Yo no puedo decir ser un verdadero inmigrante.

Cuando salí de mi tierra lo hice con las comodidades que lamentablemente no tenían millones de mis compatriotas. Otras razones, sin duda más mundanas y no seguramente la necesidad, fueron las que me llevaron al extranjero.

Sin embargo, como todos aquellos que dividen sus corazones entre la amada Italia y la nueva tierra, por lo general me encuentro hablando en un idioma extranjero pero soñando en tricolor.

Nuestros inmigrantes.

En los últimos treinta años de vida he conocido a muchos inmigrantes D.O.C. y les  aseguro, que a pesar de los variados lugares de origen y sus diferentes destinos, todos son hijos del mismo sufrimiento, hermanos de sueños y trabajo, cultivadores de esperanzas, una raza de emprendedores por naturaleza, grandes artistas del progreso  y apasionados amantes de Nuestra Patria.

En las serenas noches de tertulia transcurridas con Giuseppe, para los amigos cariñosamente "Peppino", él, que podría haber sido mi Padre, desplegaba con ojos brillantes, anécdotas interminables sobre su recorrido de valiente inmigrante.

Su historia, como la de muchos, comenzó al sur, en el Molise. Continuó en el norte, que lo vio como un joven soldado alpino y terminó cruzando el océano, en el sur de América.

Llegó lleno de entusiasmo a una tierra que le dio familia, amigos y un merecido bienestar. La que es hoy morada de su exequias y que amó profundamente, tanto como su Italia que nunca olvidó.

Nuestras comunidades de inmigrantes, en todo el mundo, están llenas de "Peppino".

El fenómeno de la emigración.

El pueblo italiano, sin duda, tiene la característica de ser un pueblo emigrante.

Las razones que obligaron a millones de ellos a abandonar Italia son históricas. A pesar de esto, cada uno de nuestros conciudadanos siempre ha albergado un gran amor por su tierra, y ha cultivado en sus descendientes el orgullo de ser sus hijos.

Los últimos años del siglo XIX fueron difíciles para Italia y marcaron el comienzo del gran éxodo masivo, la "gran emigración".

El fenómeno migratorio continuó con la incidencia de las guerras mundiales y por ello tuvo un ritmo sostenido hasta adentrada la década del ´60.

Desde entonces, millones y millones de italianos han abandonado, muy a su pesar, su amada tierra, para ir a trabajar y cultivar sueños en el extranjero.

Los emigrantes provenían de las zonas rurales del sur de Italia, pero no exclusivamente. Más bien jóvenes, que se fueron solos en la mayoría de los casos o cargaron con sus familias en otros, para escapar del desempleo y la pobreza. Se enfrentaron a cualquier trabajo, por difícil o arriesgado que fuera.

La tierra prometida.

Se esparcieron por todo el mundo, llegando incluso a países lejanos. De hecho, hoy en día, no hay lugar de la tierra que no cuente con antepasados italianos en su linaje.

América, ese nuevo continente de grandes espacios y cúmulo de oportunidades, descubierto hace muchos siglos por el almirante genovés Cristóbal Colón, se transformó en la tierra prometida.

Se convirtió en el sueño de muchos y el destino donde depositar una gran esperanza para un futuro mejor.

Dos naciones en este continente tienen el récord de haber atraído a la mayoría de los emigrantes italianos: Estados Unidos y Argentina. En ambos, nuestros compatriotas inmigrantes de los siglos pasados, han dejado una huella imborrable.

Argentina, una segunda Italia.

La comunidad italiana en Argentina es una de las comunidades extranjeras más representativas desde el siglo XX hasta la actualidad.

Jorge Luis Borges, el famoso escritor del país austral, dijo en una ocasión que "el argentino es un italiano que habla español".

Por su parte, el fil'sofo español Julian Maras no dudó en afirmar que Argentina era “la única República italo-española del planeta”.

La relevancia de la colonia italiana en Argentina, fue la razón por la que, a través de una ley nacional promulgada el 20 de septiembre de 1995, por el gobierno de Carlos Saúl Menem, se estableció oficialmente, el 3 de junio como el "Día del Inmigrante Italiano".

La fecha coincide con el nacimiento del prócer argentino, Manuel Belgrano (03/06/1770). Este era de ascendencia italiana, hijo de Don Doménico Belgrano, nacido en Oneglia (Génova).

Honores a los que emigraron a Panamá.

Panamá también tiene una notable comunidad italiana, que cuenta con orígenes de antiguos inmigrantes.

De hecho, la primera asociación en el istmo se remonta a 1882, la "Sociedad Italiana de Beneficencia". Resulta ser la segunda asociación más antigua de América Latina, después de la de Buenos Aires.

Nuestros ancestros inmigrantes fueron atraídos inicialmente por la construcción del Canal de Panamá y les aseguro que no tuvieron tarea fácil para ganarse un lugar de honor en el crecimiento de la que es ahora una nación moderna.

En memoria de aquellos y de todos nosotros, que hemos recogido y mantenido viva "la llama", abrazamos la iniciativa de establecer, en un futuro próximo, una fecha como "Día del Inmigrante Italiano".

Gracias Inmigrantes.

La mayoría de nuestros emigrantes tienen la nave en sus recuerdos. Los embarques masivos para emprender viajes interminables, rigurosos y hacia lo desconocido. En busca de algo mejor, con la única garantía de haber oído hablar de miles de ocasiones.

Dejaron atrás las preocupaciones, pero también los colores y sabores de la tierra de origen, los afectos, usos y costumbres, para poner muy poco en una maleta y llevar tanto en los recuerdos.

Les debemos crédito por haber expandido nuestra Nación en el mundo, a través de sus sufrimientos y sus esfuerzos. Haber colaborado tanto en el crecimiento de los países que le acogieron. Ser, desde fuera, el motor de la recuperación italiana. Haber difundido nuestras usos y costumbres, nuestra cultura y nuestros productos. Haber creado tantas familias hermosas en el extranjero y finalmente haber enaltecido el gentilicio italiano.

Para concluir, les propongo esta pieza musical, interpretada por el famoso Enrico Caruso. No sé si en Ustedes causará el mismo efecto, pero en mi causa nostalgia. Su título"De vuelta a Surriento" me hace pensar en el deseo de repatriar que en silencio se cultiva en el corazón de tantos emigrantes.

En honor a nuestros connacionales inmigrantes, hacemos llegar a todos nuestras Felicitaciones en esta fecha memorable.