Parece que después de la marcha triunfal propiciada por el cierre, Netflix está perdiendo su impulso. En el primer trimestre de este año, el servicio de televisión en streaming había contabilizado (a nivel global) 6 millones de nuevos suscriptores, pero en su lugar ha recogido 4. Una cifra respetable que es exactamente la mitad de los 8 millones de suscripciones rastrilladas en los últimos tres meses de 2020. El negocio sigue siendo muy rentable, pero -como observa la revista especializada key4biz- parece haber agotado su empuje propulsor, también porque con la vuelta parcial a los viejos hábitos previos a la crisis, el tiempo para dedicarse al streaming se reduce. 
Se confirma en cambio si no la buena salud al menos la resistencia de otro compañero del encierro doméstico, el libro, que hoy celebra el día internacional. 
Considerando también los libros electrónicos y los audiolibros, los lectores en Italia crecieron de 26,3 millones en octubre de 2019 a más de 27,5 millones en octubre de 2020. También se registró un aumento en la facturación global del sector, que a finales de año había marcado un +2,3% con una tendencia positiva que se confirma en las primeras semanas de 2021. Los datos proceden del libro blanco sobre la lectura y el consumo cultural. En la presentación, Marino Sinibaldi señala que en las últimas décadas, debido a las tormentosas transformaciones tecnológicas, la lectura siempre ha parecido estar a punto de redefinirse como una actividad marginal, de escasa importancia económica, educativa y social. En una palabra, irrelevante. Hoy podemos decir que no es así.

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