El Teatro Nacional ubicado en el corazón del Casco Antiguo de la Ciudad de Panamá, es una de las obras arquitectónicas más representativas del país. Fue concebido por el arquitecto italiano Genaro Ruggieri en el estilo neoclásico. Fue inaugurado el 1 de octubre de 1908. En su fachada hay dos esculturas que representan las musas de la música y letras. También, encontramos seis medallones que honran a Wagner, Shakespeare, Moliere, Rossini, Cervantes y Lope de Vega.

Está pintado en sus colores originales; durante años fue blanco por una norma que lo exigía en edificios públicos. El interior, decorado en tonos dorados, sobresale en su sala de espectáculos el lienzo en su cielo raso del pintor Roberto Lewis, que representa el nacimiento de la República de Panamá.

El Teatro Nacional ocupa, junto con el Palacio Nacional, el solar perteneciente en la época colonial a las Monjas Enclaustradas de la Concepción. En 1862, se le destinó como cuartel militar. Se dice que la parte del Teatro Nacional era el huerto de las religiosas. El monasterio estaba ubicado donde está ahora el Ministerio de Gobierno.

El arquitecto a cargo del diseño del Teatro Nacional fue Genaro Ruggieri, quien estudió en Alemania con el ingeniero panameño Florencio H. Arosemena (1872-1945), con quien hizo amistad y lo motivó a venir a Panamá.

El teatro de dos pisos y capacidad de 853 personas fue construido a prueba de fuego. La platea y las dos áreas del anfiteatro forman una luna con vista al escenario.

Desafortunadamente, cuando el teatro se construyó hubo que ahorrar en los acabados: los palcos están sostenidos por toscas columnas de hierro colado, y para la decoración no se usó piedra, sino cemento comprimido y madera calada.

Durante la obra fueron agregados dos portales laterales con sus respectivas terrazas, accesibles desde el foyer.

Su inauguración coincidió con la toma de posesión del segundo presidente de Panamá, José Domingo de Obaldía. Desde su inauguración, todos los presidentes juramentaron allí su cargo, hasta Juan Demóstenes Arosemena en 1936. Su apertura artística fue semanas más tarde con el estreno de Aida por la Compañía de Ópera Lombardi, que llegó con todo su elenco procedente de Guatemala.

Las esculturas de la fachada miden cerca de 3 metros de alto, incluyendo su pedestal. Son de mármol blanco italiano, y fueron hechas en Pisa por el artista V. Lami. Una representa el arte escénico. La otra representa la música.

El Teatro Nacional de Panamá, que forma parte del Patrimonio de la Humanidad (UNESCO), fue sometido a trabajos de rehabilitación y restauración en 1940, 1970, 2003 y 2015. La última en 2015 fue por problemas de deterioro en su infraestructura, pinturas y murales.

Este hecho obligó a las autoridades a tomar la decisión de hacer un proyecto, para recobrar el inmueble. Los trabajos incluyeron la restauración y conservación estética de las pinturas artísticas, que estuvo bajo la mano de la restauradora Ángela Camargo, y los elementos arquitectónicos artísticos y decorativos del Teatro Nacional.

A partir del 1 de octubre de 2019, exactamente 111 años después de su inauguración original reabrió al público con una gala del ballet Nacional de Panamá.

Esperemos pronto verlo abrir sus puertas nuevamente y poder disfrutar de sus espectáculos.

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