El istmo de Panamá desde  la época de la conquista hasta nuestros días se ha caracterizado por ser un país de transito en el cual miles de extranjeros por su posición privilegiada llegaron para quedarse y entremezclar sus culturas, credos y tradiciones dando como resultado lo que hoy conocemos como "Panamá, Crisol de Razas" haciendo de Panamá un país con una población tan heterogénea y cosmopolita que nos diferencia de los países de la región. Entre los muchos inmigrantes, de diferentes latitudes del mundo, Italia fue uno de los países que mayor impacto, desde hace más de un siglo, ha tenido con su participación social, económica y cultural en el desarrollo y crecimiento económico del país.   Gracias a esa fuerte migración italiana en el año de 1882, un 10 de diciembre específicamente , en la residencia del Sr. Pedreschi, se conformó lo que hoy día conocemos como la Sociedad Italiana de Beneficencia con la participación de 37 italianos residentes de la época en el Istmo. La misma se constituyo con la idea, en principio, en ayudar a aquellos connacionales que al haber llegado a Panamá por los trabajos del Canal se vieron afectados por las enfermedades de la época y muchos necesitaron asistencia médica y/o económica. Igualmente, la idea surgió también para crear un lugar de encuentro entre la comunidad italiana residente de ese entonces en donde pudiesen mantener vivas sus raíces, sus tradiciones y su idioma, siendo su primer presidente el Sr. Oreste Badio. La presencia italiana se fue destacando en las diferentes esferas. Por ejemplo en el ámbito de la Educación. En 1914 se fundó la primera escuela italiana con el fin de educar en la lengua materna a los hijos de inmigrantes, pero dicha escuela solo duró dos años. Tiempo después se crearía el Instituto Italiano Enrico Fermi de la familia Cermelli, la Sociedad Cultural Dante Alighieri y la Academia Italiana. Así como también podemos mencionar los cursos de la lengua italiana que hoy en día se siguen impartiendo, en la Sociedad Italiana de Beneficencia, para cientos de panameños deseosos de aprender la lengua italiana por motivos diversos.  Como dato curioso de la presencia italiana en el Istmo cabe destacar que el primer Rector del Instituto Nacional de Panamá (primer colegio oficial del país creado el 25 de abril de 1909) fue Justo Facio, quien fuera descendiente de Italianos. En las Artes contamos con datos históricos desconocidos por muchos. El precursor del ballet en Panamá fue Amilcare Brancale, quien trajo a la primera compañía de ballet y a la famosa bailarina rusa  Anna Pavlova quien debutó en el Teatro Nacional. En los años siguientes , Alfredo Graziani, famoso tenor italiano, fue contratado para cantar en el Teatro Nacional, decidiendo establecerse en Panamá. Graziani obtuvo del gobierno nacional un piano y un local, así constituyo la Escuela de Música. En 1926 fundó la Escuela Nacional de Opera y con elementos locales estrenó dos óperas en una noche. Esta Institución llevó a escena óperas durante 12 años. En lo referente a la arquitectura aparece en los anales de la historia que proclamada la República de Panamá en 1903, el Presidente Manuel Amador Guerrero contrato los servicios del arquitecto italiano Gennaro Ruggieri para que diseñara los planos del Teatro Nacional y del Palacio de Gobierno (hoy Ministerio de Gobierno y Justicia), obras que se culminaron en 1908. Posteriormente, en 1910, Ruggieri volvió a ser contratado por el gobierno nacional, esta vez por el Presidente Pablo Arosemena, para diseñar el Palacio Municipal, el Instituto Nacional y otros edificios de arquitectura neoclásica, considerados en la actualidad como obras invalorables de nuestra historia republicana. Sin embargo, los aportes arquitectónicos de los italianos en nuestro país se remontan al siglo XVI, cuando el Rey de España designó al ingeniero militar Giovanni Battista Antonelli, oriundo de Roma, para construir las fortalezas que debína defender Nombre de Dios, y bajo su dirección se erigieron los castillos de San Felipe y San Lorenzo, Santiago de la Gloria, San Cristobal y San Jeronimo, estos últimos en Portobelo. En el ámbito político, hoy en día es fácil reconocer a los gobernantes panameños con ascendencia italiana que ocuparon importantes puestos en las diferentes jerarquías gubernamentales, llegando a tener cuatro presidentes con raíces italianas. Son ellos Rodolfo Chiari (1924-1928), su hijo Roberto F Chiari (1960-1964), el Dr. Nicolas Ardito Barletta (1984-1986) y  Ricardo A. Martinelli B. (2009 - 2014). Gracias a la presencia italiana en Panamá podemos encontrar descendientes de italianos por sus apellidos en todas las esferas económicas del país, lo cual es indicativo de que ha habido asentamientos familiares en diferentes partes del país desde hace muchos años. Algunos datan de la época de la construcción del Canal, otros, sobre todo de los años 30, 40 y 50 cuando se vio el efecto migratorio de miles de italianos, sobre todo del sur de la península, que buscando un porvenir más prometedor en América, en su paso por Panamá, decidieron quedarse y fundar sus bases. De esos italianos, hoy día, siguen vivas sus raíces en sus descendientes de los cuales podríamos mencionar a los Marotta, Martino, Spirito, Bonadies, Mangravita, Vaccaro, Alessandria, Pardini, Grisolia, Mastellari, Borace, Melillo, Viggiano, Spadafora, Cardone entre otros. En el interior dando fruto a hombres y mujeres que hoy en día son reconocidos como profesionales en las diferentes áreas agricultura y ganadería o bien por su similitud del paisaje a sus lugares de origen: En Veraguas se asentaron los Vannucci, Palavicini, Paladino, Gallostra, Stecco, Matteo, Petrocelli, Virzi, Melillo, Aloi, Torrazza, Martinelli, Della Togna, Camarano, Gargano, Vernaza, Capelli, Giono, Pardini y Ferrari. En Cocle  se asentaron los Chiari, De Bello, Venutolo, Lizacale, Stanziola, Pedreschi, Borace, Strochia, Bernachina, Salerno, Visuetti, Luzzi y Tortorella.  En Los Santos los Ardito Barletta, Severino, Epifanio, Contini, Campodonico, Oliva, Perina y Graselli. En Herrera los Tempone, Spadafora, Audia y Salerno. En Darien Campagnani, Menlia, Repetto y Cugliolo. Por eso siempre se ha comentado que al pensar en 10 apellidos en Panamá por lo menos uno es de origen italiano. Ya en la actualidad muchas de estas familias con tres y cuatro generaciones se encuentran esparcidas por todo el territorio panameño. Hoy en día la situación política de algunos países ha generado un nuevo boom migratorio de una nueva corriente de empresarios italianos, lo que ha generado un censo de más de 10 mil registrados en la Embajada Italiana en Panamá. Finalizo no sin antes dar gracias a mis ancestros, mis bisabuelos Giovanni Martino y Teresa Bonifatti, los cuales, al igual que muchos otros connacionales, llegaron al Istmo a principio de siglo con el mismo común denominador de la mayoría de los italianos que llegaron y siguen viniendo a Panamá y que vieron oportunidades en un país que les abrió los brazos incondicionalmente para hacer de el su segunda patria.