Secuestrado por "desconocidos" en la obra donde trabajaba en Haití. Giovanni C., de 74 años, ingeniero, estaba en el país por cuenta de la empresa constructora Bonifica Spa, con sede en Roma: trabajaba en la construcción de una carretera.

El secuestro, que tuvo lugar esta mañana, se produjo presuntamente con fines de extorsión, según la información filtrada esta tarde. La noticia fue confirmada por la Farnesina. La Unidad de Crisis del Ministerio se activó inmediatamente y está siguiendo el caso en conjunto con otras articulaciones competentes del Estado, con la Embajada de Italia en Panamá y el cónsul honorario en el lugar.

En el momento del secuestro, junto al compatriota había también otro técnico, cuya nacionalidad aún se desconoce, qué podría haber sido también secuestrado, aunque no hay confirmación de ello. El secuestro, dijo el embajador italiano en Panamá, Massimo Ambrosetti, contactado por ANSA por teléfono, ocurrió cuando los dos estaban realizando encuestas en un área de intervención del proyecto. Giovanni C. se encarga de asfaltar la carretera que une los departamentos del Centro y del Norte de Haití. "Haití vive una explosión de secuestros y una condición de inseguridad que afecta a toda la población", señaló el embajador Ambrosetti, para quien por el tipo de secuestro es sin duda el mismo que el visto en los casos ya ocurridos, es decir, con fines de extorsión.

Según fuentes locales, los autores pertenecían a una conocida banda local llamada "400 Mawozo", que ya está en el punto de mira de las fuerzas del orden, y el lugar del secuestro fue una localidad llamada Croix des Bouquets. Haití, uno de los países más pobres del mundo cuyas condiciones han empeorado exponencialmente con el terremoto de 2010, ha visto de hecho aumentar los secuestros para pedir rescate en los últimos años: 243 sólo en 2020, frente a 78 el año anterior. Entre los casos más recientes y sensacionales, el secuestro el 11 de abril de siete religiosos católicos, todos ellos sacados a la fuerza de un hotel de la capital, Puerto Príncipe, por la banda "400 Mawozo": tres sacerdotes y una monja haitianos, un sacerdote y una monja franceses, por los que se exigía un millón de dólares. Los secuestros se han vuelto tan comunes, a todos los niveles, que a veces los familiares -como escribe ABC News- difunden mensajes a través de las radios, rogando que no se mate a los rehenes e invitando a la gente a hacer colectas. Y son frecuentes los casos de personas pobres que ofrecen algunas cosas, objetos materiales, como rescate por alguien que ha caído en manos de los bandidos. Los secuestradores suelen pedir sumas que oscilan entre los 300.000 y el millón de dólares. "Nadie entre los haitianos maneja esas cantidades de dinero", dijo a ABC el padre Jerome, secuestrado y luego liberado.

Fuente ANSA

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