Sabía usted que…

La pirámide más grande es la de Keops, también conocida como la Gran Pirámide de Guiza o Pirámide de Khufu: es la más antigua y la mayor de las tres pirámides principales de la necrópolis de Guiza, en la orilla oeste del Nilo, a unos 10 km de El Cairo, Egipto. La pirámide de Keops tenía una altura original de 146,6 m, reducida a 138,8 en la actualidad debido a los fenómenos atmosféricos, y unos lados de hasta 230 metros. Se construyó alrededor del 2600 a.C. Las tres piamidas más importantes de Giza son las de los faraones Keops, Kefrén y Micerino.

El título de faraón se atribuyó por primera vez a los gobernantes del Reino Nuevo y precisamente a Tutmosis III, gobernante de la XVIII Dinastía, unos 1.200 años antes de Cristo. Por tanto, antes de ese periodo, sería un error llamar faraones a gobernantes como Keope o Sesostri, que vivieron en épocas anteriores. La etimología de la palabra Faraón proviene del egipcio Per-aat en Far-aw que significa Palacio Divino.

La religión egipcia era más rica en símbolos que en mitos, aunque algunos de ellos eran el centro de numerosos relatos, la mayoría de los cuales se transmitían oralmente. Algunos mitos, como el de la muerte y resurrección de Osiris, se representaban durante las ceremonias reales o los ritos religiosos.

Los muertos eran momificados, porque según los egipcios los que dejaban este mundo seguían viviendo en el más allá, en el reino de los muertos. Por eso era necesario que el cuerpo permaneciera intacto el mayor tiempo posible. Así nació el arte del embalsamamiento, es decir, la conservación de los cadáveres como momias. Este trabajo duró más de dos meses, el cuerpo fue vaciado de vísceras, llenado de hierbas y lavado con vino de palma. Luego fue rociado con ungüentos y betún. Finalmente, se envolvía en vendas de lino y se colocaba en una caja de madera con forma humana: el sarcófago.

Durante la momificación, que era un proceso largo y laborioso, los egipcios extraían las vísceras del cuerpo del difunto, pero éstas debían conservarse. El hígado, los intestinos, el estómago y los pulmones se envolvían en telas y se encerraban en recipientes llamados tarros canopos. Estas vasijas estaban decoradas con cabezas de cuatro deidades que se suponía que las protegían. Los tarros canopos se colocaron entonces en la tumba, junto al sarcófago con la momia.

En el Templo de Seti I en Abidos, construido durante la XIX Dinastía del Antiguo Egipto, hay jeroglíficos en los que muchos afirman que se representan aviones a reacción, ovnis, submarinos e incluso helicópteros. ¿Qué misterio se esconde tras estos extraños jeroglíficos? Aunque algunos siguen dudando, la explicación que dan algunos egiptólogos parece fiable y con una base sólida.

Los arqueólogos han descubierto que, hace 5.000 años, los antiguos egipcios utilizaban el pan con moho contra las infecciones, lo que resultaba eficaz por su acción antibiótica.

En el antiguo Egipto, maquillarse era un hábito diario tanto para las mujeres como para los hombres. La práctica del maquillaje tenía una motivación ritual y simbólica. No estaba impulsado por razones vanas, sino que iba mucho más allá. Maquillar los ojos era una forma de protegerlos de la luz deslumbrante y de las infecciones. Estaban convencidos de que el maquillaje tenía poderes curativos.

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