Este año, casi 8 de cada 10 italianos celebrarán el lunes de Pascua en casa, mientras que sólo un 2% lo pasará de viaje. Esto es lo que se desprende de una encuesta realizada por SWG para Assoturismo Confesercenti con motivo de las vacaciones de Semana Santa. En concreto, para pasar el lunes de Pascua en su residencia estará el 76% de los italianos -el 78% en las regiones del sur de Italia y las islas-, a lo que se suma un 2% que lo pasará en una segunda vivienda de su propiedad. En contra de lo que se suele decir, será sin duda un lunes de Pascua "con tus padres" más que "con quien quieras": el 11% pasará el día en casa de familiares, mientras que a casa de amigos, de media, irá sólo el 3%, porcentaje que se eleva al 6% en las regiones del noreste. Sin embargo, los días festivos se desvirtúan para todos: a nivel nacional, sólo un 2% pasa el lunes de Pascua en la carretera, porcentaje que oscila entre el 6% registrado en el noreste y el 1% de las regiones del sur. Un "efecto restricción" en los viajes que también afecta a la próxima temporada de verano. Tanto es así que las reservas, que habían dado algunas señales de vitalidad a principios de año, sobre todo para los destinos costeros, se han detenido por completo: aunque el 44% de los italianos quiere organizar unas vacaciones para este verano, sólo el 5% afirma haber reservado ya.

"SALVANDO EL VERANO". Pero a esto se une otro 17% -unos 6 millones de personas- que querrían reservar pero están esperando a ver cómo evoluciona la situación. "Era obvio que las restricciones anularían la dimensión turística del lunes de Pascua. Lo preocupante, sin embargo, es que la incertidumbre generada por la prórroga de última hora de las restricciones está contagiando también al movimiento veraniego", explica Vittorio Messina, presidente de Assoturismo Confesercenti. "Necesitamos un plan para salvar el verano: necesitamos inversiones en vacunas y en la seguridad de las zonas turísticas, pero también una cronoprogramación clara y un plan de reinicio. No podemos permitirnos el lujo de perder la temporada turística de verano: sería un golpe del que el sistema turístico italiano, ahora en su 14º mes de crisis, difícilmente se recuperaría.