Es un hermoso y soleado día de primavera.

El silbido va en aumento. Aparecen en el cielo azul los aviones jet que dibujan, con maniobras atrevidas, el magnífico tricolor.

Amanda con los ojos bien abiertos y con el rostro visiblemente emocionado, exclama: “Papá papá, mira, le Freccie!".

La multitud estalla en aplausos enérgicos y el grito de júbilo: "Viva Italia, Viva La Repubblica", se eleva al unísono.

Amanda se dirige a su padre y con una expresión curiosa, pregunta:

"Papá, ¿qué es la República?"

Querida Hija, la República es una hermosa realidad que cumple 74 años. Viene de un largo sueño que reúne un mar de esperanza.

Debes saber que nuestra amada Italia, antiguamente, era un territorio fragmentado.

Estaba dividido en pequeños estados, incluyendo el Pontificio. Territorio también disputado y ocupado por reinos extranjeros, como el Austro Húngaro, en el norte y los Borbones españoles, en el sur.

A principios de 1800, las hazañas heroicas de tres importantes personajes, dieron lugar al fenómeno denominado "El Resurgimiento Italiano".

"Papá, ¿quiénes eran esos personajes?"

Eran grandes patriotas que, a pesar de sus diferencias, soñaban y luchaban para reivindicar derechos y libertades constitucionales. Lograr la unidad nacional y la independencia, bajo la forma de república democrática.

Giuseppe Mazzini

Un estadista de Génova. Inspirado en la segunda revolución francesa de 1830. Pensó que con ésta también se abrirían nuevas perspectivas revolucionarias en Italia.

Fundador de un movimiento llamado "Joven Italia", con el objetivo de lograr la unidad italiana, la independencia del régimen extranjero y un gobierno democrático y republicano.

Giuseppe Garibaldi

Un general del Piemonte. Se unió al movimiento de Mazzini. Con sus hazañas militares en el sur, al frente de las llamadas "Tropas Garibaldinas". Luchó con un valor desesperado y fue uno de los principales constructores de la unidad nacional y la independencia.

Camillo Benso Conde de Cavour

Un estadista del Piamonte. Su proyecto concibió la unidad de la península como un proceso de integración de los otros estados alrededor del Reino de Cerdeña.

Se basó más en las estrategias diplomáticas, que en la movilización popular. Y por ello contrastó con Garibaldi.

"Y luego Papá?"

Te cuento que después del Imperio Romano, la península nunca se había unido políticamente.

No existía una Italia bajo la figura única del Estado-nación.  A pesar de esto, desde un punto de vista cultural, religioso, lingüístico e incluso económico, tenía una fuerte identidad.

Nacieron así los movimientos revolucionarios contra el imperio extranjero, los Borbones y los Hasburgo.

Estos fueron inspirados en los ideales de Mazzini. Como resultado de la insurgencia, tuvieron lugar las "Primeras y Segundas Guerras de Independencia" entre 1848 y 1861.

Las guerras tenían como objetivo unificar la península italiana. Fueron sostenidas por el Reino de Piemonte y Cerdeña, gobernado porla Casa de Savoia, contra el Imperio Austro Húngaro.

Cavour fue hábil en política exterior en tejer alianzas estratégicas a favor de la Casa de Savoia.

Su objetivo era crear un estado sólido en el norte de Italia, apoyado por las potencias europeas, y así hacer frente a Austria.

Por su parte, Garibaldi derrota a los Borbones en el sur y conquista el Reino de las Dos Sicilias, que luego entregó al Reino de Italia.

El camino hacia la unificación se tiñó con mucha sangre.

"Y así nos convertimos en una República?"

No querida. En el transcurso del proceso de Resurgimiento se decidió, incluyendo Garibaldi,  que para lograr la unidad nacional, era esencial cerrar filas alrededor del rey Víctor Manuel II, de la Casa de Savoia.

Y así fue como Italia, el 17 de marzo de 1861, se proclamó como un Estado unitario central, pero en forma de Reino, en prejuicio del sueño republicano de Mazzini.

Cavour fue el primer presidente del consejo del nuevo Reino de Italia.

