Por fin pueden volver a Italia. 

El hecho de que la liberación estaba en el aire había quedado claro desde la mañana del 17 de diciembre, cuando el Primer Ministro Giuseppe Conte y el Ministro de Relaciones Exteriores Luigi Di Maio cancelaron sus compromisos institucionales (incluida la cumbre con los jefes de delegación sobre el Decreto Ministerial de Navidad) para volar a Bengasi en un avión Falcon 900. "Nuestros pescadores son libres - exulta el dueño de la Farnesina - Podrán volver a abrazar a sus familias y seres queridos. Gracias a la AISE (nuestra inteligencia externa) y a todo el cuerpo diplomático que trabajó para traerlos a casa.

Un abrazo a toda la comunidad de Mazara del Vallo". Di Maio explicó entonces que "el gobierno sigue apoyando firmemente el proceso de estabilización de Libia. Esto es lo que el Presidente Giuseppe Conte y yo reiteramos a Haftar durante nuestra conversación en Bengasi." El Primer Ministro Conte también hizo oficial la liberación de los pescadores con un tweet en el que publicó una foto acompañada de las sencillas palabras "Buen viaje a casa". Los dieciocho pescadores, incluidos seis italianos y los otros tunecinos, indonesios y senegaleses divididos en dos barcos, habían sido detenidos por las autoridades de Haftar (por lo tanto, no por el gobierno de Trípoli) el 1º de septiembre, y desde entonces fueron encarcelados acusados de violar las aguas territoriales libias, pero también de tráfico de drogas, acusación que más tarde resultó ser claramente infundada.

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