La epidemia sanitaria en curso no permite organizar la clásica edición en presencia, con decenas de miles de turistas. No obstante, no faltarán citas para jóvenes y mayores"

Los eventos en presencia, los bloqueados el año pasado a causa del coronavirus, este año no fue posible organizarlos. Demasiadas incertidumbres, riesgos y dificultades organizativas. Espacio por tanto para una edición reducida, de necesidad, que entrará directamente en los hogares de los ciudadanos. Todo ello con la esperanza de que en 2022 sea posible volver a los clásicos eventos que atraen a decenas de miles de turistas y aficionados a Venecia.

Historia del Carnaval de Venecia
Comencemos con la interesante y también un poco "convincente historia del Carnaval de Venecia. Nació durante la Baja Edad Media y aparece en los primeros documentos escritos en el año 1000. La filosofía es la de pane et circense en la que el Dux de la época concedía 2 meses de fiesta al pueblo, para soportar mejor las convenciones sociales y la miseria. Con el paso de los años, la concesión se convierte en una institución y sustituye a las fiestas paganas (como las saturnales) entrando de lleno en el calendario religioso y en la agenda de la ciudad.

Durante el periodo de Carnaval, se rompen las convenciones sociales y cualquiera puede jugar a ser quien quiera, ocultando su verdadera identidad, filiación social y género, tras una máscara que suele cubrir todo el rostro.

Los años más increíbles y locos del Carnaval veneciano fueron los del siglo XX que Giacomo Casanova ha pintado maravillosamente en sus memorias. En aquellos años, el Carnaval se desarrollaba entre lujosas fiestas y bailes de máscaras, que proporcionaban el contexto adecuado para todo tipo de libertinaje. A lo largo de los años, la Serenísima se vio obligada a aprobar una serie de leyes para evitar que el Carnaval se convirtiera en una ocasión para que los delincuentes cometieran actos más o menos graves. Por lo tanto, se prohibió entrar en los conventos disfrazados, o llevar armas bajo los grandes mantos de los trajes de carnaval. Hasta que en los días del Carnaval quedó totalmente prohibido ocultar la identidad, por razones de seguridad.

El Carnaval veneciano resucitó en el siglo XX, aunque ya no sea una gran y liberadora juerga en la que se puede ser quien se quiera durante unas semanas. Hoy en día es una fiesta elegante y emblemática, en la que la laguna se vuelve aún más fascinante; poco ha quedado del antiguo ritual social, pero se mantiene el encanto, el misterio, la historia y los increíbles trajes tradicionales que se muestran en un entorno único.

La ropa del Carnaval de Venecia
Las máscaras y los trajes del Carnaval veneciano cuentan con una antigua tradición. La máscara era tan popular que ya en la época del Dux Foscari los artesanos que hacían máscaras se llamaban mascheri y en 1436 también tenían su propio estatuto. Las máscaras también se utilizaban en otros actos, durante las fiestas de la República y en los días de la Ascensión y de San Esteban. Cubrían el rostro del portador para ocultar completamente su identidad y su género, transformando la ciudad en un lugar único en el que las reglas sociales quedaban realmente trastocadas.
A lo largo de los siglos, la tradición ha sellado algunas máscaras famosas, que siguen estando de moda en el Carnaval de Venecia. A continuación, los tres más importantes:

La Baùta
Se trata de una de las máscaras más conocidas y que se sigue usando hoy en día, ya que es muy sencilla y versátil de usar. La máscara Bauta sólo cubre los ojos y la mitad de la cara, lo que permite hablar, comer y beber. Se lleva con una capa oscura llamada tabarro y un tricornio negro que se coloca en la cabeza por encima del tabarro.

La Moretta
Este era el disfraz favorito de las mujeres: una pequeña máscara ovalada de terciopelo oscuro cubría todo el rostro (se sujetaba con la boca a través de un pequeño botón) y se llevaba con un gorro y finas prendas y velos. El hecho de que fuera una máscara muda ayudaba a mantener el anonimato al entregarse a todo tipo de locuras sin distinguir entre hombres y mujeres.

La Gragna
Era la máscara que utilizaban los hombres para disfrazarse de mujeres. La máscara tenía la apariencia de un gato y se llevaba con ropa de campesino y una cesta en el brazo con un gatito.