En los años siguientes, con la "tercera guerra de independencia", tuvo lugar la anexión de los territorios restantes.

La última fue Roma, en 1870, que marcó el fin del Estado Pontificio. Y así Italia alcanzó la codiciada unidad.

"Es decir, ¿tuvimos un rey?"

Sí, mi niña. Hemos tenido más de uno.

Verás, ese monumento tan impresionante y hermoso que ves al frente, “El Victoriano”, fue construido en honor del rey Vittorio Emanuele II.

El primer gobernante de Italia unificada.

Vittorio Emanuele II.

En 1861, ya rey del Piemonte y Cerdeña, asumió por sí mismo y para sus descendientes el título de "Rey de Italia".

Teníamos una monarquía constitucional. Esto funcionó de acuerdo con el Estatuto Albertino de 1848, que regía en el antiguo Reino de los Savoia.

El Rey nombra al gobierno, que era responsable frente al soberano y no ante el parlamento. También retuvo las prerrogativas de política exterior y, por costumbre, elegía a los ministros de asuntos militares.

Umberto I

En 1878, al fallecer Vittorio Emanuele II, su hijo le sucedió al trono.

La situación italiana se encontró entonces en una transición difícil.

Había un riesgo de que prevaleciera un gobierno reaccionario. Se adolecía de la unidad nacional alcanzada hace muy poco tiempo atrás.

Además, estaban las contradicciones políticas y económicas de las diferentes regiones unificadas. Había grandes disparidades socio económicas entre el norte y el sur del país.

En los últimos años del siglo XIX el Reino sufrió de emigración masiva. Millones de campesinos se trasladaron a las Américas y otros estados europeos.

En 1900 en Monza, un anarquista llamado Gaetano Bresci, lideró el atentado que dio muerte al rey.

Víctor Emmanuel III

Al fallecer Umberto I, su hijo asumió el trono.

Éste promovió una política reformista. Apoyó la acción política democrática y se pronunció en favor  de la expansión del reino hacia África en medio de una importante campaña de propaganda.

Se vivieron años de reforma social, progreso y desarrollo.

Primera Guerra Mundial.

En 1915, el rey estaba a favor de la entrada de Italia en la Primera Guerra Mundial, junto con Gran Bretaña, Francia y Rusia. El objetivo era contrarrestar la acción austro húngara en Serbia, considerada contraria a los intereses italianos.

Fue un precio pagado caro por Nuestra Nación para obtener el Trentino-Alto Adige, las ciudades de Trieste, Gorizia, Zara y una porción de Istria. Éstas dos últimas localidades se perdieron nuevamente en los acontecimientos posteriores a la Segunda Guerra Mundial.

En Italia, el regreso a la paz puso de manifiesto la fragilidad del sistema económico. La cuantiosa deuda pública, la inflación y el desempleo eran los legados del conflicto.

La opinión pública vivía el desencanto de la "victoria mutilada", por cuanto a Italia, en la conferencia de paz, se le había negado la anexión de Dalmacia y Fiume. Ello por aplicación del principio de la autodeterminación de los pueblos.

A partir de 1919 los trabajadores, en las fábricas y en el campo, realizaron grandes huelgas para exigir aumentos salariales y mejores condiciones de vida. Pero también actuaban inspirados por el llamado de la revolución socialista rusa.

La expectativa de una respuesta autoritaria estaba creciendo en la clase media y en los sectores más pudientes, alarmados por las victorias socialistas en las elecciones locales.

Mientras tanto, la opinión pública moderada estaba preocupada por el desorden y la violencia generados por la agitación del movimiento obrero revolucionario.

El Reino le apostó al fascismo.

La reacción de la clase media, agrarios e industriales, fue la de volverse hacia el movimiento fascista.

Esté había nacido recientemente, por iniciativa de Benito Mussolini. Era una fuerza extraparlamentaria, en defensa de los ideales nacionalistas y con un radicalismo antisocialista.

Mussolini logró canalizar las ambiciones de crecimiento frustradas de la pequeña burguesía, así como el espíritu de rivalidad que albergaban los grandes poseedores de las riquezas.

