Aunque pueda parecer extraño, definir la figura del padre es mucho más complejo que conceptualizar la materna.

La madre es amor, cuatro letras que dicen todo y no hace falta agregar más. Así como a ella se asocia el cariño, la ternura, la dedicación y la comprensión, con el padre se asocia básicamente el respeto. Y ya aquí comenzamos a dudar si se lo ha ganado por amor o es simplemente el temor que se le tiene a la autoridad.

¿Sigue siendo el rey?

En la gran mayoría de las sociedades el padre es quien define la estirpe, pues el apellido se transmite de padre a hijos.

Hasta más allá de la mitad del siglo XX, la última palabra, al menos oficial, en la casa correspondía al padre. Representaba la jefatura de la economía y las finanzas del hogar, la última instancia de decisión, el garante del orden. Su repentina ausencia, voluntaria o accidental, causa grandes desavenencias en muchísimas familias.

Hoy en día algunas cosas han cambiado pero, especialmente en ésta fecha, se recuerdan viejas tradiciones, usos y costumbres y el padre vuelve a ser el rey de la casa, al menos por un día.

El malo de la película.

Era y es todavía el candidato favorito para ocupar el rol del malo de la película. Sobre todo cuando es un padre ausente. Sí, porque además se ven y se verán todavía muchos hogares sin padre mientras que casi ninguno sin madre.

Este es quien se aleja, físicamente, de los hijos cuando la relación de pareja fracasa. Al padre es a quien el tribunal casi siempre niega la custodia de los menores. Papá es quien deberá acostumbrarse a visitarlos con horarios y fechas en el calendario.

Tantas formas de ver a papá.

Las facetas del padre son infinitas. Mientras a la madre todos la vemos bajo un casi idéntico patrón, no sucede lo mismo con el hombre de la casa.

Por ejemplo, Domingo le teme como a un Dios. al punto que jamás pudo tutearle. Aunque en el fondo lo ame, el

respeto jerárquico impera entre ellos.

En el caso de Luis es una incógnita. Asocia a ese hombre simpático, que encuentra de vez en cuando, más con un puntual cheque de fin de mes que con un papá.

Para Carlos su padre es un ídolo. Admira su espíritu luchador, sus logros, aun cuando se siente opacado y quisiera ser considerado más por lo que es y no por ser el hijo de quien es.

En mi caso solo voy a citar una anécdota que me quedó impresa en tercer grado del colegio. La maestra nos puso a elegir una entre tres dedicatorias por el día del padre: bello como el sol, fuerte como el roble, bueno como el pan. Fue difícil elegir una porque para mi Él era las tres. Muchos años después, luego de su muerte, me di cuenta que nunca se lo llegué a confesar.

El padre es muchas veces el primer y eterno gran amor de sus hijas. Estas crecen idealizando ese hombre que sólo la muerte algún día les arrebatará. Ese caballero incapaz de abandonarlas y que siempre las tratará como la niña de sus ojos.

Más difícil de lo que parece.

Contrariamente a cuanto se pueda uno imaginar, son bastantes los casos en los cuales algunos  padres han tenido que jugar también el rol de madres. Me consta, por ejemplo, que Rafael creció al lado de su padre, Gilberto, tal cual el guion de la película “En busca de la felicidad” de Will Smith.

Su vestir, su alimentación, su formación educación y profesional exitosa, la cura de sus tristezas y la celebración de sus triunfos, llevan un sello exclusivamente paterno.

Cuán difícil es ser padre, pues tu papel no lo tienes asegurado, ni partes con beneficios institucionalizados. Debes labrar un camino en el cual hay que balancear autoridad, amor y respeto; ejemplo y principios; fuerza y comprensión. De ti se espera mucho y se tolera poco.

Sin embargo el padre es de carne y huesos. Siente y sufre igualmente por sus hijos y se alegra y enorgullece de sus éxitos.

Más esencia y menos apariencia.

Dígase lo que se diga, el padre es pilar del basamento familiar. No es sustituible y su ausencia, de toda índole, se resiente. Los hijos lo miran como un guía, su comportamiento es ejemplo y puede hacer la diferencia en la loable tarea de criar mujeres y hombres buenos y valiosos.

Aprovecho la ocasión para hacer un llamado a la paternidad basada en la esencia y no en la apariencia. Para ello me permito utilizar la acertada letra del cantautor italo-venezolano Franco De Vita, de su canción “No basta”:

“No basta que de afecto tú le has dado bien poco.
Todo por culpa del maldito trabajo y del tiempo.

No basta comprarle todo lo que quiso comprarse.

El auto nuevo antes de graduarse. Que viviera lo que tú no has vivido.

 No basta con creerse un padre excelente.
Porque eso te dice la gente, a tus hijos nunca les falta nada”.

Felicitemos hoy a todos esos Padres que luchan incansablemente por cumplir con su labor. Invitemos a aquellos que, por uno u otro motivo, no han tenido éxito, a no abandonar la senda.

“Feliz Día del Padre”.

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