Es un período oscuro para la cultura italiana. Las consecuencias de las restricciones emitidas por el gobierno debido a Coronavirus son pagadas principalmente por el mundo editorial. La Asociación Italiana de Editores lanza un grito de alarma de los muchos operadores en el mercado editorial, ya que los últimos datos sobre la venta de libros son preocupantes. Según una estimación realizada por los editores, habrá alrededor de 23 mil títulos menos que se publicarán durante 2020 (que no podrían haberse abierto peor, debido al COVID-19). Menos títulos significan menos copias impresas y luego distribuidas. Desde un punto de vista económico, la pérdida ronda los 49 millones de euros. Franco Levi, presidente de la IEA (Asociación Italiana de Editores) lanza un llamamiento a la política para mostrar la debida atención al mundo de los libros. Recientemente, se han lanzado llamamientos desde varios lados para revivir la cultura, que aquí en Italia está experimentando uno de los períodos más oscuros de la historia. Los datos son claros: la crisis actual es literalmente abrumadora para los editores. De hecho, se estima que al 30 de marzo, el 64% de ellos han comenzado los procedimientos para obtener despidos o tienen la intención de hacerlo. Los libreros independientes también están preocupados, porque el mercado está visiblemente en dificultades y es posible que no tengan la fuerza para levantarse después de que haya pasado la emergencia. Al ser lugares de reunión, para las librerías no es posible imaginar que los clientes ingresen uno a la vez, como sucede en farmacias o quioscos. Estos datos sociales adicionales nos hacen reflexionar y arrojan un aura de incertidumbre más sobre el futuro.