triunfaron los primeros y con ello se restauró en el trono a Fernando IV, quien pero duró poco, ya que siete años más tarde Napoleón conquistó el reino e instaló en él a su hermano José. Tras la derrota de Napoleón, el Congreso de Viena, en 1815, unificó los reinos de Nápoles y Sicilia bajo un solo reino, el de las Dos Sicilias, ​ con Nápoles como capital.

En 1861, con el pretexto de la unificación de Italia, el Reino de Piemonte, que se encontraba en bancarrota, decidió atacar el Reino de las Dos Sicilias, que para la época era la tercera potencia económica del mundo;  y fue anexionada por Giuseppe Garibaldi a la casa de los Saboya. El Reino de Piemonte con todas sus anexiones itálicas dio paso al Reino de Italia.

La inigualable Costa Amalfitana.

De cara al mar Tirreno, se extiende a lo largo del Golfo de Salerno y comprende algunos de sus lugares más famosos, de Positano a Ravello y, naturalmente, Amalfi.​ El camino corre tortuoso, como un balcón suspendido entre el mar azul cobalto y las pendientes de los montes Lattari, en una sucesión de valles y montículos entre calas, playas y terrazas cultivas de cítricos, vides y olivos. Una de las costas más fascinantes de Italia y del Mundo. 


Partiendo desde Salerno a tres Km al oeste, surge Vietri sul mare, un espléndido pueblecito que es la cuna de los azulejos y de coloradísimas cerámicas.​ Seguimos a los pueblos de pescadores de Cetara y Maiori,  centros balnearios muy frecuentados por sus playas de arena fina. Pero antes de llegar a Maiori, se puede disfrutar de un estupendo panorama desde el Capo d'Orso. En Maiori se puede optar por una desviación  hacia el interior para llegar a Tramonti, tierra de maestros pizzeros. Prosiguiendoa a lo largo de la costa, en cambio, aparece Minori, un edén por su clima ventilado y fresco. Más adelante se llega a Atrani que está lejos del turismo de masa y por ello conserva toda su autenticidad marinera.

En este punto surge una desviación hacia Ravello, a 350 metros de altura, uno de los encantos de la costa por la elegancia de sus villas: Villa Rufolo, donde se hospedó Richard Wagner a final del siglo XIX para escribir su ópera final; y Villa Cimbrone, asiduo destino de intelectuales ingleses como Virginia Woolf; cuya vista y panoramas cortan la respiración.

Descendiendo, aparece Amalfi, la ciudad antigua República Marinera que da nombre a la costa. Su maravillosa catedral de Sant’Andrea Apostolo, de estilo árabe siciliano, reconstruida en estilo barroco durante el setecientos.


Poco después de haber atravesado Praiano, se llega a Positano, lugar de vacaciones desde finales del período imperial romano, con sus blancas casas que descienden hasta el mar. Es muy sugerente la via hacia Sorrento que discurre hasta Sant'Agata dei Due Golfi.  Sorrento es la ciudad de los jardines de cítricos que abraza el golfo de Nápoles. El centro se sitúa en un altiplanicie que domina el mar. Se pueden apreciar todavía hoy los restos de sus orígenes romanos. Una pequeña desviación nos llevará hasta el municipio de Nerano, Marina del Cantone y la renombrada Bahía de Ieranto que es un auténtico paraíso natural.

Patrimonio arqueológico.

La historia más antigua y fascinante de la región está representada por las ciudades de Pompei, Hercolano y Paestum.

La gran erupción del Vesubio en el año 79 d.C. sepultó, bajo una gran capa de material volcánico, Pompei y Hercolano, antiguas ciudades romanas, que se conservaron durante cientos de años tal y como eran para ese momento.


Cruzar sus puertas significa retroceder casi 2.000 años en el tiempo. Estas urbes, situadas a los pies del Monte Vesubio, conservan, pero sobre todo Pompei, sus calles, casas, tabernas, templos y demás edificios, tal y como sus habitantes y la furia del volcán los dejaron en el siglo I. La que un día fue una próspera ciudad se ha convertido en el yacimiento arqueológico más importante de la civilización romana. 


