Sucedió en el Museo Gypsotheca Antonio Canova en Possagno, en el norte de Italia por querer hacerse una autofoto. En la galería constataron mediante el vídeo del circuito interno de vigilancia, que la persona se sentó en la escultura de Paolina Bonaparte provocando que se rompieran dos dedos de sus pies, y luego salió del museo con prisa sin informar el hecho.

La estatua realizada en 1804 por el escultor y pintor Antonio Canova, es un retrato mitologizado de la hermana de Napoleón Bonaparte. Este invaluable patrimonio italiano representa historia y cultura que debe transmitirse a futuras generaciones, por lo que su resguardo es vital.

En todo el mundo se han visto imprudentes casos que hacen todo lo posible por lograr un original u osado selfie, incluso algunos costando vidas. Hay una cultura hedonista intentando saciar un voraz apetito por las tendencias de exhibirse o hasta por presión social y por ello nos preguntamos, ¿cuál será el límite para este tipo de actos?

El museo ya está realizando las debidas acciones para que la justicia se haga valer, junto a diligentes trámites para una próxima restauración de la obra, aunque se desconoce si se logrará responsabilizar al autor de lo sucedido.