También capitalizó la fascinación de muchos estudiantes universitarios, deslumbrados por el idealismo y la mística fascista. Reunió a todos aquellos nacionalistas plegados hacia el patriotismo.

En octubre de 1922, Mussolini reunió a sus hombres en diferentes partes de Italia y los organizó en formaciones militares, para dirigirse a lo que se llamó "la marcha a Roma".

El rey Vittorio Emanuele III, ante el evidente apoyo masivo mostrado por el pueblo hacia “El Duce”, le encomendó la tarea de formar el nuevo gobierno.

Mussolini se convirtió en jefe de una coalición de liberales y populares, que ganó la mayoría en la votación parlamentaria.

El fascismo, en el contexto colonial, defendió a Italia como una gran potencia y anhelaba recuperar la gloria del Imperio Romano.

Sus sueños, sin embargo, fueron frustrados por las potencias victoriosas de la Primera Guerra Mundial, que  impusieron una política obstruccionista hacia el gobierno fascista.

A pesar de la oposición internacional, el diseño colonialista, se inició con la conquista de Libia, Eritrea, Somalia y luego Abissinia (Etiopía). La Italia fascista continuó ampliando su espacio colonial, anexionando Albania en 1939.

Mussolini, aislado por las otras potencias europeas, fue seducido por Adolfo Hitler, quien llegó al poder en la Alemania nazi en 1934. Éste lo involucró en su insensata campaña expansionista europea.

El Reino y la Segunda Guerra Mundial.

En 1940, el rey Vittorio Emanuele III, aunque personalmente contrario, no se opuso a la decisión de Mussolini de entrar en guerra al lado de la Alemania nazi

En 1943 la guerra se volvió desastrosa para las naciones del Eje, por lo que el Rey, presionado por las jerarquías militares, destituyó a Mussolini. Éste primero fue hecho prisionero y posteriormente asesinado por multitudes populares.

El mariscal Pietro Badoglio se hizo cargo del gobierno el 25 de julio de 1943, tras el pronunciamiento de desconfianza hacia El Duce del Gran Consejo del Fascismo.

La Segunda Guerra Mundial dejó a Italia con una economía muy comprometida y una población políticamente dividida. La derrota en todos los campos marcó el destino de la Monarquía.

Umberto II.

Fue el último rey de Italia. Había comenzado a gobernar en junio de 1944, cuando su padre, nombrándolo lugarteniente en el Reino, le delegó todo el poder.

Sin embargo, oficialmente recibió la corona el 9 de mayo de 1946, cuando su padre abdicó a su favor.

Se distinguió por su política muy diferente y abierta. Entre sus gobiernos destaca el de Alcide De Gasperi que, como resultado de la "tregua institucional",  promovió la participación de todas las fuerzas políticas democráticas.

En Italia había mucho descontento, debido al bochorno de una nación ocupada primero por los alemanes y luego por los aliados.

"Papá y la República, entonces?"

Aquí está Amanda.

El 2 de junio de 1946, se celebró el referéndum, promovido por los partidos políticos y decretado por el propio Umberto II, para elegir entre la monarquía y la república.

Unos 25 millones de ciudadanos, es decir, el 89,1% del electorado, acudieron a las urnas. Incluyendo a las mujeres que por primera vez votaron en el referéndum sobre la forma del estado.

Ese mismo día se eligieron a los representantes de los diversos partidos políticos ante la Asamblea Constituyente, el órgano encargado de redactar la nueva Constitución.

Los resultados del referéndum institucional dieron 12.717.923 votos a la República y 10.719.284 a la Monarquía. Las papeletas en blanco y nulas representaron 1.498.136.

 La División Norte-Sur.

Los resultados mostraron, entre otras cosas, una clara división en las directrices del país.

En el norte y en las regiones del centro de Italia la preponderancia republicana fue considerable, mientras que el Sur confirmó la lealtad tradicional a la institución monárquica.

Este resultado fue un reflejo de las antiguas orientaciones y culturas. Fue la consecuencia de una geografía política diferente que había visto en las regiones del norte la fuerte presencia de un proletariado cercano a las demandas de los partidos de izquierda. También fue una antigua tradición republicana, especialmente en las regiones de Le Marche y la Romagna.