Hercolano en su tiempo era más pequeña, pero sus más mundanos comerciantes y mercaderes eran más ricos, cultos e intelectuales que la élite de la vecina Pompei. Las excavaciones comenzaron en el siglo XVIII y aún en la actualidad se siguen produciendo nuevos hallazgos.

Los templos griegos de Paestum, o de la antigua Poseidonia, constituyen una de las mayores atracciones arqueológicas de la civilización griega en Italia. La historia que rodea a los templos, con luchas entre griegos, lucanos y romanos, le suma interés a la belleza que allí se puede apreciar. Existen tres templos. El más grande de ellos es Neptuno, está el templo dedicado a la diosa griega de la fertilidad, Hera. El tercer templo, el más pequeño, es el de Ceres. Éste fue realizado en honor a la diosa Atenea.


Poseidonia, como se llamaba en origen, fue fundada 600 años a.C., en honor al Dios griego del mar Poseidón, por los griegos de Sybaris, una notable ciudad griega de Calabria. En el siglo IV a.C. los lucanos tomaron la ciudad, siendo sucesivamente desalojados y vencidos por los romanos en el año 273 a.C. quienes la rebautizaron Paestum.

En el siglo noveno la ciudad fue abandonada y por muchos años ha permanecido olvidada y en el anonimato.Recién en 1748 los templos fueron descubiertos y excavados.

Capri: entre hermosa naturaleza y jet set.

La isla de Capri está localizada en el lado sur del golfo de Nápoles, frente a la península Sorrentina. Los emperadores romanos Augusto y Tiberio la eligieron como lugar de verano. Homero decía que en ella se escondían las sirenas. Por todos es conocida la belleza de la pequeña isla, que cuenta con un clima benigno y unos estupendos paisajes. Capri no ha dejado nunca de atraer visitantes.


El exclusivo destino recibe cada verano al jet set internacional que elige esta localidad para descansar en sus playas, pasear en yates, ir de compras por las exclusivas tiendas, disfrutar de la calidad gastronómica, recorrer sus empinadas y encantadoras calles.

Un codiciado producto de Capri son las míticas sandalias creadas por Amedeo Canfora en 1946, cuando al finalizar la guerra la isla se convirtió en el corazón de “la Dolce Vita". Su modesta tienda de sandalias y el pequeño taller donde creaba hermosos modelos hechos a la medida de forma totalmente artesanal, se hizo rápidamente famosa y tuvo como clientes, conocidos personajes como la cantante de ópera Maria Callas, la princesa Margarita de Inglaterra y la bellísima Grace Kelly, que aprovecharon sus vacaciones en la Isla para comprar unas “Canfora”. En 1962 las ya famosas sandalias se hicieron legendarias cuando se creó un modelo que lleva el nombre de la exclusiva cliente Jackie Kennedy, quien fuera primera dama de los EE UU.

En la lista de los famosos más concurrentes a Capri están: la princesa Carolina de Mónaco, Beyoncé, Jessica Simpson, Claudia Schiffer, Thalía, Leonardo Di Caprio Naomi Campbell. Tal es el éxito de Capri que la casa francesa Chanel la ha elegido como escenario principal de su próximo desfile, la colección Crucero 2021.

"O'sole mio" y la música napolitana.

La música napolitana es célebre por el sentimiento y la pasión que encierra. Entre los muchos símbolos de la ciudad de Nápoles está el sol, que la ayuda a ser aún más fascinante y evocadora ante los ojos de los turistas. Esto explica el porque una de las canciones napolitanas más famosas del mundo, sea "O'sole mio", que se compuso en 1898.

Esta canción es capaz de sorprender a la primera escucha y es magnífica a pesar de la gran simplicidad estructural y conceptual. Esta es probablemente su gran fortaleza, la que la ha ayudado a convertirla en una pieza inmortal. Representa  la imágen de la canción popular italiana en el mundo. La confirmación viene del hecho de que ha sido grabada por una gran cantidad de artistas de fama mundial, entre ellos Enrico Caruso, Luciano Pavarotti, Andrea Bocelli y Elvis Presley.

