Sabía usted que…

Los primeros Juegos Olímpicos se celebraron en el siglo VIII a.C. en Olimpia, Grecia. Se repitieron cada 4 años durante 12 siglos. Posteriormente, en el siglo IV d.C., el emperador Teodosio I abolió todas las fiestas paganas. Se rehabilitó unos 1500 años más tarde: los primeros Juegos Olímpicos modernos se celebraron en 1896 en Grecia; en aquella época, los Juegos duraban 5 o 6 meses. Las mujeres pudieron participar en los Juegos a partir de 1900.
Desde 1924 hasta 1992, los Juegos Olímpicos de Invierno y de Verano se celebraron el mismo año. Después de 1992, siguen ciclos separados y se alternan cada dos años.

La antorcha olímpica se enciende de forma tradicional, con una antigua ceremonia en el templo de Hera, en Grecia: unas actrices, con trajes de sacerdotisas griegas, utilizan un espejo cóncavo y los rayos del sol para encender la antorcha. Desde allí, la antorcha comienza su relevo hasta la ciudad anfitriona: normalmente la llevan corredores, pero ha viajado en barco, en avión (y en el Concorde), a lomos de un caballo, a lomos de un camello, por señal de radio, bajo el agua y en canoa. La llama olímpica debe arder durante todo el evento. En caso de que la llama se apague, sólo se puede volver a encender con una llama de repuesto que se haya encendido en Grecia y nunca con un mechero.

Los 6 colores (azul, amarillo, negro, verde, rojo y el fondo blanco) se eligieron porque todas las banderas de las naciones contienen al menos uno de estos colores.

El idioma oficiales de los Juegos Olímpicos son el inglés y el francés, además de la lengua oficial del país anfitrión.

La primera mascota oficial de los Juegos Olímpicos fue Waldi, el perro salchicha, en los Juegos Olímpicos de Múnich de 1972.

Tarzán también ha participado en los Juegos Olímpicos: Johnny Weissmuller, un atleta convertido en actor que interpretó el papel de Tarzán en 12 películas, ganó 5 medallas de oro en natación en la década de 1920.

En 1996, seis atletas de las Islas Comores corrieron la media distancia con sandalias de goma: no tenían dinero para permitirse unas zapatillas de verdad. Un voluntario de los Juegos se percató de ello y, rebuscando en el almacén de las herramientas, consiguió encontrar 6 pares de zapatos con clavos y los regaló.

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