Además del aporte al motor productivo, a la ciencia, la cultura, gastronomía, a la educación y al deporte que significó esta masiva oleada inmigratoria a la región, estos millones de italianos e italianas inmigrantes fundaron más de 2.500 sociedades de beneficencia, centros culturales, deportivos, bibliotecas, escuelas teatros y hasta hospitales. Esta extensa red institucional cobijó a millones de inmigrantes italianos y también prestó, y presta aún, servicios a toda la comunidad en general.

Estas instituciones siguen trabajando en la difusión de la cultura, tradiciones e idioma italiano con gran esfuerzo gracias al trabajo voluntario de inmigrantes y sus descendientes, estos últimos ya en su mayoría. Latinoamérica y el Caribe desde hace más de 60 años no reciben gran cantidad de inmigración italiana como lo fue a fines del siglo XIX y hasta mitad del siglo XX. La comunidad italiana en la región está compuesta mayoritariamente por descendientes de diversas generaciones que con gran amor a sus raíces siguen trasmitiendo los valores, la cultura y las tradiciones de la “terra madre”.

Cuando las instituciones representativas de inmigrantes nacieron, fueron un punto de encuentro de toda la comunidad donde las familias asistían a realizar actividades varias. Hoy en día existen otros medios de entretenimiento, educación y acceso a servicios. Las tecnologías en la comunicación achicaron distancias y hoy podemos acceder a una receta tradicional napolitana, un capítulo de la Divina Comedia del Dante o recorrer virtualmente en Coliseo o los Bronces de Riace en Reggio Calabria desde nuestro celular.

El gran desafío de miles de dirigentes de instituciones es seguir contagiando el espíritu y el entusiasmo que tuvieron sus fundadores para que las nuevas generaciones descendientes de valientes inmigrantes se interesen en llevarlas adelante. Desde ya que el desafío es complejo, pero a su vez mágico. Las personas afortunadas que vivimos gran parte de nuestra vida en una Sociedad Italiana, en un Comitato Dante Alighieri o en un centro regional, damos fe del aporte a nuestra formación profesional y sobretodo personal. Las instituciones son escuelas de valores y toda persona que pasa por ellas no sale siendo la misma. La solidaridad, la amistad, el trabajo en equipo, el eterno amor de nuestros inmigrantes por la “terra lontana”, son todos valores que se respiran en sus centenarias paredes.

¿Como atraer el interés de las y los jóvenes de origen italiano en las instituciones? Desde ya no hay una receta mágica o una única respuesta. Creo que como punto de partida las instituciones deben ser verdaderos puentes culturales, turísticos y comerciales entre Italia y los países de acogida. La mirada de la nostalgia hacia la tierra dejada por nuestros padres y abuelos es parte de nuestra identidad indiscutible, pero se debe dar paso también a una visión estratégica de relaciones con la actual Italia, una potencia mundial donde el diseño, la moda, la industria, el turismo, el deporte y su gastronomía son sellos de calidad internacional. La vida institucional de los italianos en el exterior debe ser capaz transformarse y generar espacios de apertura a las nuevas generaciones, escuchando sus intereses y generando alianzas estratégicas con sectores público y privados de Italia. También es importante reflexionar sobre como acercar a los actuales inmigrantes italianos, en su mayoría jóvenes profesionales y emprendedores, a la vida activa de las instituciones.

El impacto sanitario, social, económico y cultural del Covid-19 en la región es alarmante. Las instituciones no son ajenas a esta realidad y las medidas de distanciamiento social y cuarentenas generó cierres prolongados de sus actividades y sus formas de financiamiento. Pero como toda crisis además de desesperanza, trae oportunidades. De esto sabían y mucho nuestros inmigrantes que luego de vivir guerras, pobreza y exclusión formaron nuevas vidas llenas de paz y esperanza en tierras lejanas. Ese espíritu de cambio y progreso es el que se debe recuperar para salir adelante y fortalecer las instituciones italianas para que sigan siendo un faro de la cultura italiana en el mundo.
 
*Julio Croci Fue presidente de la Confederación de Federaciones Italianas en Argentina, fundador del Grupo Nuevas Generaciones de Origen Italiano, Consultor de la Región Calabria y Presidente de la Federación de Asociaciones Calabresas en Argentina. Es miembro del Comitato Dante Alighieri de Buenos Aires y miembro de la Accademia Italiana del Peperoncino. Actualmente trabaja para la Organización Internacional para las Migraciones en Panamá.

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