Pero no a EE.UU. ni a Rusia.

Tras un largo enfrentamiento, los miembros del Coreper (Comité de Representación Permanente), que reúne a los embajadores de los países miembros de la UE, encontraron en Bruselas, a última hora de la tarde de ayer, la plaza sobre cómo se reabrirán las fronteras no comunitarias en la fase actual de la emergencia sanitaria mundial. La decisión es permitir la entrada de los ciudadanos de catorce naciones externas, a partir del 1 de julio. Los países de los que se podrá llegar a la Unión son Australia, el Canadá, Corea del Sur, el Japón, Nueva Zelandia, Rwanda, Tailandia, el Uruguay, Argelia, Marruecos, Túnez, Georgia, Montenegro y Serbia. Por el momento, Gran Bretaña sigue siendo considerada un Estado Miembro en este frente. La lista deberá estar terminada al final de la tarde de hoy, ya que algunas capitales han pedido más tiempo para un examen más profundo de la cuestión. La "lista de entrada" puede ser revisada de acuerdo con la cambiante situación epidemiológica, pero en este momento las exclusiones de los Estados Unidos, Rusia, Israel, Turquía y Arabia Saudita están causando un gran revuelo. Además, el virus es particularmente activo en estos países y no es sorprendente que la UE haya decidido ser cautelosa. Los viajeros de China serán admitidos en Europa, pero con la condición de que Beijing respete el principio de reciprocidad. Por el momento, sin embargo, esto no parece probable, al menos a corto plazo.