Los italianos somos un pueblo cosmopolita. Nuestros compatriotas desde siempre han estado en todos partes a lo largo y ancho del mundo. Tal condición nos ha hecho agradecidos y solidarios con los países que nos acogen y con los que nos hemos compenetrado. Esta característica nuestra sale a la luz cada vez que las circunstancias se vuelven graves y requieren brazos extendidos que puedan amainar la contingencia.



Con la llegada del Covid-19 no hubo excepción y la Comunidad Italiana en Panamá dio un paso adelante con diversas iniciativas de voluntariado. Reportamos tres ejemplos, entre aquellas que han surgido de singulares  empresarios italianos, que dentro de su pequeño entorno sintieron la necesidad de hacer el gesto que puede marcar la diferencia.



En ciudad de Panamá, los esposos Rosa La Spisa y Corrado Bonvicini, provenientes de Reggio Emilia, junto con sus socios, Davide Danisi, de la ciudad de Bari y Marco Carlesso originario de Novara, cuentan ya con ocho años, aproximadamente, de estadía en este País.



Ellos son los propietarios de la cadena de restaurantes

CIAO RAGAZZI

donde se honra la cocina italiana. Estos connacionales han emprendido una noble iniciativa para recolectar, en sus instalaciones, alimentos duraderos y artículos de higiene. Lo recabado se distribuye en donación a organizaciones benéficas de la capital, como la “Fundación Comedor Infantil Barrio 507" y "Solidaridad Activa Panamá".



Para la recolección de los productos "nuestros Muchachos”, además de su propia contribución, cuentan con la generosa colaboración de personas individuales y proveedores, panameños y especialmente italianos, que se han unido a esta apreciada iniciativa. Gracias a este proyecto muchas personas necesitadas disfrutarán del alivio que, en la situación crítica actual, sólo te ofrece una mano amiga.



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Aproximadamente a ciento veinte kilómetros hacia al interior, está Filippo Mastoro, originario de la ciudad de Spoleto en Umbria, empresario del sector  turismo y catering, también desde hace varios años residente en Panamá. Es el propietario de

NICO'S BEACH

, un bonito restaurante y bar frente a la playa en Río Hato.



A pesar de la parada obligada, él y su equipo se remangaron la camisa y se dispusieron a cocinar para donar comidas a la comunidad de Farallón. Con este gesto se ha puesto un plato en la mesa de muchas familias en este momento de mayor necesidad.



A lo largo de la Vía Interamericana, llegando a Santiago, nos encontramos con Federico Neri, nacido en Bolonia pero friulano de corazón. Desde hace catorce años vive en este País y desde 2009 dirige el hotel de estilo ecolodge, de su propiedad, el

VISTA LAGO

.





El cierre temporal del establecimiento al turista, lo convirtió en el lugar ideal, inmerso en la naturaleza, para satisfacer las necesidades de otros huéspedes. Así, con la visita del Viceministro de Salud en el sitio el 28 de marzo, Federico puso a disposición del Estado todo el hotel para acoger a los pacientes de COVID-19 de Santiago, que requieren aislamiento de cuarentena.



Su gesto plausible ha permitido liberar muchas camas en los hospitales locales para los enfermos en estado crítico.


Cuando le pregunté a Federico, qué lo inspiró a participar en un gesto tan altruista, la respuesta fue simple, genuina y ciertamente refleja el sentimiento colectivo: "Si en estos momentos no piensas en los demás, ¿cuándo tienes que hacerlo?"