Las regiones del sur, por otro lado, principalmente agrícolas, se movieron a raíz de una tradición paternalista y conservadora, que la llevó a proteger una institución como la monarquía, que formaba parte de la tradición histórica del Sur.

El fin de la monarquía.

Ese día concluyó un recorrido épico, que había visto a las tropas de Garibaldi luchar con valor por la República soñada por Giuseppe Mazzini. La República que era la esperanza de la Italia del Resurgimiento.

Con el referéndum, los italianos pusieron fin a la época de los reyes. Había nacido la República Italiana.

Se dijo que optar por la República era como dar un "salto al vacío" y los italianos desafiaron el destino.

El 12 de junio, el Consejo de Ministros decidió, sobre la base de los resultados enviados al Tribunal de Casación, dos días antes, nombrar a Alcide De Gasperi como jefe de Estado provisional, declarando extinguida la monarquía.

El rey Umberto II abandonó voluntariamente el país el 13 de junio de 1946, con destino a Cascais, una ciudad en el sur de Portugal.

No esperó siquiera a que se definieran los resultados y a que se resolviera la sentencia de apelación, que será rechazada por el Tribunal de Casación el 18 de junio de 1946.

Al salir de Italia, el antiguo rey se dirigió a los italianos, denunciando el "acto revolucionario" del gobierno. Es decir, desconfiaba de la legitimidad del referéndum.

Umberto II de Savoia murió en el exilio en 1983.

http://www.rainews.it/dl/rainews/media/Monarchia-o-Repubblica-Il-referendum-del-2-giugno-1946-aca378b1-79aa-4773-ab5c-1c4f1e4dfa7b.html

La Asamblea Constituyente.

El 28 de junio, la Asamblea Constituyente eligió a Enrico De Nicola como nuevo jefe provisional del Estado.

De Nicola, exponente liberal demócrata, representaba una especie de continuidad entre la Italia pre fascista y la nueva democracia republicana.

Era una elección que apuntaba a reparar la grieta que la transición, de la monarquía a la república, había causado en el país.

El resultado de las elecciones vio el surgimiento de los tres principales partidos de masas.

Los Democristianos ganaron la mayoría relativa de la Asamblea Constituyente (35,2%), mientras que el Partido Socialista y el Partido Comunista alcanzaron juntos el 39,6%.

Se establecieron fuerzas políticas vinculadas a la tradición popular del movimiento católico y socialista.

Las elecciones también pusieron de relieve la radical reducción de la fuerza política del liberalismo, que hasta el advenimiento del fascismo había hegemonizado la vida política nacional.

La Constitución de la República Italiana.

La Asamblea Constituyente dio lugar a un vivo debate. Sin embargo, fue animada por una tensión común que logró crear un estado anclado en los valores de la libertad y la democracia.

El 1 de enero de 1948 entró en vigor la Constitución Republicana, que, en la disposición transitoria 13, estipulaba la prohibición del regreso a Italia para los antiguos reyes, sus consortes y sus descendientes varones.

La nueva Constitución marcó la superación del antiguo Estatuto Albertino y ofreció la imagen de una democracia muy avanzada, especialmente en términos sociales.

El derecho mismo de propiedad privada no era absoluto, pero siempre acompañado por el concepto de "función social". El trabajo asumió un papel central, entendido como la base sobre la cual se construirían las relaciones sociales.

La nueva Constitución se inspiró en los valores del personalismo, la solidaridad y tiene como objetivo lograr una estrecha relación entre el Estado y la sociedad.

Una relación muy compleja, en la que se encomendó a las partes la tarea de contribuir al crecimiento democrático del país. Su función debe ser fomentar la participación de los ciudadanos en la vida del Estado y de las autoridades locales.

Innovaciones constitucionales.

Las dos cámaras electivas, los Diputados y el Senado, recibieron los mayores poderes.

Estas, además del ejercicio del poder legislativo, también tienen control sobre la actividad del Gobierno, cuya existencia está vinculada a la confianza del Parlamento.

