En el período posterior al cierre, en Italia como en el resto del mundo, el uso del transporte público y los servicios compartidos o flexibles se ha derrumbado, mientras que el uso de los automóviles privados como principal medio de transporte ha aumentado, pero también se ha extendido el hábito de viajar en bicicleta, en scooter o a pie. Esto fue destacado por BCG, líder mundial en consultoría estratégica, en la encuesta "Cómo moldeará el COVID-19 la movilidad urbana", en la que participaron 5.000 habitantes de las principales ciudades de los Estados Unidos, China y Europa occidental (Italia, Francia, Alemania, España y el Reino Unido) para comprender las nuevas prioridades de los viajes urbanos. Después del cierre, el 37% de los italianos dicen que usarán el transporte público mucho menos que antes, prefiriendo en su lugar el coche, la bicicleta o caminar. Los italianos son los segundos países encuestados (después de los chinos) por utilizar su coche privado como principal medio de transporte y los terceros (después de los chinos y los EE.UU.) por su interés en comprar un coche. Sin embargo, a mediano plazo el medio que gana es la bicicleta: en los próximos 12 a 18 meses, tal vez también gracias a los recientes incentivos a la compra, una cuarta parte de los italianos utilizará dos ruedas más que en el pasado para desplazarse por la ciudad (en primer lugar junto con países como Alemania). Durante el cierre, el uso de casi todos los medios de transporte se redujo en un 60% en Europa, EE.UU. y China. Al igual que en Italia, la bicicleta privada y la marcha a pie fueron los medios de transporte preferidos por los ciudadanos de todo el mundo, que disminuyeron del 21% al 59%. El uso compartido de bicicletas también se ha utilizado ampliamente en los Estados Unidos y China, gracias a la oferta de bicicletas higiénicas a precios más bajos, mientras que en Europa esta modalidad ha visto una disminución de la demanda. Al mismo tiempo, los viajes en coche privado se derrumbaron durante la primera fase de la crisis: en los Estados Unidos, el número de kilómetros recorridos por los vehículos se redujo en más del 65%, llegando a -80% en algunos estados a principios de abril. Tras la reapertura en casi todos los países del mundo, las opciones de transporte han experimentado profundos cambios. Más de la mitad de los entrevistados se declaran muy atentos a la distancia social y a la limpieza, buscando formas de viajar sin contacto con otras personas. Los chinos parecen más dispuestos a usar el transporte público que los europeos y los americanos. En general, después de la fase de cierre, entre el 40% y el 60% de todos los países muestran una disposición a utilizar el transporte público con menos o mucho menos frecuencia, a preferir caminar, andar en bicicleta o su propio coche. Lo mismo ocurre con otros modos de movilidad compartida, como el coche compartido, que se utiliza con menos frecuencia pero sin grandes descensos como en el caso del transporte público. 

En Panamá se promueve el uso de la bicicleta para cuidarse del Covid-19.

La Federación Panameña de Ciclismo (FEPACI) impulsa la primera parte del proyecto ‘Educación Vial, Comunicación y Actualización del Reglamento de Tránsito’ con el fin de promover la creación de bici-carriles integrados en las calles de la ciudad capital y otras partes del país.
Paola Carretero, Directora de Comunicación de la Federación Panameña de Ciclismo, y líder del movimiento ‘Panamá en Bici’, indicó que el transporte en bicicleta ayudaría a evitar contagios de COVID-19, además de ser beneficioso para la salud y el cuidado del medio ambiente. Indicó que la creación de ciclo-carriles ayudará a las personas a llegar a sus casas u oficinas seguros. Para Carretero ahora más que nunca es el momento de promover que la gente se mueva en bicicleta, e instó a que las mismas empresas deben flexibilizar un poco el protocolo de vestimenta para alentar a sus empleados o colaboradores a transportarse en bici. “El transporte colectivo se va a reducir hasta en 40%, debemos evitar los contagios, además de eso hay que pensar en las personas que ganan salario mínimo, que después de esta situación van a estar bastante limitadas económicamente para tener el gasto fijo en transporte público o en taxi”, acotó.

Por su parte Juventino Quiroz, alcalde de la bicicleta en la ciudad de Panamá y líder del Movimiento Ciclistas en las Calles de Panamá comenta que se esta impulsando un proyecto que incluye 76 kilómetros a lo largo de avenidas principales como Domingo Díaz, Ricardo J. Alfaro (Tumba Muerto), Simón Bolívar (Transístmica) y Calle 50 para la habilitación de ciclocarriles emergentes o temporales, cuyo objetivo es segregar un espacio de la calle para que los ciclistas puedan trasladarse en un espacio seguro.

El objetivo es conectar los flujos de personas desde Panamá Este, Panamá Norte y San Miguelito a través de ciclocarriles con el centro de la ciudad capital, donde se complementaría con una ramificación en avenidas como Justo Arosemena, Avenida Cuba, Ramón Arias y Vía Brasil, tomando como referencia el trabajo realizado en la ciudad de Bogotá, Colombia.
Los 76 kilómetros de ciclocarriles estarían distribuidos de la siguiente manera: Avenida Ricardo J. Alfaro, con 10.0 km; Avenida Simón Bolivar, 14.0 km; Vía España, 9.0 km; Avenida Punta Pacifica, Vía Brasil, Avenida Ramón Arias, Avenida Paical y Avenida Juan Pablo II, 5.4 km; Avenida Cincuentenaro, Via Israel y Avenida Balboa, 15.2 km; Calle 50, 8.2 km; Manuel Espinosa Batista, 11.2 km y Avenida Domingo Díaz, 3.5 kilómetros.

"Siempre que sea posible, considere andar en bicicleta o caminar: esto proporciona distancia física mientras ayuda a cumplir con el requisito mínimo para la actividad física diaria, que puede ser más difícil debido al aumento del homeoffice y el acceso limitado al deporte y otras actividades recreativas", informó la OMS.