Han transcurrido 75 años desde aquellos días del 6 y 9 de agosto de 1945 en que dos destellos cegadores seguidos de una monstruosa nube en forma de hongo arrasaron en un instante las dos ciudades de Hiroshima y Nagasaki, vaporizando a más de 200.000 habitantes en total y condenando a los supervivientes a un sufrimiento indecible seguido en muchos casos de una muerte agonizante.

El 6 de agosto de 1945, hace 75 años, a las 8:17 a.m. hora local. Un bombardero B-29 "Enola Gay" de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, lanzó la primera bomba atómica "Little Boy" de uranio 235 con una potencia estimada de 15 kilotones, o 15 mil toneladas de TNT, tenía 3 metros de largo, 71 centímetros de ancho y pesaba 4,4 toneladas, explotando a 580 metros sobre la ciudad japonesa de Hiroshima. Más de 140.000 personas murieron y 79.130 resultaron heridas en las explosiones.

Después de tres días del primer lanzamiento el 9 de agosto, la segunda bomba fue lanzada sobre Nagasaki por el bombardero B29 BOCSCAR “Fat Man”, la bomba de plutonio 239 con una potencia de 21 kilotones, tenía 3,25 metros de largo y 1,5 metros de ancho, y pesaba 4,65 toneladas. La ciudad fue destruida en un 47% y entre 73.88 mil y 74.909 heridos.

El lanzamiento de las bombas causó la rendición de Japón el 15 de agosto de 1945. El emperador Hirohito se dirigió a su pueblo por primera vez y declaró el fin de los combates. El acto de rendición fue firmado oficialmente el 2 de septiembre por los delegados de las fuerzas armadas japonesas y los representantes de las naciones vencedoras a bordo del USS Missouri anclado en la bahía de Tokio, poniendo fin definitivamente a los combates en el frente del Pacífico de la Segunda Guerra Mundial.

Mientras que muchos científicos se oponían al uso de la primera bomba, la bomba de Nagasaki generó consternación. Frente a un enemigo derrotado que ya había experimentado la primera bomba atómica en su propia carne, esa bomba parecía innecesaria.

Para muchos, Nagasaki no sólo fue la última acción militar de la Segunda Guerra Mundial, sino la primera gran operación de la Guerra Fría.

Hoy 75 años después del bombardeo atómico de Hiroshima, y a pesar de la emergencia del coronavirus, Japón conmemora el aniversario de la tragedia en el Parque Conmemorativo de la Paz en el centro de la ciudad. Exactamente a las 8:15 a.m. el tañido de la campana marcó el comienzo del minuto de silencio; la hora exacta en que la bomba atómica fue lanzada por el bombardero americano B29 "Enola Gay", causando más de 160.000 muertes.

El número de participantes se redujo en una décima parte, y los representantes de 80 naciones acompañaron al Primer Ministro japonés Shinzo Abe. Una lista con los nombres de las víctimas fue exhibida dentro del cenotafio, e incluye personas que han muerto en los últimos doce meses.