Estos amplios poderes fueron acompañados por el Control del Tribunal Constitucional sobre la actividad legislativa. Por el establecimiento del referéndum constitucional y abrogatorio. Así mismo se establecieron las limitaciones del poder legislativo frente a la descentralización regional.

El establecimiento de las Regiones marcó la superación del antiguo estado centralista y la afirmación de los órganos autonomistas y regionalistas.

La relación entre Italia y la Iglesia.

Además, dentro de esta Asamblea Constituyente, se logró la solución de las relaciones entre el Estado y la Iglesia Católica.

A pesar de la oposición de algunas fuerzas políticas, un acuerdo inusual entre el partido democristiano y el comunista, dio origen al artículo 7.

El fenómeno fue motivado por el deseo de evitar nuevas tensiones en el país y por la necesidad de vincular la Santa Sede y el mundo católico con la nueva Constitución Democrática Italiana.

Por lo tanto, se reconoció el Concordato de los "Pactos Lateralenses" de 1929. A éstos se le atribuyó el establecimiento de la Ciudad del Vaticano como Estado independiente y la reapertura de las relaciones entre Italia y la Santa Sede, después de su interrupción en 1870.

Sin embargo, la votación sobre el artículo 7, no favoreció un acercamiento entre DC y el PCI o un fortalecimiento del gobierno.

La Asamblea Constituyente aprobó la nueva Carta Constitucional en la reunión del 22 de diciembre de 1947.

Fue promulgada por el Presidente de la República, Enrico De Nicola, el 27 de diciembre.

La Constitución Republicana entró en vigor el 1 de enero de 1948.

"Y ahora Papá, ¿cómo es la República?"

Que te digo querida hija. Los años de la posguerra fueron los años de reconstrucción física y moral de la nación.

Vivir en República era para los demócratas y el pueblo del Resurgimiento, un ideal y una razón de lucha de varias generaciones.

El sueño se hizo realidad cuando las grandes organizaciones políticas, en forma de partidos de masas de todas las tendencias, impusieron pacíficamente el abandono de la monarquía.

La República es la culminación de un ciclo histórico. El prestigio de la Casa de Savoia, quedó comprometido en los veinte años de régimen fascista y se había derrumbado junto a la derrota y la ruina predecible del país.

Nuestro deber como republicanos.

La historia de la República Italiana, desde 1946 hasta la actualidad, ha sido como el vertiginoso recorrido en una montaña rusa.

Altibajos con períodos de tensión y paz, de crisis económica y de bonanza.

La aparición de movimientos de secesión. De actos y manifestaciones de extrema derecha, a veces y de extrema izquierda, en otros. Un constante fenómeno de alianzas parlamentarias con un ir y venir de gobiernos de poca duración.

A pesar de esto, Italia se ha convertido en una gran nación, que ha brindado tanto al mundo y es sin duda motivo de orgullo de todos aquellos que somos sus Hijos y Ciudadanos.

Todo lo que ha sucedido y sigue sucediendo hoy en día, es la consecuencia de una efervescencia democrática. De una República, tal vez, todavía joven y en estado de asentamiento, pero sólida.

Probablemente muchos están decepcionados, pero querida Amanda, no debemos tener ninguna duda sobre nuestra forma republicana, no es la causa de nuestros males.

Debemos volver sobre los pasos de nuestra historia. Recuperar la fuente y el sentido de la Constitución Republicana. Caminar nuevamente la senda de nuestros antepasados, la de los precursores que dieron a luz a la República Italiana.

Es necesario encontrar un lema que nos una alrededor de la causa común, aunque seamos diferentes, como sucedió con Mazzini, Garibaldi y Cavour.

Al final de todo somos italianos, siempre sufridos, pero a pesar de ello, siempre ganadores.

Amanda abandona el estado de concentración y se vuelve hacia la multitud gritando emocionada:"¡están pasando los Corazzieri Papá! ¡Mira que hermosos!"

Mientras tanto, las gloriosas notas del Himno de Mameli, nos hacen un llamado a ser todos "Fratelli d´ Italia".

Larga vida a Italia. Feliz Día de la República

 

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