Este año el Día del Trabajo nos llega en circunstancias muy especiales.

El coronavirus ha congelado la economía mundial y hasta ahora, además de las 200.000 víctimas, ha sumado 56 millones de desempleados. Una verdadera tragedia para el trabajo.

Por otra parte, la distancia social ni siquiera permite que los desfiles de rigor en esta fecha se lleven a cabo de manera responsable.

El sagrado derecho a ser productivo ha sido eclipsado por el derecho colectivo a la salud y se enfrentan a un duro desafío pulso a pulso. Parecería que en la actualidad no se puede obtener más de uno sin sacrificar el otro.

En este momento hay una gran preocupación que embarga a muchos y es el riesgo de fallecer de hambre antes que de coronavirus.

La problemática del trabajo hoy está más en vigor que nunca. Es sin duda un tema cotidiano de todos los gobiernos en el mundo.

No nos queda sino confiar en las instituciones y tratar de resistir hasta el final de la emergencia. Somos conscientes de que la siguiente fase será de verdadera reconstrucción. Así que vamos a tener que poner todo nuestro mayor esfuerzo en el trabajo para conseguir que el país salga adelante.

Como sea, en este momento histórico y sui generis, sentimos el deber de dedicar el 1 de mayo a todos aquellos que "se han detenido", sacrificándose  para garantizar que la salud de millones de personas pueda ser salvaguardada.

A todos esos héroes desconocidos y ángeles sin alas, que cada día corren grandes riesgos y están ocupados en el frente de la emergencia, en el campo de la salud, la seguridad y los servicios públicos.

A todos aquellos que han aprendido y aceptado trabajar de forma remota, con limitaciones o en situaciones difíciles, para asegurar que el resto no se pierda y que se pueda recuperar pronto la normalidad.

De parte de Nuestra Comunidad Italiana en Panamá, queremos hacer llegar a todos ellos y a nosotros mismos, el más sincero agradecimiento.

Felicitaciones en el Día del Trabajo.