Estoy conduciendo por la sugestiva Avenida Balboa de la Ciudad de Panamá.

Una fascinante cinta costera con modernos rascacielos en uno de sus lados. A la vez muchos jardines y parques, para el disfrute de peatones y usuarios, que limitan en la otra orilla con el Océano Pacífico. Al llegar cerca de Punta Paitilla, un visible letrero vial me indica VIA ITALIA.

Pues sí, la Avenida principal, llena de árboles y jardines, que accede a este elegante barrio residencial, con vistas al mar, lleva el nombre de Nuestro Hermoso País. Esto genera, ciertamente entre nosotros compatriotas, una cierta emoción.

Al embocar la calle, en el jardín central que divide los carriles de circulación, me encuentro un monumento modesto. Es un monolito revestido de mármol. En la cumbre se encuentra la estatua de bronce de la loba con Rómulo y Remo. El monolito está decorado en mosaico tricolor que forma el mapa de Italia.

En la base del monumento una placa de bronce nos recuerda el nombre de 16 conciudadanos distinguidos que en su época lo hicieron posible y en números romanos se lee 1966.

La historia dice que el monolito es obra de la Comunidad Italiana en Panamá. Para ser más precisos, del "Círculo Italiano" que formaba parte de la "Sociedad Italiana de Beneficiencia".

Corría el año 1965. Las relaciones entre Italia y Panamá estaban en su apogeo. De hecho, avanzaban las negociaciones, que luego, el 7 de octubre, darían a luz el "Tratado de Amistad, Comercio y Navegación entre Italia y Panamá".

Es el 26 de abril de 1965. El Consejo Municipal Capitalino, presidido por el Alcalde, Sr. Azael Vargasen, aprueba por unanimidad el Decreto que asigna el nombre de VIA ITALIA a la calle que rodea el nuevo distrito residencial de Punta Paitilla.

En la firma del acuerdo, además de las autoridades municipales de la capital, estuvieron presentes el Dr. Fernando De Luca y el Dr. Renato Guelfi de la Embajada de Italia en Panamá. Así como el Dr. Antonio Pirro de la Universidad de Panamá, y los Señores Andrea Lapadula, Salvador Ambrosino, Enrico Iovane, Antonio La Grutta y Raffaele Ciniglio, miembros de la Comunidad Italiana.

Se cuenta  la anécdota de que el Sr. Ciniglio, después del acto oficial, ofreció para todos los participantes un banquete en su famoso Restaurante "Capri".

Un grupo de compatriotas aprovecha entonces la oportunidad para erigir allí mismo, en Via Italia, un monumento en honor a los inmigrantes italianos que tanto han contribuido al desarrollo de este País.

El monumento fue diseñado y fabricado en Carrara, por Noel Cricca Marmoleria, gracias a la contribución monetaria de la Comunidad Italiana de Panamá.

La calle fue inaugurada oficialmente el 4 de septiembre de 1965.

Presentes para la ocasión las Autoridades Capitalinas y aquellas Eclesiásticas. Además, el Embajador de Italia en Panamá, el Conde Raffaele Clementi de San Miguel y varios miembros de la Colonia Italiana.

En las declaraciones oficiales de la inauguración, se hacen públicas las referencias al fuerte vínculo histórico entre las dos Naciones, y también al vínculo de gran amistad, ahora vigorizado por el nombre otorgado a esta nueva Avenida.

Para esa fecha, el barrio  de Punta Paitilla todavía estaba despoblado. El único edificio importante en las cercanías era el antiguo Colegio "San Agustin".

El monumento destacaba en aquel entonces mucho más que hoy en día, pues, ahora luce empañado por el tiempo y opacado por los grandes edificios.

A pesar de algunas restauraciones, que tuvieron lugar en años anteriores, encontramos un monumento bastante olvidado en la memoria de las nuevas generaciones, la comunidad y las autoridades. Esto debe hacernos reflexionar sobre la necesidad y la importancia de revivir este símbolo de 'Italia' en Panamá.

A más de 10.000 km de Punta Paitilla, en el renombrado barrio de Parioli, en Roma, encontramos una Calle que denominada "Panamá" se convierte en un símbolo de reciprocidad italiana hacia esta Nación Amiga.


La calle, que lleva el nombre del país interoceánico, se extiende entre la Via Salaria y la Avenida del Parioli, hasta la Plaza Hungría, pasando frente al Parque "Villa Ada de Saboya".

Se construye después de la Primera Guerra Mundial y es el resultado de la lotificación del Parque de "Villa de Heritz". Sobre ésta vía se asoman una serie de edificios dignos de ser admirados en un gran recorrido por la arquitectura de esta ciudad.

A lo largo de la Vía Panamá, en dirección a la Salaria, donde ahora se encuentra el Parque "Isac Rabin", todavía se puede observar la antigua muralla de "Villa Ada". A lo largo de esa pared corría el "Callejón del cañaveral" que lo separaba de "Villa de Heritz". 

La Vía, muy verde, como su "gemela" aquí en Panamá, cuenta con la presencia de varios cerezos japoneses, que en primavera tienen una floración corta pero espectacular, que da racimos rosados con un aroma intenso.  La historia dice que estos árboles fueron llevados como obsequio por el Emperador oriental Hiro Hito en su visita al Rey de Italia. Este último los donó a la ciudad de Roma, que los sembró en esta nueva calle cerca de la Residencia Real.  

Via Panamá, ciertamente más antigua que Via Italia, no se relaciona con fascinantes historias de inmigrantes y tampoco tiene un monumento que tal vez recuerde el Canal.

Probablemente  son pocos los panameños que por ella pasan y experimentan nostalgia y emoción. Sin embargo, son seguramente muchos los italianos que la recorren y que conservan lazos, afectos y recuerdos importantes, propios y de antepasados, vinculados a este País centroamericano.  

No tengo duda alguna que en Nosotros, los italianos residentes en Panamá, recorrer una o la otra Avenida, despertará siempre hermosos recuerdos, pero, sobre todo, un sentimiento de orgullo por una Gran Nación que nos ha dado orígen y hacia un País bondadoso, que nos ha acogido, desde hace siglos y se ha convertido en el hogar de nuestras Familias.

(Fotos cortesía de Domingo Lapadula)

Tags