Este enorme fresco conocido por todos fue hecho durante la segunda fase de los trabajos realizados en la Capilla Sixtina, que data de alrededor de 1511, fresco de 28 × 570 cm. Ciudad del Vaticano, Museos Vaticanos, Capilla Sixtina.

La creación de Adán, es precisamente parte de la primera fase del segundo bloque de trabajo, caracterizado especialmente por los protagonistas mucho más masivos y grandes.

Entre las pinturas de Michelangelo esta es sin duda una de las más complejas y difíciles jamás realizadas por Buonarroti, para completarla definitivamente el artista tardó dieciséis días, comenzando a crear la escena a partir de la figura de Dios y los ángeles y luego pasar al fresco la figura de Adán.

La creación recibió inmediatamente un gran número de elogios y críticas positivas, que ya van a construir la fama inmortal que aún rodea a este fresco.

Estilísticamente, la creación de la Capilla Sixtina, representa uno de los puntos más grandes en la historia del arte moderno, Michelangelo eligió representar a Dios y a Adán un momento antes de tocarse, ambos con los brazos levantados.

La sugerente posición de los dos protagonistas, representados con los brazos extendidos y un momento antes de tocarse, representa de manera excepcional la fuerza de la chispa de la creación divina, que pasa de Dios a su "criatura", y esta última, refleja el mismo movimiento, despertando el poder de Dios.

Dios está suspendido a la derecha dentro de un nimbo apoyado por ángeles y querubines. A la izquierda, Adán yace en un prado con vistas a una ladera de hierba. El primer hombre está medio desnudo completamente con su brazo apoyado en su rodilla derecha. Su brazo derecho se apoya en el suelo y mantiene el torso levantado. Sus rasgos son los de un hombre joven.

Si nos fijamos en Adán, se puede observar que todo su cuerpo ha sido pintado al fresco de forma anatómica perfecta: desde las costillas del hombre hasta los músculos de los miembros: según las fuentes, Michelangelo podría haber realizado un ejemplo anatómico tan perfecto sólo gracias a las disecciones realizadas en el pasado a varios cadáveres en la Basílica de Santo Spirito de Florencia.

El cuerpo es fuerte y musculoso. Su pierna derecha está estirada a lo largo de la pendiente mientras que la izquierda está flexionada. Adán está representado de perfil y tomando vida observa en dirección a Dios mientras levanta su brazo izquierdo hacia Él. Dios lleva un vestido rosa claro y se representa tumbado a la izquierda y apoyado por ángeles. La larga barba y las canas son movidas por el viento. Un amplio velo púrpura en forma de riñón rodea a los ángeles y a Dios. Un fino tejido verde transparente está suspendido abajo y revolotea bajo el ángel que sostiene al Eterno. El encuentro entre Dios y Adán tiene lugar en un fondo carente de detalles.

La interpretación y el simbolismo de la Creación de Adán representa el nacimiento de la humanidad. Además, los personajes destacan de forma decisiva sobre un fondo claro y la escena se transforma en un claro mensaje icónico. Dios es apoyado como dicta la tradición por los ángeles y querubines, pero ellos asumen la apariencia de figuras humanas, adolescentes y niños. Sus cuerpos están representados con una masa real sólida. Su esfuerzo por apoyar a Dios también expresa un sólido realismo. Por último, sus rostros están extremadamente caracterizados y con diferentes expresiones.

La técnica del fresco consiste en aplicar el color directamente sobre el yeso recién aplicado y húmedo. De hecho, es necesario que la cal húmeda aún sea capaz de reaccionar con el oxígeno para crear el carbonato de calcio que protege los pigmentos de las agresiones del medio ambiente.

El color y la iluminación, tiene colores claros. Michelangelo creó entonces una iluminación selectiva en el grupo de Dios y los ángeles para crear una mayor profundidad. De hecho, algunos de ellos en primer plano presentan un claroscuro muy contrastado y están bien iluminados. Otros, en cambio, están parcialmente en la sombra y son menos notorios que los del fondo y la parte inferior izquierda.

La creación de Adán tiene lugar en un espacio que es en parte humano y en parte divino. De hecho, Adán está descansando en una ladera verde. Dios y los ángeles, en cambio, se acercan a la cima natural rodeados de una atmósfera diáfana e inmaterial. El grupo de figuras sagradas se colocan una al lado de la otra y en un piso.

La composición y el encuadre, Dios y los ángeles se insertan en el interior de la tela púrpura que toma una forma de riñón. Para algunos historiadores, el contorno se asemeja al de un cerebro humano. Además, Dios se estira hacia adelante descansando en una línea horizontal ligeramente oblicua. La línea comienza desde su pie derecho y llega hasta su dedo índice. Finalmente, el brazo de Adán continúa a lo largo de la misma línea que termina en su hombro derecho.