Con 235.634 casos frente a 195.051 de la semana pasada, tanto por el ligero aumento del número de casos analizados (872.026 frente a 817.717) como por el incremento de la relación positivo/causa analizada (27% frente a 23,9%). Hubo un aumento del 41,1% en los casos actualmente positivos (590.110 frente a 418.142) y, en el frente hospitalario, hubo un nuevo aumento de los pacientes ingresados con síntomas (28.633 frente a 21.114) y en cuidados intensivos (2.971 frente a 2). 225); las muertes aumentaron en un 70% (2.918 frente a 1.712). En detalle, en comparación con la semana anterior, se registraron los siguientes cambios: muertes: 2.918 (+70,4%); cuidados intensivos: +746 (+33,5%); pacientes hospitalizados con síntomas: +7.519 (+35,6%); casos nuevos: 235.634 (+31%); casos actualmente positivos: +171.968 (+41,1%); casos analizados: +54.309 (+6,6%); total de hisopos: +121.410 (+9,1%).

"En la última semana -dice Nino Cartabellotta, presidente de la Fundación Gimbe- se confirma el aumento de más del 40% de los casos actualmente positivos, lo que se refleja en el número de pacientes ingresados con síntomas y en cuidados intensivos, con hospitales cada vez más cercanos a la saturación, así como en el número de muertes, que en la última semana superó los 2". En comparación con la semana anterior, en casi todas las regiones se observa una ligera disminución del aumento porcentual de los casos, que podría depender tanto del efecto de las medidas de contención introducidas a finales de octubre como de la saturación de la capacidad de ensayo, dado que los casos actualmente positivos siguen aumentando en todas partes. Particularmente preocupantes son las tasas de empleo hospitalario: en 16 Regiones se superó el umbral de saturación del 40% de las camas del área médica y en 11 Regiones se superó el umbral del 30% de los cuidados intensivos. Otro dato crítico en el manejo y evolución de la epidemia es el número de trabajadores de la salud infectados ya que "en los últimos 30 días -explica el Presidente- se produjeron 19.217 infecciones, frente a las 1.650 de los 30 días anteriores". Además del riesgo de brotes hospitalarios, en la RSA y en los entornos protegidos, el impacto en el personal de atención de la salud, que ya no cuenta con el personal suficiente y que se ha demostrado en la primera oleada, es preocupante". 

El seguimiento de GIMBE de la segunda ola fue objeto de una audiencia en la 12ª Comisión de Asuntos Sociales de la Cámara de Diputados el 10 de noviembre, donde el Presidente reiteró por primera vez la necesidad de poner a disposición todos los datos en un formato abierto, detallado e interoperable, recordando la campaña de datos #BeneComune. Luego señaló la criticidad técnica del actual sistema de vigilancia de la pandemia que informa las elecciones del Gobierno: desde la limitada puntualidad -debido al tiempo necesario para consolidar los datos y a los crecientes retrasos en la notificación por parte de las Regiones- que favorece la carrera del virus, hasta la calidad e integridad de los datos regionales, desde la complejidad técnica hasta el excesivo peso atribuido al índice Rt. 

"La asignación de colores a las Regiones -explicó Cartabellotta- se realiza utilizando dos parámetros principales: el escenario identificado por los valores del índice Rt y la clasificación del riesgo a través de los 21 indicadores del DM 30 de abril de 2020. Sin embargo, el valor de la Rt no es apropiado para informar decisiones rápidas porque, además de ser estimado sobre los contagios de hace 2-3 semanas, tiene muchas limitaciones". En particular, la Rt se estima sólo sobre los casos sintomáticos, alrededor de 1/3 del total de los casos; se basa en la fecha de inicio de los síntomas que muchas Regiones no comunican para el 100% de los casos, lo que resulta en una subestimación del índice; depende estrictamente de la calidad y la puntualidad de los datos enviados por las Regiones; cuando los casos son pocos, se corre el riesgo de sobreestimar la propagación del contagio. "En esta fase de dramático crecimiento de los contagios, rápida saturación de los hospitales y aumento de las muertes -concluye Cartabellotta- el sistema de vigilancia que informa las decisiones políticas según el Decreto del Primer Ministro del 3 de noviembre de 2020 no es un instrumento adecuado para la toma de decisiones. Es técnicamente complejo, sujeto a numerosas "medidas" institucionales, afectado por diversas estratificaciones reglamentarias, da un papel predominante al índice Rt que tiene muchas limitaciones y, sobre todo, fotografía una imagen de 2 a 3 semanas antes. En otras palabras, el uso del espejo retrovisor, en lugar de los prismáticos, ralentiza la oportunidad y el alcance de las medidas para contener la curva epidémica. Sin un cambio de rumbo inmediato en los criterios de evaluación y las restricciones correspondientes, sólo un cierre total podrá evitar el colapso definitivo de los hospitales y el exceso de mortalidad, incluso en los pacientes no COVID-19″.