Los "padres" de la pieza fueron Eduardo di Capua (melodía) y Giovanni Capurro (letra). Cuando Eduardo di Capua le puso las notas a esta obra maestra se encontraba en Odessa, de gira con su padre y esperaba ver el amanecer en el mar negro. Sin embargo, esto no cambia lo que es la esencia y el mensaje de esta obra maestra: el amor por la ciudad de Nápoles y la melancolía por la distancia que sufren los allí nacidos.

Otra curiosidad radica en el hecho de que la canción no tuvo inicialmente el éxito deseado, pues a principio del '900, no fue favorecida por el jurado en el concurso de canciones napolitanas. Sin embargo, fue el público quien decretó su gran éxito para que así entrara a ser leyenda.

Enogastronomía de la Campania.

Dos sencillos platos de ésta región tienen difusión internacional: los espaguetti con salsa de tomate y la pizza.


La mitica “Pizza Margherita” fue creada en 1871, por el pizzero napolitano Raffaele Esposito, en honor a la Reina Margarita de Savoia, utilizando los colores blanco (mozzarella), rojo (tomate) y verde (albahaca) che simbolizan el tricolor italiano.


Hacia el interior de la región nos encontramos con la “cocina campesina” rica de sabores sencillos y genuinos.

Los primeros platos son a base de pasta hecha a mano con varias formas y medidas, siendo las más comunes los fusilli, los cavatelli, los tallarines, los ravioli, los ñoquis, los tagliolini y las orecchiette; condimentados con ragú de cordero o con legumbres.

Los platos fuertes son a base de carnes de producción local. La costa de la Campania en lugar es típica por lucir una cocina a base di pescado y frutos del mar.

La zona de Irpinia es celebre por el tartufo que se consigue en las montañas de Bagnoli Irpino.

La Campania es la primera región de Italia en la producción de avellanas y cuenta con la famosa “Avellana redonda de Giffoni”, una de las variedades más nobles.

En las provincias de Caserta y Salerno es típica la mozzarella de búfala campana D.O.P. sin dejar atrás los reconocidos quesos caciocavallo y scamorza.

Por lo que se refiere a la fruta, vale la pena citar la famosa “manzana annurca” de la provincia de Caserta. Los renombrados limones de la Costa Amalfitana, dan origen al famoso licor "Limoncello", preparado con agua, alcohol, azúcar y la concha de éstos limones.

Los napolitanos son famosos por su café que tiene una primacía absoluta en el mundo. En Nápoles, "a tazzulella 'e cafè" es una ritual diario. La cafetera napolitana se llama cuccumella y fue inventado en el 1819, luego se extendió ampliamente, pero permaneció siempre vinculada a su tierra natal, donde era y sigue siendo uno de los símbolos característicos de la ciudad de Nápoles. 

Dice el mito que la sirena Parténope salió de las aguas y ofreció a los napolitanos su dulce más emblemático, la pastiera. Sin embargo, no menos famosos son los demás íconos de la pastelería napolitana: el muy conocido babá, le sfogliatelle, le zeppole de san José y los struffoli navideños.


Todo ello irrigado por los excelentes vinos de la región. Entre DOCG, DOC e IGT, son más de 30 los vinos de la Campania reconocidos y certificados por la UE.

El poker de ases lo constituyen 4 vinos DOCG, el Aglianico del Taburno,  procedente de los viñedos de la zona del Sannio; y el Greco di Tufo, el Fiano di Avellino y el Taurasi, procedentes de las viñas de Irpinia.

Me encuentro sentado frente al golfo de Nápoles, disfrutando de la vista del Vesuvio a un lado, el mar plateado al otro. El aroma de los platos típicos vuela en el aire, el sonoro acento de sus habitantes enriquece el ambiente y la taza del mítico café en la mano. Esto es como un cuadro, una obra de arte, créanmelo. Le agregaremos espléndida música y con eso por ahora los dejo. Arrivederci a presto.